Un síntoma común a una gran mayoría de los clientes que acuden a la consulta es el cansancio o falta de energía constantes. Es un cansancio difícil de explicar, pues no hay una enfermedad concreta detrás. Es posible que usted se reconozca en esta situación: usted sigue haciendo una vida relativamente normal y el médico le ha dicho que no tiene anemia, los análisis de sangre salen normales y «todo está bien» pero usted está lejos de sentirse bien: se siente siempre muy cansado, le cuesta levantarse de la cama, necesita café, refrescos o dulces para «espabilarse» un poco, no le apetece hacer casi nada y tomar decisiones, por irrelevantes que sean, le cuesta un mundo.

Quizás esté usted sufriendo de fatiga adrenal. El síndrome de fatiga adrenal se produce cuando las glándulas suprarrenales funcionan por debajo de los niveles adecuados. Este síndrome, no reconocido como tal por la medicina convencional, ocurre cuando estas glándulas ya no pueden responder adecuadamente al estrés.

Las glándulas adrenales o suprarrenales están situadas por encima de los riñones y producen cortisol, DHEA, adrenalina y noradrenalina, hormonas que regulan la producción de energía, sistema inmune, tono muscular, latidos del corazón y otros procesos que ayudan a lidiar con el estrés, ya sea éste físico o emocional. El cortisol es la hormona más importante en la respuesta al estrés. Bajo una situación de estrés el cortisol se eleva, aumentando la tensión y los niveles de azúcar en sangre, suprimiendo la respuesta inflamatoria del sistema inmnune. Por otra parte, se cree que la DHEA compensa los efectos negativos del cortisol elevado pero con el estrés prolongado, mientras el cortisol aun se mantiene elevado, la DHEA puede empezar a declinar.

Adrenal Stress - ¿Cansancio que no cesa? Descubra el porqué

Cuando existe fatiga adrenal las suprarrenales siguen funcionando pero no del todo bien, y la producción de hormonas está disminuida, por debajo de los niveles adecuados. Generalmente, la razón de esto se debe a una sobreestimulación previa, bien por algún acontecimiento que haya producido un gran estrés (una operación de cirugía mayor, un divorcio traumático, la muerte o enfermedad de un ser querido) o por una situación que se percibe como estresante durante mucho tiempo o por diversos episodios traumáticos que tienen un efecto acumulativo en la salud de las glándulas adrenales. Otros factores estresantes que pueden llevar a la fatiga adrenal incluyen enfermedades o dolor crónico, depresión, alto consumo de azúcares refinados, ejercicio excesivo, dormir poco e infecciones agudas o crónicas.

Cuando los humanos eran cazadores-recolectores podían tener periodos de descanso entre situaciones estresantes que les permitían recuperarse. Pero en nuestros días, la llamada respuesta de «luchar o huir» se activa continuamente para muchas personas por lo que el cuerpo no tiene la oportunidad de recuperarse y los niveles de hormonas del estrés se mantienen elevados continuamente. Con el tiempo las glándulas adrenales pueden perder la capacidad de mantener esta producción de hormonas constantes, debido al agotamiento de sus reservas nutricionales o a que la glándula queda dañada. El resultado es que la producción de hormonas adrenales disminuye, produciendo síntomas tales como la fatiga.

Los síntomas

Los síntomas más comunes que generalmente se asocian con alteraciones en la función adrenal son:

• Fatiga y falta de energía constantes
• Incapacidad de tomar decisiones y de afrontar situaciones que resulten estresantes
• Hipoglucemia (bajones del nivel de glucosa en sangre)
• Tensión baja
• Mareo al levantarse de repente
• Infecciones recurrentes y persistentes
Depresión
• Dolores musculares (sin inflamación)
• Problemas de sueño.

Cada uno de ellos puede tener otras causas, pero como conjunto de síntomas, en una persona que no tiene otras enfermedades, conforman el síndrome de fatiga adrenal.

