¡Esta es la mejor época del año para perder peso!

 Algunas estadísticas nos informan que engordamos un promedio de 2 a 4 kilos en el periodo navideño; y aunque los propósitos de año nuevo están repletos de dietas milagrosas y de inscripciones a gimnasios, la mayoría de las veces no se llega al objetivo deseado y año tras año vamos acumulando kilos de más. Incluso cuando por fin conseguimos quitarnos algunos, vemos desconsolados que en muchos casos vuelven a aparecer meses después, o que en otros la persona consigue mantenerse delgada pero a base de una nutrición deficiente, creando a veces un estado de subnutrición crítico.

Percibo a mi alrededor cuanto sufrimiento genera este tema, a veces callado o soterrado, pero ahí está, perenne, consumiendo cuando menos, mucha energía mental.

¿Por qué  para algunas personas es tan difícil adelgazar o mantenerse en su peso deseado?

Obviamente la respuesta no es simple, y se entremezclan aspectos hereditarios, con estilo de vida, o aspectos emocionales, creando una idiosincrasia particular para cada individuo:

La carga genética y lo que ocurre durante el embarazo determinan lo que llamamos nuestra constitución. Yéndonos a los opuestos, hay personas con una constitución muy yang que tienen tendencia a retener todo aquello que incorporan en su cuerpo (la energía centrípeta en ellos es muy alta). Para este tipo de personas adelgazar resulta más difícil, aunque desde luego no imposible.

En el polo opuesto hay personas con una constitución muy ying (y para las que engordar es tremendamente difícil). En este último caso hay una gran cantidad de energía centrífuga en el cuerpo que hace más difícil retener nada. Lógicamente los primeros tendrán más problemas de salud relacionados con los “excesos” y los segundos más problemas relacionados con “las carencias”.

Por otro lado, lo que ocurre en nuestros primeros años de vida también tiene una influencia notoria en nuestro desarrollo posterior. Se ha visto que lo que comemos en los primeros años crea una tendencia o predisposición en la edad adulta; si se alimenta a los bebes y a los niños con alimentos muy ricos y los padres tienen la idea de que bebe o niño muy gordito es sinónimo de salud, es más fácil que esos bebes/niños en la edad adulta tengan tendencia a coger peso.

El famoso metabolismo

Otro factor es el archiconocido “metabolismo”. ¿Quién no ha oído la frase: es que yo tengo el metabolismo lento? ¿O quién no tiene una amiga con el metabolismo rápido y que coma lo que coma nunca engorda? Esta mayor o menor capacidad para metabolizar los alimentos tiene que ver entre otros, con la actividad de la glándula tiroides y está relacionado a su vez con el concepto de “constitución” desarrollado un poco más arriba.

Las emociones

No podemos olvidar los aspectos emocionales. Rodearnos de una capita de grasa puede ser una forma de proteger un corazón herido, un modo inconsciente de evitar o alejar un contacto que se anticipa como potencialmente doloroso y arriesgado. En estos casos es recomendable abordar el mundo emocional del paciente.

Aun teniendo en cuenta todo lo anterior, lo que más influye en la regulación del peso corporal es lo que hacemos cada día en relación a la alimentación y el ejercicio físico. Aunque la aproximación más clásica al asunto del peso, se ha basado en la ingesta calórica, cada vez más estudios científicos y la propia experiencia clínica demuestran que no solo las calorías cuentan (¡ni mucho menos!). De hecho hay poblaciones donde la ingesta calórica es alta y sin embargo sus habitantes son delgados. Parece que más importante que el hecho en sí de cuántas calorías, es el tipo de alimentos de las que esas calorías proceden.

Una alimentación con aporte calórica alto, y basada en cereales integrales, verduras, fruta y pocos productos de origen animal nos ayuda a mantenernos bien alimentados y al mismo tiempo a no aumentar de peso.

Muévete

Y como no… la sociedad del cansancio: ¿cuántos no llegamos al final del día extenuados sin haber tenido realmente una buena actividad física? ¿Cuántas veces usamos el coche o el transporte público en lugar de caminar? Yo siempre digo lo mismo: el cuerpo está diseñado para moverse y para que la energía circule por él. Si lo dejamos quieto, esto va a generar problemas seguro. Busca alguna actividad que te agrade hacer, y que no vivas como una imposición; puede ser desde un paseo por el parque, un poco de senderismo o  hasta ir a bailar (lo que sea, pero que te guste).

Un concepto probablemente novedoso pero importante es que diferentes alimentos engordan diferentes partes del cuerpo: si hay tendencia a acumular grasa alrededor de las piernas y caderas puede ser por un consumo excesivo de quesos duros, huevos y harinas horneadas; si es en las nalgas, la causa principal suele ser la carne roja; y si es en la parte más alta del cuerpo (en la zona del torax y los senos) la leche, yogur, quesos blandos, mantequillas y exceso de aceites suelen ser factores determinantes. También una piel excesivamente seca contribuye impidiendo al organismo eliminar los excesos a través suya.

Llegados a este punto, ¿qué podemos hacer?

  • No hacer tanto una dieta, sino cambiar la forma de comer de base; alimentarse a base de cereales integrales, verduras, legumbres, frutas, y semillas es la opción preferible
  • Incorporar las algas marinas en cantidad moderada ayuda a perder peso y a eliminar los excesos de lácteos y tóxicos del cuerpo.
    Si nunca las has probado dales una oportunidad.
  • Frotarse cada día con una toalla bien caliente y húmeda el cuerpo hasta que se ponga rosado; si quieres eliminar más, sumerge la toalla en agua caliente a la que se le ha añadido jengibre.
  • Tomar con frecuencia, nabo, daikon, rábano, rabanitos, cebollino, zanahoria ya que tienen la capacidad de deshacer los depósitos de grasa. Si quieres perder peso puedes hacer un té con zanahoria y nabo (un cuarto de taza de nabo y otro cuarto de taza de zanahoria en una taza de agua; hervir 4-5 minutos y al final añadir unas gotas de shoyu o un pizca de sal). Beber el líquido y comer los vegetales. Hazlo 3 veces por semana durante un mes.

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Y para finalizar, según los principios de la medicina oriental, esta es la mejor época del año para perder peso: el punto intermedio entre el solsticio de invierno y el equinoccio de primavera, que es el periodo en el que el organismo se regenera y limpia más rápidamente. Asi que si estás en ello, te animo a seguir estas recomendaciones; es muy probable que además te encuentres mejor que nunca.

Eva T. López Madurga
Médico especialista en Medicina Preventiva y Salud Pública
Nutrición y Macrobiótica; Terapia Gestalt
www.doctoraevalopez.com