Una nueva oportunidad para renacer.

«Quien desee profundizar en la medicina, deberá considerar las estaciones del año, y el efecto que cada una produce»

Podría parecer dicho desde la visión de la Medicina Oriental, y sin embargo, fue dicho por Hipócrates, el padre de nuestra Medicina Occidental.
Desde el punto de vista de la Gran Vida, «MacroBiótica», que se supone que estamos llamados a conseguir, y siguiendo el mismo hilo conductor de la Teoría de las 5 Transformaciones, la primavera se desarrolla dentro del elemento Madera y está ligada al Hígado y la Vesícula Biliar. Ambos, tanto la primavera como el hígado, comparten el mismo «carácter energético».

Para entender todo lo que el hígado hace por nosotros, no es suficiente tener en cuenta sus más de 100 funciones fisiológicas, tenemos que considerar su dimensión sensorial, emocional, psicológica y entender en que áreas de nuestra experiencia vital influye. Además de tomar nota de sus «carácter» que al final se convierte en el nuestro.

Cuando tomamos conciencia de lo que la primavera nos trae cada año, comenzamos a entender mejor a nuestro hígado. La primavera hace brotar la vida nueva después del letargo del invierno, donde todo parecía haber muerto. En nosotros, esto mismo es lo que sucede. El hígado con su energía ascendente, que sube directamente de la Madre Tierra, potenciada especialmente ahora por la primavera, saca todo lo escondido y lo viejo para liberarlo. Se muestra en todos los pequeños brotes que despuntan con una fuerza imparable en la naturaleza, y las hierbas aprovecharán la más mínima rendija para abrirse paso.


El hígado cumple más de 100 funciones fisiológicas


Cuando el hígado ya está saturado y llega la primavera potenciándolo aún más.… ¿qué os parece que sucederá? Pues todo tipo de síntomas variados. Las alergias, problemas de piel, alteraciones en la tensión arterial, migrañas, problemas de vista, o digestivos, alteraciones emocionales e incluso depresión, y un larguísimo, etc.

La primavera, en principio, es una estación verdaderamente hermosa, y sin embargo hay personas que la llevan muy mal, se ponen más enfermas y su estado de ánimo baja. Otras, por el contrario, se llenan de alegría y vitalidad al llegar estas fechas. Estas diferencia depende del estado energético de su hígado.

La primavera impulsa lo nuevo, y potenciando el hígado, nos ayuda también a nosotros a cerrar ciclos, propiciando un renacer de ideas, proyectos y propósitos. Es un buen momento para comenzar a reformar nuestro estilo de vida. El hígado nos provee en cualquier momento del potencial para comenzar algo y para que crezca y se desarrolle (tal y cómo lo hace la primavera). Si lo cuidamos tenderemos a la prosperidad sin tener que esforzarnos, es una cualidad innata de éste órgano.
El Elemento Madera se ocupa de que todo nazca y crezca, potencia el desarrollo de cualquier estructura, como la raíces, el tronco, las ramas de plantas y árboles. En el ser humano, tiene gran influencia en la columna vertebral (energía ascendente de la Madre Tierra) y las articulaciones. Si el hígado está desequilibrado, se darán fácilmente problemas de columna, falta de flexibilidad y falta de enraizamiento.

Desde un punto de vista sensorial el hígado administra la energía de la vista y cualquier síntoma que afecte a la visión, debe llevarnos a prestar atención a este órgano. No sólo gobierna la vista en sí, si no también la visión más o menos profunda de las cosas, ya que en un plano mental se corresponde con la «idea».


Un hígado débil produce falta de energía


También nos aporta claridad mental, capacidad para centrarnos, planificar, tomar decisiones y dirigir nuestra atención. Un desequilibrio de esta energía, es causa de falta de criterio y juicio, e incapacidad para planificar y organizar. Si por el contrario, el hígado está demasiado saturado, la persona de volverá muy rígida consigo misma y con los demás, le será muy difícil relajarse y tendrá tensiones en la espada y el cuello.

El elemento Madera y nuestro hígado están asociados a la energía del Viento, que limpia lo viejo y trae aire nuevo y fresco. Por esta misma razón el viento fuerte o/y frío puede afectar a un hígado débil o saturado, a veces nos sirve como indicador de su estado energético.

Desde un enfoque emocional, el hígado propicia las respuestas a la injusticia y las expresa en forma de enfado, indignación y, en su versión muy desequilibrada, lo expresa como ira, cólera o violencia. Si este órgano está sobrecargado, tendrá dificultad para canalizar sus emociones de forma constructiva y aquí aparecerán sólo dos opciones: reprimirlas, lo cual llevaría fácilmente a la enfermedad propia. O soltarlas hacia el mundo, produciendo enfermedad a los demás.

Recordemos que igual que sucede en la primavera, este órgano nos da inspiración, creatividad y deseo por la vida. Si está débil nos puede faltar el entusiasmo, la chispa de la vida.

