Son muchas las personas que sufren los síntomas de una enfermedad cada vez más extendida y pocos son los que obtienen una solución satisfactoria al malestar que produce. Este año 2014 se presenta con altos niveles de pólenes, ¿Estás preparado?

Por suerte algunas técnicas recientes permiten tratar los síntomas de la alergia más allá del consejo tradicional de evitar el alérgeno, sobre todo cuando ciertos alérgenos son casi imposibles de evitar como el polen y los ácaros del polvo. Si entendemos el conjunto cuerpo-mente como un sistema de información el cual necesita en ocasiones «reprogramar» su respuesta al medio ambiente de una manera más eficaz, nos encontramos con agradables sorpresas en la mayoría de estos procesos.

En las últimas décadas estamos siendo testigos de un espectacular incremento en los porcentajes de personas con algún tipo de enfermedad alérgica. Hoy en día se estima que alrededor del 25% de la población de los países industrializados padece algún tipo de alergia e incluso la sensibilización a los alérgenos más comunes en niños llega ya alrededor 50%.

Entre 200 y 250 millones de personas padecen de algún tipo de alergia alimentaria.

Se estima que un 10% de la población es alérgica a algún medicamento y un 20% de los pacientes hospitalizados ha tenido alguna alergia a medicamentos.

Aunque las causas de la aparición de la alergia no están del todo identificadas se apunta a factores genéticos y ambientales (especialmente en países industrializados y urbanizados), las modificaciones epigenéticas (modificaciones en la expresión de genes motivadas por causas ambientales) o por la manipulación genética de ciertos alimentos, la exposición a la polución medioambiental y sustancias contaminantes del aire, gases de combustibles diesel, productos tóxicos, la alimentación con productos refinados y con aditivos químicos, una higiene extrema y por supuesto el estrés, parecen haber ayudado al desarrollo de alergias.

Las alergias se producen con una respuesta inmunitaria hipersensible o exagerada del organismo ante la presencia de sustancias que deberían ser inocuas para el organismo. Tradicionalmente la principal medida de prevención ha consistido en identificar y evitar el contacto con los alérgenos además del tratamiento farmacológico, vacunas y medicamentos.

Se definen varios tipos de alergias según el origen, como es el caso de alergias de inhalación, ácaros, pólenes, hongos, epitelios de animales, (la típica alergia al gato o al perro…), alergias alimentarias, alergias a picaduras de insectos, a contacto con metales y los síntomas varían desde eczema, urticaria, dermatitis, rinitis, sinusitis, conjuntivitis, asma, vómitos, diarreas, anafilaxis, dolores de cabeza y muchos otros síntomas, algunos incluso no asociados de manera directa como irritabilidad, mareos y falta de energía.

También puede ocurrir que el sistema inmunitario confunda componentes de nuestro cuerpo con sustancias externas reaccionando contra ellos y dando lugar a lo que se denominaría enfermedades autoinmunes.

Siempre que existe una alergia, existe una desadaptación de la actividad energética de forma exagerada ante un estímulo, sea cual sea.

Aunque a nivel físico el cuerpo responde bien a las alergias cuidando la alimentación y mediante depuraciones, especialmente depurando el hígado y manteniendo una salud del medio intestinal adecuada con fibras, hay otros factores psico-emocionales que son también determinantes en el proceso alérgico.

Lo más interesante es que en los últimos años, mediante nuevas técnicas de neuromodulación se están viendo mejorías y en muchas ocasiones remisiones de los síntomas alérgicos simplemente imprimiendo una información nueva en nuestro sistema informacional y produciendo una respuesta natural y normal frente a la sustancia que antes nuestro sistema interpretaba como dañina. De esta manera no invasiva, nuestro cuerpo «aprende» a relacionarse con su entorno de una manera más adaptativa.

El cuerpo-mente posee un sistema de autocorrección que siempre busca encontrar y mantener un estado de equilibrio interno del cual se deriva un estado de vitalidad y salud óptimo.

Entendiendo nuestro sistema vital no como un cuerpo físico con una mente, sino como un sistema informacional y energético en continua adaptación, podemos ver a la enfermedad como una confusión de información que produce fallos en los sistemas responsables de regular las funciones del cuerpo, dificultando el estado de equilibrio interno que se requiere para el bienestar.

Desde esta perspectiva, es posible entrenar al cuerpo-mente hacia un estado informacional más coherente y completo requerido para liberar y potenciar nuestra capacidad natural de sanar, resultado: nuestro sistema deja de percibir sustancias como agresoras y los síntomas de la alergia mejoran o desaparecen.

Para aceptar este nuevo enfoque debemos abandonar la concepción clásica y mecanicista de la salud y quizás abrir la posibilidad a un concepto energético y más aún a un concepto informacional.

Si comparamos con la película The Matrix, vemos como el protagonista consigue cambiar la realidad aparente gracias a que es capaz de «ver» el código con el que todo está escrito, el tejido mismo de esa realidad aparente. Esta manera de percibir la realidad no es nueva, ya las antiguas filosofías vedanta, tolteca y yóguica nos muestran que todo en esta aparente realidad es conciencia y energía y que influyendo en esa conciencia y energía se consigue afectar a la materia física de manera evidente. La física moderna así lo ha demostrado y nos continúa sorprendiendo.

Una de las maneras de evaluar esas alteraciones en el campo de información de la persona es mediante el test muscular kinesiológico. Sin ser un diagnóstico clínico si es en cambio una manera fácil y rápida de evaluar que información percibe como estresora el conjunto de cuerpo-mente consciente y subconsciente de la persona.

Una vez evaluadas que sustancias percibe nuestro cuerpo-mente como estresoras podemos imprimir o modular la información correcta idónea para el bienestar de la persona. Algunas actuaciones sobre el sistema acupuntural de meridianos ayudan a potenciar y anclar la nueva información.

Posteriormente los mecanismos corporales se encargarán de transportar esa información al cuerpo físico a través del sistema nervioso, endocrino y vascular.
alergias  cuadro - Un nuevo enfoque de las alergias

Concluyendo, Sí, es posible, a través de influjos energéticos y reprogramaciones informacionales actuar sobre el organismo, pudiendo, por tanto, corregir rápidamente los desequilibrios y consecuentemente restablecer la salud.

Ricardo Buitrago Muñoz
Terapeuta Neuromodulación, Acupuntor y Kinesiólogo.
Centro Concienciayoga
www.concienciayoga.com