Las flores de Bach siguen siendo hoy, después de casi 90 años de existencia, la más sorprendente y revolucionaria de las terapias energéticas y vibracionales. Siendo como son, “simples infusiones” de plantas y flores silvestres, poseen un poder casi “milagroso” para conectarnos con nuestra alma y guiarnos en la superación de los defectos de nuestra personalidad.

Edward Bach, médico bacteriólogo y cirujano de origén galés, descubrió las propiedades terapeúticas de estas 38 plantas y flores silvestres a principios de siglo llevado por un afán de servicio a la humanidad.

A lo largo de su carrera profesional, fué observando que la personalidad del paciente era tan importante sino más en el curso de la misma, que los propios síntomas que padecía. Fué constatando que si atendía solo a las dolencias físicas de los enfermos no llegaba a curaciones reales, en cambio si se aplicaba en entender cómo veia la vida el paciente, cómo pensaba, cuáles eran sus preocupaciones y dificultades en la vida, esta guía daba pasos de gigante para ayudar en la mejoria del paciente.

Por aquel entonces y por esas casualidades que no lo son tanto, cayó en sus manos la obra de Samuel Hahnemann, el padre de la Homeopatía. Para Bach esto fué un gran aliento, pues un siglo antes que él, este médico alemán habia seguido sus mismas intuiciones y habia creado todo un sistema curativo basado en la personalidad de los pacientes. Bach sintió que estaba en el buen camino y se puso a estudiar Homeopatia. Desde ese momento, atendió a sus pacientes casi exclusivamente con homeopatia y siguió investigando dia a dia. Descubrió 7 nosodes homeopáticos usados aún hoy en dia, los llamados “ 7 Nosodes de Bach” que tratan patologías intestinales.

Hay un libro titulado “La luz que nunca se apaga” que hace referencia a la intensidad y el fervor con que Bach investigó durante años. La Luz que nunca se apagaba era la de su estudio que muchas veces lucia durante dias y noches enteros. Después de un tiempo, Bach sintió disconformidaes con algunos aspectos del tratamiento con remedios homeopáticos. En mi primer lugar, por aquel entonces, la homeopatia se administraba mediante inyecciones, todavía no se habia inventado estos granulitos que se toman debajo de la lengua hoy en dia.. Esta forma de administarción a Bach le resultaba agresiva. No le gustaba tener que hacer daño al paciente para ayudarle a recobrar la salud. Siempre era una incomodidad. Además, los remedios homeopáticos son en su mayoria sustancias tóxicas o venenosas pero que administradas en dosis infinitesimales producen en el cuerpo una especie de efecto vacuna despertando la Vix Natura Medicatrix o fuerza curativa de la naturaleza. Esto a Bach, tampoco le agradaba, el hecho de tener que meter veneno en le cuerpo para curarlo.

Por todo ello y llevado por este anhelo de encontrar la medicina que ayudara al paciente a recobrar la alegria, el valor, la constancia, ..y todo aquello que su falta le hubiera llevado a enfermar, pensó que en la naturaleza debía existir aquellos remedios curativos que fueran en origen limpios, materia prima pura, que su forma de administración no causara incomodidad al paciente y que sobre todo, su guía de administración fuese la personalidad del paciente. Bach comenzó a investigar con plantas y flores silvestres, descartando las que consideraba energéticamente inferiores, pasando por un proceso personal intenso y profundo pues no era él quien encontraba la flor que sería después remedio curativo, sino ella la que le encontraba a él. El proceso se daba en ese orden. Primero Bach padecía con suma intensidad el defecto que luego la planta o flor le ayudaba a equilibrar. Con algunas esencias el sufrimiento fué menor que con otras que le llevaron a padecer grandes dolores. Tal fué el caso de la esencia Cherry Plum. Durante semanas Bach padeció unos dolores fortísimos de cabeza que le llevaron a un estado límite, pensaba que no podría resistirlo y que acabaría haciendo algo terrible.. En este estado deambuló por el campo hasta que dió con Cherry Plum. Nada más acercarse a ella sintió alivio. Preparó entonces el remedio y en cuanto lo tomó, todo el sufrimiento cedió y sobrevino la calma. Dicen que solo cuando el discípulo está preparado aparece el maestro., y es una gran verdad. Nadie escapa a ello, tampoco Bach escapó a esta ley.