Las estaciones cambian y con ellas cambiamos nosotros, la naturaleza nos potencia diferentes órganos con sus respectivas cualidades. Cuando por ignorancia, nos movemos fuera de estas leyes, nos movemos en contra de nuestra naturaleza.

Desde un enfoque nutricional de la Macrobiótica, tenemos en cuenta lo importante que es crear equilibrio entre el exterior y el interior. En la primavera, la energía se vuelve más ligera, y predomina el color verde de la vida que brota. Esto nos indica que la dieta debe de ser diferente que la del invierno, ya que el hígado aprovechara para limpiarnos y desintoxicar al máximo (también a nivel emocional).

Es un buen momento para dejar nuevas costumbres, y comenzar a «ver» con una mirada nueva. Sabemos muy bien, que uno de los combustibles más importantes para nosotros es el alimento, con el que nos nutrimos o nos desnutrimos. Por eso, una buena forma de alimentarnos es una parte muy significativa en el proceso de salud. Que todos estamos tan interesados en promover.

 


Mastica muy bien cada bocado y come sólo lo que se necesites


Lo primero, es prepararnos para alimentarnos, creando un ambiente armónico y tranquilo, donde no haya tensión o discusiones, angustias o preocupaciones. Debe ser un momento casi sagrado, respirando profundamente y sintiendo gratitud, conscientes de ser afortunados y poniendo la intención en conseguir un día evitar el hambre en el mundo (como si quisiéramos compartir este alimento). A continuación, masticar muy bien cada bocado y comer sólo lo que se necesita y no hasta hartarse.

 

Alimentos enteros, vivos, sin procesar, sin desnaturalizar, evitando los procesos industrializados.

Cereales Integrales. En esta época, utilizaremos cereales más ligeros y depurativos para ayudar al hígado. Como la avena, cebada, arroces largos, quinoa, sémolas y pastas (cuscus, bulgur, etc.)

Verduras. Especialmente las verduras verdes, de hoja y de tallo, tan abundantes en esta época. Ayudan a la función limpiadora del hígado. Brócoli, apio, puerro, cebollín, cebolleta, Hojas de nabos, rabanitos, Repoll, etc. Estas verduras son ideales para cocciones ligaras, escaldadas o a l vapor pocos minutos. Y tomar a diario una buena ración.

Algas. Las verduras del mar. En pequeñas cantidades a diario. Estás especializadas en limpiar y desintoxicar la sangre y cualquier basurero donde el cuerpo haya decidido almacenar (los sobrantes) convirtiéndose en las mejores aliadas del hígado. Las más conocidas y fáciles de utilizar son: kombu, (siempre acompañando las legumbres y los cereales), wakame (para la sopa de miso diaria), nori (para limpiar depósitos de lácteos o mucosidades).

Proteínas vegetales y Legumbres. Las proteínas de origen vegetal son mucho más recomendables pues generan muchos menos residuos y dan menos trabajo al cuerpo, que las de origen animal. Afortunadamente ya se conocen bastante, el tofu, en sus diferentes versiones, el tempeth y el seitan.
Aunque en este capítulo, las protagonistas son las legumbres, que en pequeña cantidad junto con los cereales, nos aportan todos los aminoácidos protéicos que necesitamos.

Las frutas del tiempo. Cocinadas, mientras haya un tiempo frío, y crudas con clima caliente. Nos endulzan y relajan, muy importante en esta época del año.

Semillas y frutos secos. Sobre todo sésamo, calabaza y girasol. Y frutos secos como almendras, avellanas y nueces. Mejor ligeramente tostados, para hacerlos más digestivos, y por supuesto en pequeñas cantidades .

Realizar un cambio de este tipo, será un verdadero alivio para nuestro cuerpo y especialmente para ayudar al hígado a hacer lo que le toca hacer en primavera.

fitoterapia 300x150 - La primavera y el hígado

Remedio depurativo té de zanahoria y nabo

Ayuda a eliminar residuos de proteína y grasa animal, mejora el funcionamiento del hígado

  • ¼ Taza de zanahoria rallada
  • ¼ Taza de nabo rallado
  •  taza de agua

Hervir 4-5 minutos añadir al final unas gotas de shoyu o pizca de sal. Beber el líquido y comer el sólido

Desde la perspectiva de esta visión energética, el hígado es la sede del alma humana, que propicia nuestra comunicación con «la otra orilla de la existencia».

Con su potencial para realizar funciones, tanto en el cuerpo físico como en el sensorial, emocional, y mental, orienta nuestra brújula para seleccionar la dirección en que nos alineamos para alcanzar la meta. Ya sabemos que esta Meta, incluye el desarrollo de nuestro potencial humano y espiritual.

Merece la pena aprovechar este tiempo y favorecer al máximo a este órgano tan comprometido en renovar la vida que somos.

¡¡¡¡¡FELIZ PRIMAVERA A TODOS!!!!!

Mª Rosa Casal
Directora de Escuela de Vida
Consultora y Profesora Macrobiótica
www.escueladevida.es