Una Dieta de Eliminación es una dieta diseñada para depurar el organismo de alimentos y productos químicos a los que se puede ser alérgico o sensible.

A menudo se utilizan los test de alergias alimenticias o de intolerancias, para detectar aquellos alimentos que habría que eliminar de la dieta por ser posibles causantes de síntomas de alergia y de inflamación. Pero no hay un tipo de pruebas de alergia que sean totalmente fiables.

Los distintos tipos de pruebas tienden a dar respuestas bastante diferentes, distintos laboratorios usando los mismos métodos producen respuestas diferentes, y las respuestas cambian considerablemente de un día a otro. Estar demasiado centrado en la identificación de alérgenos genera una actitud obsesiva que se apodera por igual de pacientes y profesionales, y perjudica el resultado del tratamiento. De ahí que por lo general sea mejor no centrarse en localizar los alérgenos responsables, sino más bien en tratar las causas de la predisposición a la alergia, es decir, una mala digestión, presencia de hongos intestinales o permeabilidad intestinal. De todos modos, la opción más fiable para evaluar los alimentos que pueden estar dando síntomas de alergias es la Dieta de Eliminación Integral.

 

Una Dieta de Eliminación es una dieta diseñada para depurar el organismo de alimentos y productos químicos a los que se puede ser alérgico o sensible. Consiste en hacer durante un tiempo de 3 o 4 semanas una dieta hipoalergénica para que se active el mecanismo de detoxificación del cuerpo, el cual puede hallarse sobrecargado o dañado, y comience de nuevo un funcionamiento efectivo. El organismo tiene tiempo de eliminar o “limpiar” toxinas que pueden haberse acumulado debido a exposiciones o contactos del entorno, alimentos, bebidas, medicamentos, alcohol o tabaco. Esta dieta hipoalergénica también ayuda a bajar la inflamación.

Se la denomina “Dieta de Eliminación” porque suprime de la dieta determinados alimentos, y categorías de alimentos. Se eliminan de la dieta una serie de alimentos con más tendencia a causar alergias, como una gran mayoría de cereales, algunos tipos de carnes rojas, marisco, frutos secos, soja, huevo y lácteos de vaca y frutas como naranjas y cítricos. Se permiten en cambio otros alimentos más hipoalergénicos como el arroz integral, la mayoría de vegetales y una mayoría de carnes y pescados.

Si los síntomas mejoran durante este período de tres o cuatro semanas, entonces se van añadiendo de nuevo algunos alimentos, con mucho cuidado, uno por uno, para descubrir cuál es el alimento causante de los síntomas. Una vez se identifica un alimento que da alergia porque produzca síntomas en su reintroducción, se elimina el alimento alergénico de la dieta y se dejan unos días antes de reintroducir otro alimento nuevo.

Si no se mejora en cuatro semanas, es o bien porque las alergias no son las causantes del problema, o bien porque existen otros factores que complican el caso, como puede ser infecciones intestinales, problemas digestivos o permeabilidad intestinal. Lo ideal es poder tratar estos otros factores a la vez que se detectan las posibles alergias alimentarias.

En la mayoría de los casos, los individuos que siguen esta dieta de eliminación experimentan un incremento de energía, mayor agudeza mental, disminución de dolores musculares o articulares, y en general, una sensación de mejora de la calidad de vida. No obstante, algunas personas describen algunas reacciones iniciales, especialmente durante la primera semana, ya que el organismo necesita adaptarse a un programa dietético diferente.

Algunos de los síntomas que puedes experimentar durante, más o menos, la primera semana incluyen cambios en los patrones de sueño, mareos, dolores de cabeza, rigidez muscular o de las articulaciones y cambios en la función gastrointestinal. Estos síntomas no duran más de unos pocos días.

 

Elena Perea

Nutricionista Terapéutico Diplomada por Plaskett College

Curso estudios con el Institute of Functional Medicine en Londres

elenaperea.com