De esta manera fué descubriendo Bach una a una las 38 flores que componen su sistema floral, integrado además por el Rescue Remedy. Remedio de emergencia formado por cinco flores, Cherry plum, Rock Rose, Clematis, Impatiens y Star of Bethlehem. Este remedio es el que principalmente ha popularizado estos remedios vibracionales pues su efecto es increible siempre y cuando se administre con conocimiento de causa. El Rescue Remedy nos asiste en : accidentes, shoks, malas noticias, miedos intensos ante algo inminente o reciente y concreto (un exámen, una prueba, un viaje, una entrevista, etc),desmayos, antes, durante y después de operaciones, .. Su efecto es tan inmediato y sorprendente que su uso se ha extendido a todo tipo de situaciones de ansiedad cotidianas, restándole de esta forma sentido a su uso. Es un remedio de emergencia, para usarlo solo en ese momento, y no nos encontramos todo el tiempo y a todas horas en situaciones de emergencia. Nuestro campo vibracional saturado de su influencia, se “inmunizará” y cuando realmente podría ayudarnos ya no lo hará tanto. Merece pues la pena, usarlo solo cuando es imprescindible.

Volviendo a Bach, su sistema curativo tiene su campo de acción en nuestro campo electromagnético. Son remedios vibracionales. Así como tenemos un cuerpo físico que podemos ver y tocar, poseemos también un cuerpo vibracional que nos rodea y nos interpenetra. Nuestra personalidad se manifiesta a través de nuestras emociones y nuestros pensamientos y la naturaleza de estos es electromagnética también. Para incidir en lo vibracional necesitamos remedios vibracionales. La forma de preparación de estos remedios es tal, que sintonizan exactamente con nuestras emociones negativas o defectos polarizándolas positivamente, moviéndonos así hacia nuestras virtudes opuestas. Si por ejemplo, sentimos incertidumbre, esa emoción vibra en una frecuencia determinada pero en el polo negativo. Al tomar la esencia correspodiente, que podría ser por ejemplo Scleranthus, sintoniza con nuestra frecuencia pero nos moviliza hacia el polo positivo, de forma que vamos sintiendo con el paso de los días mientras tomamos la esencia, mayor seguridad y decisión.

Bach decia que todos tenemos un alma que es la que sabe cuál es nuestro camino. Que hemos venido a aprender una o dos lecciones como mucho en esta vida y que esta lección viene determinada por nuestra personalidad. Si hemos venido a desarrollar la virtud de la alegría (para servir de inspiración a otros), naceremos con una personalidad tendente a la melancolía, pues solo así, atravesaremos el proceso de aprendizaje y conseguirá enraizar en lo más profundo esa lección. Hemos venido a desarrollar virtudes tales como, el valor, la constancia, la alegría, la paciencia, la autenticidad, la confianza, etc.. y que ese es nuestro verdadero cometido del que no deberíamos apartarnos. Si lo hacemos, solo manifestaremos orgullo, miedo, melancolía, desánimo, etc y sufriremos por ello. Bach lo explica maravillosamente bien en su libro ” Somos los culpables de nuestros propios sufrimientos”.

Tal y como empezaba este artículo, la Terapia floral de Bach sigue siendo la más revolucionaria de las terapias vibracionales pues los efectos que consigue en las personas que toman estos remedios son francamente increíbles. No quiero decir con ello que haya que esperar cambios “milagrosos”. Nunca podremos “salirnos” de nuestra personalidad ni transformarnos en otra persona, pues es la nuestra y no no otra precisamente la que necesitamos para seguir aprendiendo nuestra lección pero, desde luego las flores de Bach nos dan un empujón importante en ese aprendizaje. Me gusta compararlo con un libro de muchos capítulos. Es un símil simple pero muy didáctico. La persona que ha nacido para aprender la lección de la paciencia, esa será su lección durante toda su vida, se enfrentará a ella con 20, con 40 y con 60 años, pero irá avanzando capítulo a capítulo.

Impatiens será su aliada, para no errar demasiado. Todos nos conocemos, si nos paramos y nos escuchamos un poco, sabemos cuál es nuestro talón de aquiles.

Las flores, cuando contactamos con su energía por primera vez nos “pegan un salto cuántico” y nos lanzan unos capítulos por delante, y eso uf! Eso es casi un milagro. A partir de ahí, el camino lo hacemos nosotros, siempre, pero las flores de Bach son una ayuda enorme que nos acompaña para que no nos alejemos demasiado del camino. Benditas sean.

Gracias siempre Bach.

Eva Garcia.

Reflexóloga podal y Terapeuta Floral.

Co-propietaria de Biocentro la Canela.

www.lacanelabiocentro.com