Haciendo deporte con unos amigos, uno de ellos me propuso ¿Por qué no organizas clases de relajación en algún sitio bonito y tranquilo fuera de la ciudad?

Me vinieron a la mente unas palabras de Swami Sivananda “Si no eres capaz de concentrarte y meditar en medio del ruido de una gran ciudad, tampoco lo conseguirás en la soledad de los Himalayas”.

Respondiéndole le dije que en un sitio así, es relativamente fácil relajarse, lo complicado es hacerlo en el día a día, inmerso en el bullicio y el ritmo acelerado de la ciudad.

Y es cierto, cuando pensamos en relajarnos siempre acude la idea de ir a algún lugar paradisiaco lejos del ruido de la ciudad, tomarnos unas vacaciones en la playa o en la montaña, alejados del ruido, las prisas, las responsabilidades cotidianas y la contaminación. Buscamos un entorno tranquilo y saludable al que poder retirarnos a descansar y recuperar la calma perdida.

Hace más de quince años, trabajaba para una multinacional, tenía altos niveles de estrés, frecuentes jaquecas, conciliaba mal el sueño, no conseguía desconectar del trabajo en mis ratos de ocio. De manera que la sensación que tenia era de cansancio generalizado, de no llegar a todo lo que tenia que hacer, mal estar, ansiedad e insatisfacción. Síntomas que posteriormente he constatado que están bastante generalizados y no solo en determinados trabajos y profesiones proclives al estrés, sino que se ha ido extendiendo para llegar a afectar a un gran número de personas en ámbitos laborales muy diferentes, amas de casa, estudiantes e incluso llegando a afectar a los niños.

Alguien me había hablado de los grandes beneficios del yoga y casualmente encontré una escuela muy cerca de mi casa, a pesar de mi gran escepticismo al principio, comencé a practicarlo. Era muy crítico con todo lo que me enseñaban y no me conformaba con la frase “es lo que dicen los maestros” pero con el paso de los años, observé y comprobé que las técnicas que estaba aprendiendo eran muy eficaces y estaban dando resultado. Conseguía relajarme, desconectaba del trabajo con relativa facilidad, desaparecieron las jaquecas y comencé a sentirme bien, mi vida cambió radicalmente.

Lo que no cambio fue mi actitud crítica, soy un buscador y mi mentalidad occidental me pedía una explicación más científica, mas racional del porque las técnicas de yoga eran tan eficaces. Encontré escritos sobre la utilización de imágenes mentales y autosugestión, de manera que con patrones de respuestas condicionadas, asociadas a pensamientos concretos, podemos reproducirlos a voluntad en el momento deseado. También encontré estudios psicoterapéuticos y de medicina psicosomática que hablaban de técnicas y conceptos muy parecidos a los que aportaba el yoga.

Seguí en la búsqueda, ahora ya profundizando en el yoga y en la filosofía Vedanta. Lo que para la ciencia eran conceptos relativamente nuevos y en cierta medida experimentales, para el Yoga y el Vedanta eran conocimientos antiquísimos, perfectamente explicados y documentados en sus libros clásicos y avalados por siglos de experimentación y práctica. Pero lo curioso es que en ambos casos hablaban de respiración y autosugestión como el método eficaz para relajarse.

Aquí de nuevo los conocimientos Occidentales eran superados por los conocimientos Orientales que habían desarrollado una autentica ciencia de la respiración llamada Pranayama, comprendiendo desde ejercicios muy sencillos a técnicas muy avanzadas. Lo mismo ocurría con las técnicas de control mental y autosugestión. Tratados sobre meditación y sobre el poder que la mente puede ejercer sobre el cuerpo, ya no solo en cuanto a relajación se refiere, también en cuanto a nuestro estado de ánimo, autocontrol y en última instancia a nuestra salud.

Pero donde encontré verdaderamente respuestas fue a través de la física cuántica, aquí se unificaban conceptos y se fundía por fin esa dualidad oriente-occidente, hablaban el mismo lenguaje aunque con distintos nombres. La ciencia hablaba del ser humano bajo un concepto holístico, como parte de un todo que interacciona con el resto del universo, de la materia como un estado de la energía, algo muy similar a lo que describen las filosofías orientales.

Y es desde éste punto de vista global, holístico, de interacción e integración desde el que cobra su verdadero sentido la palabra relajación. No solo intentamos relajar cuerpo y mente sino que en última instancia queremos que llegue a cada órgano, cada célula, cada átomo, cada partícula elemental.

Mente y respiración están íntimamente ligadas, pero en general es el estado de la mente el que regula la respiración, en un estado de estrés nuestra respiración se acelera, cuando estamos relajados se ralentiza, Si queremos poner especial atención a algo paramos la respiración durante unos segundos, pero también el proceso inverso es posible, controlando la respiración podremos cambiar el estado mental, una respiración lenta y controlada calma la mente, una respiración rápida la activa.

Muy importante también es la postura, las duras jornadas de trabajo con posturas inadecuadas actúan muy perjudicialmente, es necesario conocer como sentarse, como colocar tu columna y sobre todo como hacer pausas y estiramientos que reactiven nuestros sistemas para mantener nuestro cuerpo sano.

Por último la actitud mental es clave para una buena relajación, la actitud positiva, las visualizaciones, autosugestión y concentración son algunas de las técnicas con las que se consiguen esa actitud positiva y la relajación profunda.

En la actualidad existen ya bastantes estudios sobre los efectos de la relajación, algunos de ellos son:

Disminución de la frecuencia cardiaca y la presión arterial. Refuerza el sistema inmunológico. Al trabajar con la respiración se oxigena mejor el cuerpo. Se activan partes del cerebro relacionadas con la tranquilidad y la concentración y se desactivan las relacionadas con el estrés y la angustia. Produce una sensación de calma y paz interior.

De esta forma es como surgieron las clases de técnicas de relajación en “Yo me cuido”. Fundiendo conocimientos de Oriente y Occidente tratando de llevar la relajación al centro de la ciudad, al día a día, a respirar bien y adecuadamente durante toda la jornada para mantener tu cuerpo bien oxigenado, a mover tu cuerpo para mantenerlo en perfecto estado, a permanecer con tu mente relajada y firme, a optimizar tu tiempo y vivir mas plenamente cada instante de tu vida.

Pako Vilchez

Profesor de yoga y terapia ayurveda,

Centro Yo Me Cuido

www.yo-mecuido.es