La menopausia es una etapa en la vida de las mujeres en la que se producen algunos cambios predecibles y naturales que no tienen por qué alterar la calidad de vida si se toman las medidas adecuadas. Menopausia, término derivado de griego men (mes) y pausis (cesación), es el momento en que llegan a término los ciclos fisiológicos de menstruación y la función de los ovarios, cesando definitivamente la capacidad reproductiva.

Suele producirse en la mayoría de las mujeres entre los 45 y los 55 años. En nuestro país la edad media se sitúa en los 51 años.

Cuando la menstruación desaparece antes de los 40 años, hablamos de menopausia precoz. En este caso se producen una serie de inconvenientes: mayor riesgo de osteoporosis, sofocaciones y sudoración, envejecimiento acelerado de la piel y atrofia genital precoz. Cuando la función menstrual se prolonga más allá de los 55 años, hablamos de menopausia tardía, que se acompaña de mayor riesgo de cáncer de mama y de cáncer de endometrio.

En cualquiera de los casos, la menopausia está precedida habitualmente de irregularidades menstruales, alteraciones en la duración y en la cantidad de regla.
Se considera que ya está la menopausia cuando la mujer lleva 12 meses sin menstruar, no está embarazada ni existe otra causa que justifique la amenorrea, o cuando esté seis meses sin menstruar pero con sintomatología importante (sofocos, insomnio, cambios de carácter…).

Los cambios hormonales propios de esta etapa y, sobre todo, la falta de estrógenos, provocan alteraciones fisiológicas importantes en el cuerpo, que se traducen en unos trastornos que no aparecen de repente, sino de forma gradual y con distinta intensidad.

Síntomas de la menopausia

No todas las mujeres presentan todos estos síntomas, ni los padecen con igual intensidad.

Los síntomas más habituales son:

  • Sofocos y Sudoraciones: es un síntoma vasomotor que suele experimentarse en la noche y también a lo largo del día; aparece como una rápida sensación de calor en cara, cuello y pecho, asociada a un enrojecimiento de la piel, la temperatura de la frente, manos y brazos aumenta de forma significativa y la frecuencia cardíaca se incrementa. Dura aproximadamente tres minutos y aparece en forma brusca.
  • Insomnio, Ansiedad, Irritabilidad y Depresión: son síntomas relacionados con el déficit de estrógenos, los procesos bioquímicos propios de la edad y los problemas personales, sociales y ambientales. La etapa de decaimiento físico y pérdida de la juventud suele coincidir con el momento de independencia de los hijos o de atender las necesidades de padres mayores, lo que puede aumentar el sentimiento de soledad. Todos estos factores hacen que la mujer entre en períodos de depresión, alteración del carácter, decaimiento, irritabilidad, desgana, ansiedad, insomnio y pérdida del interés por la vida. Esta sintomatología puede variar mucho de unas mujeres a otras, pero afecta a más de la mitad de las mujeres de esta edad.
  • Sequedad vaginal: una de las funciones de los estrógenos es mantener el estado óptimo de las mucosas, por lo que al disminuir la cantidad de los mismos en el organismo se produce una serie de alteraciones: los labios mayores y menores pierden turgencia y progresivamente se van atrofiando, la lubricación comienza a disminuir y el PH que es ácido se vuelve alcalino viéndose afectada la flora bacteriana que contribuye a la prevención de infecciones; además el grosor de las paredes de la vagina se ve reducido perdiendo elasticidad lo que puede dificultar las relaciones sexuales que pueden llegar a ser dolorosas. También se ven afectados los músculos y los ligamentos que sostienen los órganos pélvicos, por lo que son más frecuentes los prolapsos genitales.
  • Aumento del colesterol y de la tensión arterial: los estrógenos protegen el sistema cardiovascular en la mujer. En la menopausia esta protección disminuye observándose cambios en las cifras de colesterol total, de las fracciones de LDL-colesterol y de los triglicéridos, así como un descenso de la fracción HDL-colesterol que protege frente a la formación de la placa de ateroma en las arterias coronarias lo que asociado con la hipertensión aumenta el riesgo de sufrir una enfermedad cardiovascular.
  • Problemas de la piel: la piel se vuelve más seca, pierde elasticidad, sobre todo en las zonas expuestas al sol, y aparecen arrugas y flacidez. Las uñas se vuelven quebradizas. La actividad de los melanocitos (células encargadas de dar pigmentación a la piel) se ve alterada lo que conlleva a que aparezcan con mayor facilidad manchas en la cara y en las manos.
  • Osteoporosis: es uno de los problemas más serios que pueden aparecer a largo plazo ya que los estrógenos aumentan la capacidad osteoblástica (de formación ósea) y, por lo tanto, su carencia produce la aparición de osteoporosis, de modo que el hueso se rompe con facilidad. La masa ósea aumenta hasta los 35 años, pero a partir de esta edad sufrimos una pérdida progresiva, y como consecuencia predomina la destrucción del hueso sobre la formación. En este proceso influyen de forma importante los cambios hormonales que se producen en esta etapa de la mujer, pero hay otros factores como los genéticos, alteraciones de absorción y dietéticas. Después de conocer todos estos trastornos, la necesidad de proporcionar una atención a la mujer en este momento fisiológico es evidente. Debemos conocer y entender que la alimentación influye en el bienestar físico de todas las edades, pero es especialmente importante cuidarse en ciertas etapas de la vida.

