La entrada del otoño es una época de cambios. El calor se retira, las casas se empiezan a enfriar y nuestros órganos también. Un recuerdo que nos solemos traer de las vacaciones, la visita a las familias y los buffet libre de hoteles y restaurantes son tres o cuatro kilos de más. ¿Te suena de algo? Helados, aperitivos, fiestas patronales y encuentros con los amigos son también responsables de esa sobrecarga.

Pasados los excesos de socialización del verano, entramos en fase de recogimiento, de vuelta a la normalidad y de retomar buenos hábitos. En esta vuelta a la bendita rutina, tenemos la oportunidad de tomar de nuevo las riendas para librarnos de ese peso extra. Para ello contamos con una gran ayuda, ya que el cambio de clima nos coloca en una buena predisposición al cambio interno.

La verdad, entre tú y yo, es que no es sólo por los kilos. Lo que se ve comprometido cuando cogemos peso es la salud, y tú lo sabes. Nuestros órganos trabajan incansablemente día y noche, todos los días del año, todos los años de nuestra vida. No conocen domingos ni fiestas de guardar. Un estado de salud adecuado pasa por el respeto a nuestros trabajadores más fieles: nuestros órganos. Cuando comemos de más y aumentamos de peso, les aportamos un trabajo extra: más comida que metabolizar -a menudo de calidad pobre o incluso perjudicial-, más sangre que mover y limpiar, más peso que transportar… Eliminar esos kilos extra no solo va a hacer que nos sintamos más ágiles, ligeros y contentos con nosotros mismos, sino que van a aliviar la carga de trabajo de nuestros queridos órganos. Y esto es, sin duda, lo mejor que podemos hacer por nuestra salud.

Los cambios climáticos del otoño producen cambios también en nosotros. Está en nuestra mano que les pongamos resistencia o nos dejemos fluir con ellos. Si optamos por lo segundo, simplemente observaremos los cambios que surgen en nuestro interior e iremos tomando las acciones necesarias para adaptarnos, en armonía, a ellos.

Aquí tienes siete consejos para perder los kilos del verano, adaptarte al otoño y mejorar tu salud:
1. SUEÑO. El otoño es una época de recogimiento, de volver a casa, de buscar el calor interno y externo. Las noches largas y los días cortos son una señal de que ha llegado la hora de dormir un poco más. Acuéstate a una hora razonable. Los animales lo hacen muy bien: se acuestan cuando se pone el sol. Esto es mucho pedir para los humanos, pero sí podemos aprender de esta buena costumbre: dormir más cuando las noches son más largas. La naturaleza nos da la información y el ejemplo, solo hay que aprender de ella para mejorar nuestro sistema inmunológico y permitir al cuerpo que se libere de todo ese peso extra y las toxinas que le sobran.

2.CUCHARA. Ha llegado el momento de usar la cuchara. Las ensaladas y la fruta que has tomado en las cenas del verano, es aconsejable que sean sustituidas por sopas y purés en las cenas otoñales. Más adelante encontrarás dos recetas muy beneficiosas para esta época.

Un magnífico alimento para incluir en tu día a día es el miso, una pasta fermentada de soja y cereales, que se puede disolver en agua caliente (sin cocer) para preparar un sencillo y rápido caldo, o añadir en tu plato al servir cualquier guiso.

3. AGUA. El hecho de que haga frío no es excusa para empezar a beber menos agua. Eso sí, del tiempo. Y puedes incluir las infusiones en tu dieta diaria: por la mañana té verde o rooibos, después de comer hierbaluisa o menta-poleo y por la noche melisa o tila. Son sólo algunos ejemplos.

4. AZÚCAR. Disminuye la cantidad de azúcar que tomas. Tu peso y tu salud te lo agradecerán. En su lugar, puedes tomar una o dos cucharaditas de miel -pura y de buena calidad- al día, que te nutrirán y te quitarán ese gusanillo del dulce. ¿Has probado la miel con nueces? Una mezcla inmejorable para mejorar el estrés de la vuelta al trabajo y darle alegría a tu cuerpo, Macarena (¡uy, qué ramalazo veraniego me ha salido!).