¿Tengo fatiga adrenal?

Actualmente, todos sabemos que un exceso de estrés nos puede enfermar pero es difícil relacionar directamente el estrés con nuestros problemas de salud, probablemente por el lapso de tiempo en que sufrimos de mayor estrés y el diagnóstico o el inicio del problema. Esto ocurre porque a la fatiga adrenal se llega de manera progresiva, en diferentes estadios o fases.

  • Inicialmente, es la fase de alarma, en la que el cuerpo es capaz de producir tanto el cortisol como la DHEA suficientes para lidiar con la situación estresante. Se puede notar nerviosismo, mal humor o irritabilidad e incluso un ligero cansancio pero no se nota fatiga y un café o un dulce pueden ser suficientes para paliar el cansancio que se pueda notar.
  • En la siguiente fase, II, con el estrés continuado, el cortisol se eleva pero la DHEA comienza a disminuir y podemos empezar a notar algunos síntomas, como problemas digestivos, problemas para dormir, nerviosismo, algunos dolores musculares, problemas menstruales.
  • Cuando la persona llega a la etapa III se une la ansiedad con el sentimiento de estar exhausto. El cortisol sigue alto, lo que crea ansiedad e incluso ataques de pánico en algunos casos pero desciende la DHEA, lo que puede producir insomnio. En esta etapa, si no se ha ido antes, es frecuente acudir al médico, que a veces receta ansiolíticos o antidepresivos y fármacos para dormir. El tiroides se ve afectado y a veces es necesario empezar a tomar hormonas tiroideas.
  • En la etapa IV, las reservas de DHEA disminuyen aun más y el cortisol comienza a disminuir. La persona sigue estresada, pero las fuerzas se agotan, es más difícil levantarse de la cama, hay hipoglucemia y es aun más difícil dormir.
  • En la siguiente etapa, V, hay tan poco cortisol que la DHEA puede elevarse, puesto que no se usa. El poco cortisol que se produce se usa para intentar lidiar con el estrés. La persona está totalmente exhausta, no puede trabajar y apenas puede realizar ninguna actividad.
    Si no se corrigen los factores que han llevado a esta situación (estrés, mala nutrición, factores medioambientales) se puede llegar a un punto en que el agotamiento es total, con pocas posibilidades de recuperación de las glándulas adrenales.

Midiendo la salud adrenal: Test de estrés adrenal

Para saber con certeza los niveles de las hormonas cortisol y DHEA y en qué fase se encuentran se puede usar un sencillo test de saliva. Es el test funcional de estrés adrenal, que mide con precisión los niveles de estas hormonas a lo largo del día y nos da la información necesaria para poder revertir este proceso, recuperar la salud de las glándulas adrenales y recuperar la energía perdida.
El test requiere tomar muestras de saliva en determinados momentos del día. Estas muestras se envían luego al laboratorio para su análisis. Se requieren diferentes muestras puesto que los niveles de las hormonas adrenales suben y bajan durante del día, siguiendo el ciclo circadiano.

Gráfico del ritmo circadiano del cortisol

Tratamiento
Si usted sufre de fatiga y los médicos han descartado otras enfermedades puede acudir a un especialista en nutrición funcional, que, entre otras pruebas, le proporcionará
el test de saliva para medir sus niveles de cortisol y DHEA. En función de los resultados le indicará la dieta y suplementos más adecuados en su caso.
Mientras tanto, practicar técnicas de relajación para reducir el estrés, seguir una dieta que le ayude a mantener sus niveles de azúcar estable en sangre, con vegetales abundantes, proteína de calidad y grasas buenas, procurar no tomar café, refrescos o sustancias estimulantes, eliminar los alimentos procesados y dormir las horas necesarias puede ayudar a sus glándulas adrenales a recuperarse y a detener el avance hacia la fatiga.

Teresa Peláez

Licenciada en Medicina Nutricional (UK)

teresa.pelaez@movistar.es