El método Pilates es una combinación de diferentes disciplinas, que fusiona teorías orientales, occidentales y tiene como objetivo la reeducación postural. Podríamos decir que es un programa de entrenamiento físico y mental, que considera el cuerpo y la mente como una unidad.

Es un método de acondicionamiento físico sin impacto, que pone énfasis en la alineación corporal gracias a que refuerza la parte central del cuerpo: pelvis y abdominales.

Durante el embarazo, el cuerpo de la mujer se modifica considerablemente, especialmente en algunas zonas: la pelvis, el abdomen, los senos. Las articulaciones están más flexibles por tanto pueden producirse dolores articulares: en la sínfisis púbica y en las articulaciones sacro ilíacas, debido al aumento paulatino el diámetro pélvico. Dentro de estos cambios biomecánicos, la anteversion y la lordosis lumbar también se verán aumentadas como consecuencia del peso del bebe, que desplaza el abdomen y de la mayor elasticidad de las articulaciones antes mencionadas.

El centro de gravedad pasa hacia adelante por lo cual, hay músculos que se acortaran para compensarlo como el psoas, extensores lumbares e isquiotibiales. Los músculos debilitados serán entonces, siguiendo esta lógica: glúteo mayor y recto abdominal.

El aumento del tamaño y peso de los senos, hace que se acorten los pectorales menores. Intensificado por malas posturas y malos hábitos al dar de mamar, esto solo incrementa el estrés sobre la columna, llevando a dolores de hombro y cuello respectivamente. También habrá un incremento de la cifosis torácica o dorsal. Las costillas se elevarán y la presión sobre el piso pélvico será mayor. Se ha comentado mucho la importancia de practicar ejercicio durante el embarazo por las ventajas que ganan tanto la mamá como el bebé. Desde luego, no pueden ser ejercicios que requieran un esfuerzo físico extenuante, por eso el Método Pilates es un ejercicio ideal para estos meses.

En la esfera psicológica, se ven involucradas una serie de hormonas que permiten el proceso. Éstas alteran el estado de consciencia de la mujer, le hacen ser más receptiva a las necesidades de su bebé; pero también puede sentir altibajos emocionales.

Y en la esfera cultural-social, nos vemos con la dicotomía de madre-mujer, de cambio de roles, la llegada de un nuevo ser a nuestras vidas que va a depender de nosotras… Y surgen temores, dudas, alegrías, emoción, esperanza…. Podemos decir que es un periodo de la mujer muy emocional.

Muchos estudios realizados demuestran que el ejercicio controlado no sólo es inocuo para la mujer, sino que le reporta múltiples beneficios a ella y al feto, mejoran la respuesta del organismo al parto, y la recuperación postparto es más llevadera.

Es una práctica de bajo impacto, delicada, que fortalece los músculos sin sobrecargarlos y mejora la flexibilidad. Se hace hincapié en el control integral de los músculos del cuerpo de un modo equilibrado mientras se permanece consciente de la conexión cuerpo-mente.

Las sesiones de Pilates prenatal, están orientadas a tres objetivos fundamentales:

  1. Adaptación progresiva del cuerpo a las distintas etapas de gestación para evitar ciáticas y dolores musculares derivados del cambio de postura y del aumento de peso.
  2. Tonificación de aquellos músculos que más trabajarán durante el parto, para hacer de este momento algo natural y sencillo.
  3. Fortalecimiento de suelo pélvico y del abdomen para conseguir una recuperación post parto rápida y eficaz, con las menores incidencias posibles.

Las sesiones se irán adaptando a las necesidades de cada trimestre, por lo que es importante asegurarse de asistir a una clase impartida por un instructor cualificado, en compañía de otras mujeres embarazadas, pudiendo realizar este ejercicio con total seguridad. Entre los beneficios que reporta podemos destacar:

  • Favorece la corrección postural.
  • Disminuye las molestias digestivas
  • Reduce el malestar relacionado con el embarazo: aumento de peso y volumen, menor coordinación, apatía
  • Aumenta el bienestar psicológico.
  • Se acelera la recuperación del peso anterior al embarazo
  • Incrementa tus niveles de energía y de bienestar
  • Mejora la calidad del sueño
  • Sirve como entrenamiento para el parto
  • Fortalecimiento del suelo pélvico
  • Incrementa la autoestima minimizando la depresión y la ansiedad
  • Fortalecimiento del tono muscular, la forma física y sobre todo, muy importante en el embarazo y en cualquier etapa de la vida, a lograr una armonía entre el cuerpo y la mente.
  • Mejora la postura corporal, fundamental para soportar el aumento de peso en el embarazo.
  • Estimula la circulación sanguínea corporal favoreciendo la llegada de nutrientes y oxígeno al bebé a través de la sangre.
  • Ayuda a conocer y controlar el propio cuerpo, algo muy importante a la hora del parto
  • Ayuda a aliviar algunas molestias típicas del embarazo como dolores de espalda, lumbago, edemas, estreñimiento, calambres y varices.
  • El fortalecimiento de la pared abdominal es una gran ayuda para el momento del expulsivo; así como para tener una mejor recuperación postparto.
  • Disminuye los síntomas de incontinencia en el post-parto.
  • El control de la respiración, una de las máximas del pilates, favorece el trabajo de parto y contribuye a la relajación.
  • Después del parto, la recuperación es más rápida.
  • Mejora la autopercepción de la mujer, se ve más ágil, con los músculos más tonificados.

Es una oportunidad de compartir la experiencia con otras mamás, adquirir seguridad y desterrar dudas . Estas sesiones suelen tener una frecuencia de dos semanales, con una duración de 50-55 minutos cada una.

Una vez nacido el bebé y pasado un tiempo prudencial para comenzar a realizar actividad física, el Método Pilates es muy efectivo como ejercicio de recuperación post-parto. Es ideal porque por un lado te ayudará a volver a tu estado físico más rápidamente y por el otro, puedes practicarlo con tu bebé.

El Pilates postparto permite ponerse en forma a la vez que la madre se relaciona con su bebé de una forma afectiva y divertida. Es una forma de recuperar la energía que necesita para hacer frente a los cambios físicos y emocionales que está sintiendo y, además, disfrutar del contacto con su bebé, fortaleciendo el vínculo afectivo que hay entre los dos: tocándole, moviéndole, conociéndole.

Sara Cañamero de León

Enfermera pediátrica, matrona e instructora de Pilates

www.matronamadrid.com