Frente a esta etapa, la mujer puede seguir una serie de recomendaciones dietéticas y de estilo de vida que le ayudarán a encontrarse bien y frente al consumo de medicamentos existen suplementos y plantas que contribuirán a solventar los síntomas propios de la menopausia.

DIETA para la Menopausia

 Una dieta sana que favorezca el equilibro hormonal es el primer punto importante a seguir. Para ello:

  • Reduce la ingesta de grasas saturadas.
    Las grasas saturadas aumentan la acidez del organismo, lo que a su vez favorece la pérdida de calcio, y ello puede aumentar el riesgo de osteoporosis.
  • Aumenta la ingesta de grasas esenciales.
    Este tipo de grasas ayudan a lubricar el cuerpo de dentro hacia fuera, por lo que resultan beneficiosas para la piel seca, la sequedad vaginal, el dolor articular, la hipercolesterolemia y el metabolismo lento.
  • Equilibra los niveles de glucemia.
    Altibajos de sus niveles durante la menopausia hacen que las glándulas suprarrenales, que toman el relevo a los ovarios en la formación de estrógenos, trabajen con mayor intensidad, y se agotarán.
  • Consume abundante fibra natural.
    La fibra ayuda a mantener los niveles adecuados de glucemia, pero también favorece la eliminación de estrógenos «viejos» y otros productos de desecho a través de los intestinos permitiendo una depuración eficaz.
  • Ingiere más fitoestrógenos.
    Pueden ayudar a equilibrar las hormonas y reducir ciertos síntomas, como los sofocos y la sequedad vaginal.
legumbres - Un enfoque natural para la Menopausia

Viva la legumbre

ALIMENTOS PARA UNA MENOPAUSIA NATURAL

  • SOJA  Tiene propiedades capaces de reducir los sofocos y sudores nocturnos
  • LEGUMBRES   Garbanzos, alubias rojas, judías, etc. Todas las legumbres se consideran fitoestrógenos.
  • PESCADO AZUL  Salmón, atún, arenques, sardinas.  Contienen ácidos grasos omega-3
  • FRUTAS Y VERDURAS DE COLOR INTENSO  Ricas en antioxidantes
  • FRUTOS SECOS   Contienen grasas esenciales y cuentan con antioxidantes como la vitamina E
  • SEMILLAS Pipas de calabaza y girasol contienen grandes cantidades de zinc que ayuda a mantener el equilibrio hormonal. Todas contienen grasas esenciales.
  • AGUA Alivia los sudores y sofocos y regula la temperatura corporal.
  • CRUCÍFERAS El brócoli, coliflor, calabaza, coles de Bruselas contienen grandes cantidades de antioxidantes así como sustancias que podrían proteger contra el cáncer de mama. La col es rica en vitamina k, que ayuda en la prevención de la ostoporosis.
  • CEREALES INTEGRALES Ricos en fibra, ayudan a prevenir cardiopatías (porque regula el colesterol) y cáncer de mama (regula el nivel de estrógenos)

SUPLEMENTOS

Siempre bajo supervisión de un especialista, un complemento de multivitaminas y minerales nos asegura niveles de nutrientes adecuados para la salud de los huesos, antioxidantes y favorecerá los niveles de glucemia. No obstante, nunca reemplazará una dieta equilibrada.

  • Complejo Vitamina B: Los sudores nocturnos, tensión, ansiedad, depresión y poca energía advierten de bajos niveles de vitaminas de este grupo.
  • Vitamina C: Puede reducir de forma significativa los sofocos, y es necesaria para la formación de colágeno ayudando a mantener unos huesos fuertes.
  • Vitamina E: Buenos nivels evitan la sequedad vaginal y también pueden ayudar a reducir los sofocos.
  • Magnesio: produce un efecto calmante en ansiedad, insomnio. Si se sufre de calambres puede resultar beneficioso. Descubre si tienes algunos de los 5 síntomas de déficit de Magnesio en este artículo
  • Ácidos grasos omega 3: Pueden ayudar a combatir la sequedad de piel, cabello, uñas y vagina y también son antiinflamatorios. Por tanto, pueden aliviar dolores articulares.

PLANTAS

En el caso de que esté siguiendo tratamiento con THS, no debe tomar plantas medicinales ya que pueden alterar los niveles de hormonas. Consulte siempre a su especialista.

  • La planta por excelencia es la cimifuga, siendo la mejor elección para el alivio de los sofocos y sudores nocturnos.
  • La salvia también aliviará los sudores pero además mejora la memoria.
  • El ginkgo biloba aumenta la capacidad de concentración y además puede proteger de cardiopatías y ayudar a prevenir la formación de trombos.
  • El diente de león resulta eficaz en la retención de líquidos, la ortiga mejora la absorción de los minerales y la angélica puede resultar de ayuda como tónico femenino.

Existen diferentes preparados a base de plantas ecológicas, así como de vitaminas y minerales que pueden ser de utilidad en esta etapa de la vida, pero siempre bajo la supervisión de un especialista.

De la misma manera que la fitoterapia puede resultar de gran ayuda, existen otras terapias naturales pueden ser beneficiosas para los diferentes síntomas. Así, se pueden adaptar los tratamientos complementarios a situaciones individuales y escoger lo más adecuado para una mujer en particular.

Este artículo es meramente informativo.

 

Mercedes Martín

Licenciada en Farmacia

Gerente de Producto de Equisalud

www.equisalud.net