El yin yoga es un yoga suave, que promueve la quietud, la observación de la respiración, el dejar hacer, soltar, mirar hacia dentro.

Primero está el tao, de donde surge todo. De ahí nacen el yin y el yang, que representan las fuerzas de opuestos y a la vez complementarios que existen en todo universo. Yin es lo suave, la tierra, la inmovilidad, la noche, el frío. Yang es lo dinámico, lo caliente, lo activo, el día.

El hatha yoga y sus variantes, el vinyasa, el ashtanga, son yogas yang, dinámicos, de fuerza, en los que se trabaja el movimiento. En las formas de yoga yang, se trabajan los tejidos de este tipo. El músculo, es yang, y se ejercita mediante la repetición de movimientos musculares tras un calentamiento previo.

Por el contrario, en yin yoga se busca trabajar los tejidos que se encuentran a un nivel más profundo, en ligamentos, articulaciones y huesos. Los tejidos yin, se trabajan sin movimientos y a lo largo del tiempo. De forma suave y silenciosa. Y sin calentamiento previo. El yin yoga es un yoga suave, que promueve la quietud, la observación de la respiración, el dejar hacer, soltar, mirar hacia dentro.

Es un yoga donde la postura se adapta al cuerpo y no el cuerpo a la postura. Es un yoga que busca el cerrar los ojos y no hacer, dejarse caer, dejarse ir, soltar.

Es un yoga donde no hay que forzar llegar a ningún sitio. Tan solo hay que escoger la intensidad, la postura más cómoda y sostenerla, para así hacer el estiramiento más profundo.

Posturas sostenidas más de 3 minutos

En yin yoga las posturas se sostienen entre 3 y 6 minutos, dependiendo de cada una; por lo que hay tiempo para sentir lo que ocurre en nuestro cuerpo, en el músculo, en las articulaciones, en los huesos, en las fascias…

En ese periodo, además de trabajar a un nivel físico, encontramos el espacio y el tiempo para hacernos preguntas del tipo:

  • ¿Cómo me siento?
  • ¿Qué pasa por mi cabeza?
  • ¿Puedo quedarme en la respiración y en observar las partes de mi cuerpo prescindiendo de los pensamientos?
  • ¿Cómo está mi respiración? ¿La dirijo yo o es automática? ¿qué pasa si empiezo a dirigirla? l ¿Cómo afectan mis emociones hoy a mi cuerpo?
  • ¿Qué estoy sintiendo en mi cuerpo ahora mismo, en esta postura?

Yin yoga es un camino a la introspección

No hay que buscar en el exterior para saber si una postura es correcta o no. Cada persona busca dentro qué es lo adecuado: cuánto voy a estirar, cómo me voy a colocar, qué soportes necesito. Yin yoga es tiempo para mirar hacia dentro. Observar, parar, decidir.

La fascia

La fascia es el tejido conectivo que cubre todos los órganos del cuerpo, huesos, articulaciones, tendones, nervios. La fascia se compone de células y sustancia fundamental (también llamado ‘gel’). La sustancia se compone polisacáridos (como el ácido hialurónico) que absorben mucha agua. Los estudios sobre la fascia indican que ésta tiene un peso muy importante en los dolores físicos y que trabajar la ayudará a mitigarlos.

Si es cierto que todas las formas de yoga trabajan la fascia, en yin yoga se trabaja particularmente por el tiempo que se sostienen las posturas. Algunos estudios indican que a partir de los 2 minutos de estiramiento pasivo, como se propone en yin yoga, se “lubrica” la fascia.

Los meridianos

Según la MTC (Medicina tradicional China), nuestro cuerpo está atravesado por meridianos (que coinciden con los nadis de la filosofía yóguica) a través de los cuales circula la energía. Los 14 meridianos principales conectan con los órganos del cuerpo. Seis de ellos están considerados yin: son los que terminan en los pies. Y son los que más se ven beneficiados por la práctica de yin yoga: el del hígado, el de la vesícula biliar, el del riñón, el de la vejiga, el del bazo y el del estómago. También los meridianos superiores, pulmón y corazón, se trabajan en yin yoga, en las posturas donde trabajan brazos, cuello y hombros.

Las posturas en Yin yoga

Aunque la mayoría de las posturas de yin se basan en las posturas originales del hatha yoga, son sustancialmente distintas.

Las posturas, en yin yoga, no pretenden ser un objetivo sino una referencia de a dónde nos tenemos que dirigir y qué vamos a trabajar (piernas, brazos, cuello, espalda). Pero la realidad es que cada postura de yin es diferente según la persona, ya que cada uno se acomoda de la forma que su cuerpo e intenciones requieran, haciendo que la postura se adapte al cuerpo y no al revés. Por ello el Yin yoga es apto para cualquier condición física, ya que la postura se adaptará a la situación de cada uno.

El uso de apoyos es esencial: tacos, mantas y bolsters nos ayudan a estar cómodos en la postura y permitir así que el trabajo se prolongue en el tiempo.

La relajación en Yin yoga

La relajación es muy importante en Yin yoga, por ello es importante comenzar con un pranayama (respiración dirigida) para ‘desconectar’ y calmar el ritmo ajetreado del día a día. Según van avanzando las posturas, se van relajando más el cuerpo y la mente, generando calma y reduciendo los niveles de estrés. En definitiva, el Yin yoga es una disciplina yóguica que está ganando cada vez más adeptos por sus posibilidades restaurativas a nivel físico, relajación a nivel del sistema nervioso y sus posibilidades a nivel meditativo.

 

NATALIA LAGARES

Directora de Udana Yoga y profesora certificada

de Yin yoga, Hatha yoga y meditación

udanayoga.es