Tomando el concepto más simplista de salud, que sería un estado óptimo y en equilibrio de la función orgánica y mental del cuerpo, vamos a tener que dar la razón a las medicinas más ancestrales y considerar al intestino como el eje director y prioritario para recuperar y mantener la salud.

A su evidente función digestiva y metabólica, el intestino influye, dirige y regula otras funciones biológicas con absoluta autonomía para ser considerado como un segundo cerebro, como así lo atestiguan los trabajos del Dr. Michael Gershon recogidos en su libro «El Segundo Cerebro» (de venta en Amazon).

Ante esta perspectiva y en la medida en que estamos refiriéndonos al intestino como un cerebro que tiene contacto con el exterior, no es difícil entender como actuando sobre la salud intestinal y muy especialmente sobre los procesos que alteran la permeabilidad, limpiando y repoblando flora incidiremos en una mejora notable de la salud física y también mental del individuo, no en vano el 95% de la serotonina se genera en el intestino, contribuyendo a un buen estado emocional.

Procesos patológicos

No nos debe sorprender como muchos procesos patológicos aparentemente sin relación causal y/o fisiológica con nuestro sistema digestivo se van a ver mejorados e incluso resueltos trabajando sobre el equilibrio y regeneración del intestino.

  • Obesidad
  • Retención de líquidos y otros procesos inflamatorios
  • Cefaleas/Migrañas
  • Problemas dermatológicos
  • Trastornos musculares y articulares (dolor, tensión, …)
  • Dificultad de concentración
  • Digestiones molestas
  • Enfermedad de Crohn, rectocolitis,..
  • Colon irritable / Celiaquía
  • Estreñimiento crónico y colopatías
  • Degeneración y déficit inmunológico
  • Fibromialgia / Fatiga crónica
  • Candidiasis
  • Envejecimiento o degeneraciones prematuras

La medicina biológica y las distintas terapias y técnicas naturales, han basado una parte importante de sus actuaciones en la eliminación de diferentes bloqueos que pudieran estar impidiendo la recuperación natural del cuerpo a su estado óptimo de equilibrio, de salud.

Siendo el intestino un órgano comunicado con el exterior y por el que transitan no solo nutrientes sino también sus metabolitos, toxinas, tóxicos, bacterias, parásitos, hongos y otros patógenos, debemos ser conscientes en qué manera se está agrediendo de forma constante su integridad, funcionalidad y clima, generándose uno de los más importantes bloqueos para recuperar la salud.

Abordar la limpieza intestinal regularmente, y con mayor intensidad en caso de patologías o síntomas asociados a los que hacíamos referencia anteriormente, debería incluirse en primera instancia a cualquier otra actuación con el fin de obtener mejores resultados. Si a ello sumamos una adecuada detoxificación hepática, podemos asegurar sin ninguna duda que hemos eliminado un importante bloqueo para recuperar la salud integral del cuerpo de forma natural.

Entre las diferentes ayudas y herramientas para actuar en la detoxificación y regeneración intestinal y hepática nos podemos encontrar con:

Quelantes

La arcilla de bentonita es una de las más eficaces y poderosas arcillas de curación que tradicionalmente fueron utilizadas por las tribus americanas para el tratamiento de enfermedades.

Posee una acción quelante tanto de químicos, toxinas y metales pesados como el mercurio, plomo, arsénico, aluminio, cobre y cadmio, además de parásitos, hongos y otros contaminantes internos causantes de una variedad de síntomas que desembocan en diferentes enfermedades.

Al mezclar la arcilla de bentonita con agua se crea una carga negativa iónica con la más alta Capacidad de Intercambio Catiónico (CIC) (>100 meq/100 g) que le confiere la mayor capacidad de arrastre para atraer toxinas tanto internamente como a través de los poros de la piel.

Es hipoalergénica y en ningún caso puede ser absorbida por el organismo, de modo que carece de toxicidad.

Un protocolo con aporte interno regular y pautado de arcilla de bentonita en sinergia con estimulantes del peristaltismo como lo hace la ispágula (plantago) y los fructo-oligosacáridos ha venido siendo práctica habitual en los países de cultura sajona.

Oxigenación

Entre las distintas formulaciones para aportar oxígeno a la luz intestinal, se encuentran los peróxidos siendo el peróxido de magnesio la más segura y eficaz, que verá incrementada la liberación de este oxígeno en presencia de ácido ascórbico (Vit. C), bioflavonoides y prebióticos.

