Para controlar la ira la práctica del yoga puede ser un gran aliado, mejora el carácter de las personas y la calidad de sus vidas. Swami Sivananda nos ofrece en esta ocasión una reflexión sobre la ira como causa del desasosiego de nuestras mentes y de nuestros cuerpos y cómo el yoga te ayuda a limitarla.

La ira rompe la amistad y destruye la razón.

Swami Sivananda

La ira es un signo de debilidad mental. Está producida por un daño, real o imaginario, que implica un deseo inmediato de venganza. La ira es una modificación incontrolada del estado de la mente.

No hay error que no se pueda cometer bajo el dominio de un estado irascible.
Pero ese fuego que se enciende contra un enemigo acaba por quemarnos. Porque la ira actúa como un bumerang, dañando a la persona que se pone furiosa. Si se controla la ira se tiene una reserva ilimitada de energía.

Quien se enfurece con mucha frecuencia pierde la batalla de la vida.

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DE LA IRRITACIÓN A  APRENDER A CONTROLAR LA IRA

La graduación de los estados de ira nos da una clave para su adecuada comprensión. La irritación, el resentimiento, la indignación, la rabia, la furia, la cólera, son todas ellas variedades de la ira, clasificadas según su grado de intensidad.
La ira en su forma mas frecuente es un sentimiento repentino de disgusto.
Si el resentimiento es persistente se convierte en un cavilar amargo acerca de las aparentes injusticias de las que creemos ser objeto.
La cólera es un sentimiento exaltado de ira.
La rabia te lleva más allá de los límites de la prudencia o la discreción.
La furia es más fuerte aún y te arrastra hacia una violencia descontrolada.

LA INDIGNACIÓN JUSTIFICADA

La ira es generalmente egoísta. Surge debido a la idea de que se está atentando contra nuestro ego o contra la imagen que queremos proyectar. La indignación justificada, por el contrario es un disgusto impersonal y no egoísta hacia actos indignos cometidos generalmente contra otra persona.
La indignación pura no va seguida de remordimiento, ni necesita del arrepentimiento. Por ejemplo, supongamos que una persona molesta a otra y alguien sale en su defensa, evitando la acción de la molestia. A esto es a lo que se llamaría indignación justificada.

GANA LA BATALLA DE LA VIDA

La ira estropea el ánimo, daña el sistema nervioso y destruye la salud. Cuando una ola de ira surge en la mente la sangre se vuelve caliente y muchos ingredientes dañinos y hormonas se vierten en ella. Incluso tres minutos de un temperamento muy acalorado y violento pueden producir efectos tan perjudiciales en el sistema nervioso y en la salud que tomará semanas reparar el daño causado. Muchas enfermedades del corazón y del sistema nervioso se deben a los efectos de una ira descontrolada.
Cuando la ira está gobernando el ánimo, cualquier resquicio de razón desaparece. Quien se deja influenciar por la ira pierde su capacidad de comprensión. Su intelecto se ofusca, se ciega el entendimiento y no puede pensar adecuadamente.
Muchas cualidades negativas proceden de la ira. Quien se enfurece con mucha frecuencia pierde la batalla de la vida.

CONTROLA LA IRA

Es muy difícil luchar contra la ira directamente. Primero hay que intentar poco a poco reducir su fuerza, su frecuencia y su duración.
Esfuérzate en atenuar o en debilitar esta formidable, descontrolada e imprevisible modificación de la mente.
No le permitas asumir la forma de una gran ola que ocupe toda la superficie de la mente consciente.
Elimínala cuando aún está en germen,
en forma incipiente de disgusto con los elementos de lo cotidiano o de leve irritabilidad en la mente subconsciente.
Entretén tu mente.
Desarrollarás gradualmente las virtudes positivas opuestas, tales como la paciencia, el amor y el perdón.
La ira desaparecerá entonces poco a poco y por sí sola.
En cualquier momento que pueda producirse un estallido de ira es mejor no meterse en debates ni discusiones acaloradas.
Con palabras suaves los argumentos pueden ser más contundentes.
Si aún así se encuentra difícil controlar la ira, es mejor marcharse enseguida del lugar, beber agua fresca y caminar un buen rato.

CAMINO HACIA LA SERENIDAD

La ira es la puerta o el canal a través del cual emergen la rudeza, la crueldad, el daño, el dolor, la venganza, la violencia, y por lo tanto también la guerra y la destrucción.
Cuando se aprende a controlar la ira, el entendimiento se vuelve más claro y se activa el discernimiento. Se está entonces capacitado para escoger entre lo correcto y lo equivocado. Se podrá avanzar entonces por el estrecho sendero del equilibrio, la armonía y el bienestar.
Es muy poco práctico mantener un espíritu de lucha o pelea constantemente.
La vida comienza a brillar con un color nuevo cuando conseguimos permanecer serenos y tranquilos bajo cualquier circunstancia cada vez por más tiempo. Sólo la persona con una mente calmada puede encontrar una satisfacción duradera en la vida.
La práctica de una rutina diaria de asanas y de ejercicios de respiración es muy adecuada.

VIVE SIN IRA

1- Comprende que la ira es un signo de debilidad mental.
2- Si se controla la ira, se tiene una reserva ilimitada de energía.
3- La ira actúa como un bumerang dañando a la persona que se pone furiosa.
4- La ira estropea el ánimo, el sistema nervioso, la sangre y resta vitalidad.
5- Quien se deja influenciar por la ira no puede pensar adecuadamente.
6- Incorpora cada día unos minutos de meditación silenciosa para que el disgusto vital no aparezca.
7- De la ira emergen la rudeza, la crueldad, el daño, el dolor, la venganza, la violencia.
8- Con palabras suaves los argumentos pueden ser más contundentes.
9- Al controlar la ira se desarrolla gradualmente las virtudes positivas opuestas, tales como la paciencia, el amor y el perdón.
10- Permanecer sereno y tranquilo bajo cualquier circunstancia mejora la calidad de la vida. Practica asanas y ejercicios de respiración de forma sistemática.

Swami Sivananda
Información facilitada por el Centro Internacional de Yoga Sivananda Vedanta de Madrid
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