«En las personas están presentes todas las cualidades espirituales y nosotros venimos a este mundo para manifestar estas características una tras otra, para perfeccionarlas y fortalecerlas, de manera que ninguna experiencia o dificultad puedan debilitarlas o llegue a apartarnos del cumplimiento de ese sentido de la vida.»

Dr. Edward Bach

Mucho tiempo ha pasado desde que Bach elaborara la primera generación de esencias florales, creando un nuevo sistema terapéutico más fiel a la naturaleza y que ha sido y es una fuente inspiradora para el autoconocimiento y el bienestar personal.

Desde entonces numerosos productores de esencias florales han ido enriqueciendo el marco de la terapia floral con sus descubrimientos y aportaciones, al tiempo que actualizando estos recursos naturales al progreso, evolución y necesidades de la conciencia humana actual.

Entre estos investigadores se encuentra el botánico alemán Andreas Korte que con su empresa Korte-PHI-Essenzen ha promulgado la elaboración y difusión de numerosas esencias florales de Europa, América del Sur y África. En el año 1988 desarrolló las primeras esencias de orquídeas del mundo y, posteriormente, expandiría el sistema especializado de las orquídeas del Amazonas.

Las orquídeas del Amazonas son, tal vez, el sumun de la evolución del reino vegetal. Han desarrollado la forma de expresión más perfecta que se muestra en la imitación de insectos, órganos y símbolos; lenguaje visual espléndido que se relaciona con la especialización energética de las orquídeas. Pertenecen a la categoría de plantas epifíticas, es decir, aquellas cuyas raíces no se insertan en la tierra para obtener alimento, sino que son utilizadas para sujetarse en las ramas superiores de los inmensos árboles amazónicos. Viven en simbiosis con un hongo que toma el material orgánico sobrante del árbol (hojas viejas, sustrato de la corteza, etc.) y lo pone a disposición de la planta. Además se alimentarán de la luz y humedad del ambiente que será captada también por las raíces expuestas al medio. Las orquídeas son, entonces, como diosas del elemento aire, tomando la energía cósmica de la radiación solar.

Hasta el momento Korte ha elaborado un sistema de 20 esencias de orquídeas del Amazonas y puede entenderse, dadas las características descritas de estas plantas, que contienen una elevada frecuencia vibratoria, máxime cuando son fabricadas de una forma especial que se aleja de los métodos clásicos solares y de cocción. Korte consideró desde sus inicios que dichos métodos tradicionales que obligaban a cortar las flores de la planta, podían producir un dolor a la misma que se vería reflejado, de alguna forma, en la esencia elaborada. Lo lógico es pensar que cuanto más completa y sana esté la flor así serán sus cualidades terapéuticas respecto al ser humano. Así que diseñó una forma de elaboración con cristales de cuarzo que se basa en tomar la información esencial de la flor como si fuera una fotografía, filtrando su campo energético mediante la luz solar hacia una geoda de cuarzo con agua de manantial, acompañando el proceso de una conexión meditativa con la planta. De esta forma no se causan daños y se conserva toda la energía curativa de la flor con la que se está trabajando, creando un puente energético entre ser humano-naturaleza-cosmos que hace mucho más potente la esencia elaborada.

Otra característica importante respecto a la potencia energética de estas esencias se basa en su procedencia. La zona del Amazonas es la selva tropical más grande y más antigua de nuestro planeta y alberga una variedad casi infinita de formas de vida. El río Amazonas atraviesa América del Sur a lo largo de cinco mil kilómetros y siguiendo la línea del Ecuador, con una superficie acuática de siete millones de kilómetros cuadrados, rodeado lateralmente por numerosos afluentes y brazos, constituyéndose en un nexo poderoso entre los dos hemisferios planetarios. Además, de todos es bien sabida la analogía de la línea del Ecuador como columna vertebral del planeta en la que se sitúan (como se posicionan los chakras en la columna vertebral del ser humano) importantes yacimientos naturales de piedras preciosas en la tierra, espléndidos arrecifes de coral en el mar, la riqueza de especies animales, insectos y plantas en las selvas; y, sólo aquí, las orquídeas, que representan el eslabón superior de la evolución de las plantas.