El oxígeno crea un clima hostil para los virus, las bacterias patógenas anaerobias, parásitos, lombrices, hogos y levaduras (incl.. cándidas) al tiempo que hará desaparecer los fecalomas adheridos a la pared intestinal.

Formulaciones antifúngicas y antiparasitarias

La presencia de hongos y levaduras, no necesariamente solo por cándidas, va a estar evidenciada siempre en el intestino, por lo que se hace imprescindible utilizar una formulación que combine la acción antifúngica de distintos elementos como el ácido caprílico, ajo, pau d´arco, semillas de pomelo, canela, tomillo, canela entre otros, junto con una dieta apropiada libre de azúcares y levaduras.

En sujetos muy sensibles a una desintoxicación de los desechos de las cándidas, la presencia de molibdeno, evitaría o minimizaría estas crisis de curación convirtiendo el acetaldehído de estos hongos en ácido acético que sería convertido en energía en el círculo de Krebs.

Los parásitos no solo intestinales, cuyos trabajos y estudios de la Dra. Clark han concluido que son responsables de multitud de afecciones y patologías; por lo que siguiendo sus recomendaciones para eliminarlos deberíamos aportar una equilibrada combinación de nogal negro, artemisa, clavo, canela y helenio.

Fibras soluble e insoluble

La fibra soluble retiene el agua y se vuelve gel durante la digestión e igualmente retarda la digestión y la absorción de nutrientes desde el estómago y el intestino.

La fibra insoluble acelera el paso de los alimentos a través del estómago y los intestinos y le agrega volumen a las heces.

Moduladores de la permeabilidad

Un exceso en la permeabilidad intestinal (hiperpermeabilidad) puede provocar una absorción excesiva de tóxicos, toxinas o metabolitos no apropiados que implicará procesos alérgicos o intolerantes.

Asimismo un defecto en la permeabilidad (malabsorción) sería responsable en la escasa o nula absorción de vitaminas, minerales y otros nutrientes, provocando problemas metabólicos a pesar de tener una alimentación adecuada y equilibrada.

Una suplementación a base de L-glutamina actuará reparando el enterocito de la mucosa intestinal modulando y favoreciendo una absorción más adecuada.

Fórmulas herbáceas drenadoras y desintoxicantes

Una fórmula de apoyo en la desintoxicación hepáticas y de la vesícula al tiempo debería proteger el parénquima hepático, estimular la regeneración hepatocelular y prevenir las infiltraciones de grasa en el hígado.

Plantas como el cardo mariano, el bérberis, la bardana, el diente de león, la albahaca, la cayena, la cúrcuma cuentan con una experiencia clínica y empírica en la limpieza y eliminación de tóxicos, toxinas y restos de desechos acumulados en estos órganos emuntorios.

Fórmulas carminativas, digestivas, enzimáticas y antiespasmódicas

El hinojo, la manzanilla, el jengibre, la menta, el comino han sido utilizadas tradicionalmente tanto en su aspecto culinario como digestivo contribuyendo a calmar los síntomas provocado por excesos y malos hábitos alimentarios.

La acción catalítica de las enzimas como la bromelaina, la papaína, las amilasas, las lipasas y proteasas con su especificidad actúan en la disociación de las macromoléculas de los nutrientes con el fin de poder ser aprovechados a nivel celular.

Una inadecuada disociación de un nutriente asociada a una hiperpermeabilidad intestinal provocaría una absorción inadecuada que pondría en alerta al sistema inmunológico al no reconocer estas estructuras moleculares.

Probióticos

Los probióticos actúan como neutralizadores de los desórdenes en la microflora normal provocados por diferentes causas, reduciendo el riesgo de colonización por otras bacterias patógenas.

La calidad, variedad y proporción de las cepas aportadas a través de suplementos contribuyen no solo en la digestión y absorción colónica sino también actuarán como protector contra infecciones y agentes tóxicos, apoyarán la síntesis de nutrientes como complejos vitamínicos de grupo B y la vitamina K, reducirán las alergias y la concentración de colesterol sérico y reducirán la producción de carcinógenos.

Enrique González

Diplomado en Naturopatía y Homeopatía

Asesor técnico en España de GOOD SALUS

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