Alga marinas, nuestros antepasados más lejanos.

No sólo son los antepasados de todos, también de los vegetales y la flora terrestre, sino que son las máximas responsables de la vida tal y cómo la conocemos. Actualmente emiten ¡el 70% del oxígeno de este planeta!

A lo largo de la historia, siempre han sido utilizadas por diversas culturas tradicionales. Y nosotros en la cocina curativa Macrobiótica, les otorgamos un lugar preferente, no sólo por su cantidad de nutrientes, sino por su calidad, y la estudiada relación entre ellos, que los hace muy fácilmente asimilables.

Las algas nos aportan:

  • Minerales, especialmente Calcio, presente en cantidades superiores a los lácteos, y en proporciones que facilitan su asimilación y fijación en los huesos.
  • Nos aportan oligoelementos: Cobre, Zinc, Cobalto, Magnesio, Selenio…
  • También grandes cantidades de aminoácidos proteicos, en algunos casos, como la “Dilsea Carbosa”. Su cantidad es comparable a la carne animal.
  • Igualmente contiene hidratos de carbono complejos y un gran espectro de vitaminas, incluyendo las del grupo B.

Cualquiera puede sorprenderse del valor nutricional de estas verduras del mar. Y más aún cuando se descubre que, cocinadas y condimentadas adecuadamente, resultan extraordinariamente sabrosas y pueden enriquecer cualquier plato.

Cuando dedicamos unos días para ir a las costas bretonas a recogerlas, la experiencia para todos los participantes es no sólo educativa e interesante, ¡es reveladora!

Aprovechando las mareas vivas del verano, uno puede caminar por zonas normalmente cubiertas por el agua, descubriendo auténticos campos de cultivo donde los colores se mezclan con las formas y las texturas, tapizando playas y rocas. ¡Es un verdadero espectáculo vivo! Algas azules, verdes, rojas, brillando al sol como ríos de plata que se funden en el azul del mar de Finisterre.

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Una vez nos recuperamos de tanta belleza, podemos volver a prestar atención al detalle de identificación y recolección de las distintas variedades que allí se encuentran, que son muy distintas vivas, en su hábitat, que como las encontramos habitualmente empaquetadas en la tienda.

¿Sabes el placer que se siente al cocinar con algas que has recogido con tus manos?

Se establece una relación con ellas muy distinta, igual que ocurre cuando tienes un huerto y vas a recoger las verduras del día. La diferencia es que el huerto del mar, ¡se cuida él solo! ir?t=espaciohumano 21&l=alb&o=30&a=8449335612 - Algas marinasir?t=espaciohumano 21&l=alb&o=30&a=B0083U0400 - Algas marinasir?t=espaciohumano 21&l=alb&o=30&a=B01C41E4A4 - Algas marinas

Las algas más sencillas de introducir en tu alimentación:

  • Kombu: La mejor para cocinar con cereales y legumbres, como si fuera una hojita de Laurel. Hará que sus fibras sean mucho más blandas y fáciles de digerir. Necesita una cocción de 30-40 min.
  • Wakame: Ideal en sopas cocida 10 minutos, o en ensaladas simplemente remojada.
  • Arame: No es un alga atlántica, y la que compramos ya viene pre-cocida, por lo que con una ligera cocción o remojo es suficiente, para estofados, ensaladas…. Es especialmente buena para la mujer y su aparato reproductor.
  • Agar-Agar: Lo encontramos en diferentes formato:, barras, copos, polvo… Sirve para refrescar el cuerpo y relajar. Maravillosa para los postres de verano. Hay que cocinarla hasta que se disuelva, y al enfriar genera una gelatina suave y refrescante, que puedes mezclar con todo tipo de frutas.

 

Mª Rosa Casal

Directora de Escuela de Vida

Naturópata · Consultora Macrobiótica

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