Efectos de las orquídeas del Amazonas.

Sus efectos se van a focalizar en el ámbito del cuerpo etéreo y emocional. Van a actuar primero, como punto de partida, en el cuerpo astral, para alcanzar desde ahí otros planos, relacionándose con los chakras superiores que representan el plano de la información. Vibran en el plano de amor angélico y establecen un vínculo entre el cosmos, el individuo y la Tierra, transmitiendo energía sanadora tanto a nosotros como al planeta.

Igual que las esencias florales de Bach generan una vibración saludable en los planos corporal, mental y emocional aproximando al individuo a su esencia y a una proyección vital auténtica respecto a su verdadera identidad, las orquídeas proporcionan el tránsito del ser a una dimensión transpersonal, hacia los planos superiores de la conciencia.

No creo que sea casual que hayan empezado a utilizarse en esta época en la que la búsqueda del desarrollo espiritual se ha convertido en una prioridad para un gran número de personas, puesto que las orquídeas aceleran el proceso evolutivo.

Con las esencias de orquídeas del Amazonas se inicia un proceso de tránsito y sostenimiento en los primeros niveles de comprensión de la propia trascendencia del individuo. Así, a través de los distintos preparados podemos experimentar vibraciones relacionadas con la compasión, la actitud creadora, la generosidad, la comprensión de los fenómenos de la vida desde una perspectiva ampliada, la intuición, la paz interior, el fenómeno de la muerte, la fuerza vital de la naturaleza, el propósito de la propia vida, la canalización de la información de planos superiores y, en definitiva, la expansión espiritual en el ámbito de nuestra cotidianidad.

También es cierto que la manifestación concreta de los efectos de este grupo de esencias va a estar condicionada por el grado de desarrollo personal y consciencia de la persona que las utiliza. Es por ello que los terapeutas florales recomendamos su uso después de haber trabajado un tiempo considerable con esencias de más baja vibración que despejen los errores creativos en el campo físico, mental y emocional.

Korte advierte, además, que la acción de las esencias de orquídeas administradas de forma aislada presenta unas vibraciones muy importantes que pueden desconectar al individuo de la realidad física; es por ello que cada orquídea tiene asignada una esencia de gema para el arraigamiento.

Mi aportación personal al trabajo con las orquídeas del Amazonas y las esencias de gemas ha sido el diseño de un viaje a través de las mismas en una secuencia intuitiva y que se realiza primero en una fase de toma inconsciente para luego, después de la observación y el establecimiento de conclusiones sobre la experiencia vivida, pasar a tomarlas con un enfoque consciente del tema que desarrolla cada una de las esencias. La experiencia realizada en grupo permite realizar observaciones en espejo altamente valiosas para cada explorador. Además, la toma focalizada de la esencia en estado meditativo con diversas orientaciones, según de qué orquídea se trate, permite vivir una sintonización más intensa con la vibración energética que corresponde a dicha orquídea y una mayor comprensión del fenómeno espiritual del que ilustra, potenciado con la guía de herramientas complementarias como, por ejemplo, el uso de sonidos procedentes de instrumentos de alta vibración o la utilización de mudras específicos o el dibujo de mandalas.

Mi experiencia tanto como la de los participantes en este viaje vital ha sido altamente reveladora y sorprendente y a todos nos ha enriquecido la aportación de las esencias de orquídeas y gemas combinadas en esta búsqueda espiritual de la que, todavía, queda tanto por descubrir.

Mi agradecimiento desde estas líneas a la Naturaleza que nos muestra en toda su dimensión el camino de retorno a «Casa» y, en particular, a las orquídeas del Amazonas y a su descubridor, Andreas Korte, por el regalo de esta ayuda maravillosa para empezar a recorrerlo.

Juan José Hervás Martín

Terapeuta holístico

Centro Naturista Ailim

www.ailim.es