5. COMPOTA. Las peras y las manzanas son frutas de otoño. Puedes tomarlas crudas entre horas o en compota para cenar, por ejemplo. Para hacer la compota, sólo tienes que poner a cocer en trocitos la fruta que elijas, con un poquito de agua y una rama de canela. Cuando quites la cazuela del fuego, añade unas cucharadas de miel (que la miel no cueza para que no pierda propiedades). Alguna noche, puedes tomar esta compota templada como plato único en la cena. Será una cena ligera y nutritiva que te ayudará a conciliar un sueño reparador. Y a los niños les encanta, así que puede ser para ellos un postre delicioso.

6. EJERCICIO. Algunas personas son propensas a sentir una cierta melancolía cuando llegan los días otoñales. Esto no es ni malo ni bueno, sencillamente es un síntoma al que atender. A menudo tendemos a buscar razones para justificar esa tristeza, cuando sólo es fruto del proceso de adaptación en el que estamos inmersos. Para apoyar a tu cuerpo a que encuentre el equilibrio, es muy importante que hagas algún tipo de ejercicio de forma regular. Puede ser yoga, bici, aerobic, gimnasia, tai-chi… Tú eliges. O simplemente salir a pasear treinta minutos a paso ligero. Si no tienes tiempo de ir a un gimnasio, puedes hacer quince minutos de ejercicio en tu casa. Cuando movemos el cuerpo físico, es más fácil que nuestro cuerpo emocional pueda encontrar su equilibrio. Todo está relacionado, no olvides nunca este principio de salud.

7. RECETAS OTOÑALES. Dos regalos que nos da la huerta en otoño son: la calabaza y las coles. Aquí tienes dos recetas facilísimas que te ayudarán a conseguir el objetivo de liberarte de esos kilos antes de la Navidad 😉

Sopa desengrasante
Repollo, Puerro, Cebolla, Calabaza, Nabo, Aceite de oliva y para condimentar una vez servida Salsa de soja.

– Corta toda la verdura en trozos medianos (un poco más grandes que para sopa juliana).

– Pon en una cacerola un poquito de aceite y rehoga todas las verduras durante cinco minutos. Añade el agua y déjalas cocer tapadas y a fuego lento. Una vez las verduras estén cocidas, retíralas del fuego. Al servir la sopa en el plato, que cada comensal añada un poquito de salsa de soja a gusto.

– Esta sopa se puede tomar como cena, a mediodía o te puedes tomar el caldo resultante entre horas.

Calabaza al horno
– Corta la calabaza en rebanadas no muy anchas. Ponlas en una fuente con una pizca de aceite y unas gotas de agua. Rocíalas con un poquito de agua por encima. Mete la fuente al horno a temperatura baja durante aproximadamente 20 minutos. Al sacarla del horno, añade por encima una pizca de aceite, sal marina fina y nuez moscada. Se puede servir como acompañamiento de un arroz o un pescado, por ejemplo, o como plato principal.

– Qué suerte tenemos de poder disfrutar de nuevo de otro otoño. Cada día es un regalo. Alégrate de poder “volver a casa” de verdad, a la casa de tu cuerpo, a la casa de tu equilibrio, a la casa de tu salud. Hay tanto que agradecer y valorar…

– Te invito a que recuperes la responsabilidad sobre tu peso y tu salud. A nadie le corresponde más que a ti. No obstante, si sientes que no puedes hacerlo solo y necesitas ayuda, busca un profesional que te apoye o un grupo que te pueda servir de guía y compañía.

Gema Martíz
Asesora de Salud
Técnico en Dietética y Nutrición
Coach especializada en Alimentación y buenos hábitos
Instructora de comida vegetariana y Apicultora
www.centrolua.es