DESCUBRE, DISFRUTA Y CUÍDATE

Las vacaciones son una oportunidad para descansar, disfrutar y recapacitar sobre el curso que lleva nuestra vida, un buen momento para desconectar de la rutina que nos mantiene en un círculo de actividad frenética y mal enfocada. Elegir lo mejor para nosotros es dar lo mejor de nosotros a los demás; si nos decidimos por unas vacaciones que añadan valor a nuestra vida, volveremos de ellas agradecidos y profundamente renovados.

Con la llegada de la primavera vuelve la luz y sentimos como se acerca el calor. Automáticamente nuestro cerebro asocia este tiempo con el periodo de vacaciones de verano. Decidir vuelve a ser un reto; podemos dejar que otros hagan los planes por nosotros, acudir al compromiso de todos los años o dejarnos llevar por los vacíos sueños de una publicidad engañosa… incluso nos podemos plantear quedarnos en nuestra casa porque preparar las vacaciones es tedioso.

¿Qué harías en tus vacaciones si fueras totalmente libre para elegir? Esta pregunta es fundamental a la hora de planificar tu destino este próximo verano.

Las vacaciones de verano nos dan la oportunidad de revisar nuestra vida. La falta de tiempo durante el año impide que nos demos cuenta de los cambios que nos conviene hacer. Nuestra atención se dispersa en múltiples actividades y dejamos pasar por alto factores importantes que condicionan nuestro bienestar. Utilizar este periodo para dedicarnos a nosotros mismos nos ayuda a reordenar los desajustes producidos durante el año.

EL DESCANSO verdadero nace de la relajación y solo rodeado de un ambiente seguro podemos llegar a relajarnos. Descansar es pararse a mirar un bonito paisaje lleno de plantas y cielo, dedicar el día a actividades que repercutan positivamente en nuestro estado de salud o poder dedicar el tiempo necesario a los demás en amenas charlas, divertidos juegos y relajadas comidas. Un ambiente de convivencia segura nos da muchas oportunidades para olvidarnos de los pensamientos estresantes. Descansar es poder decidir lo que más nos apetece hacer en cada momento, no tener que atender a compromisos y dormir rodeado de un ambiente seguro que nos permita sentir protección.

LA DIVERSIÓN no consiste en distraerse continuamente con estímulos externos; esto lleva a nuestros sentidos al agotamiento y añade estrés a nuestra mente. ¿Cuántas veces hemos desaprovechado nuestras vacaciones en ambientes llenos de estímulos y, al volver, nos hemos arrepentido de nuestra elección? La diversión aparece de forma natural como consecuencia de un ambiente propicio: la relajación y la confianza nos predisponen para disfrutar de nuestras experiencias. El poder compartir nos evoca sentimientos de participación y de unión que se materializan en ambientes para charlar, pasear, cantar o bailar en los que podemos exteriorizar nuestro gozo. Cuando equilibramos el tiempo dedicado a nuestro interior y nuestro exterior aparece la diversión como forma de comunicación, pues la vida relajada, tranquila y segura es, de por sí, divertida.

EL APRENDIZAJE. Durante el año aprendemos muchas cosas sobre todo lo que nos rodea: aprendemos a trabajar mejor, a ser más ágiles en nuestras gestiones, a ampliar nuestro manejo de internet, etc,. Todo esto no nos sirve para aumentar nuestra calidad de vida. El verano es una oportunidad para aprender sobre nosotros mismos: porqué reaccionamos de una forma determinada, cómo gestionar nuestras emociones o técnicas de comunicación que nos permitan una convivencia pacífica. Estas enseñanzas nos ayudan a estar bien con nosotros mismos y en nuestras relaciones. Mientras vivimos cambiamos continuamente; cada cambio supone una re-adaptación a nuestro ser interno o a nuestro ambiente externo; el aprendizaje es el método que nos permite realizar con éxito esta adaptación dándonos los recursos que, sin duda, cambiarán nuestra vida a mejor.

LA CREATIVIDAD desarrolla la intuición permitiéndonos equilibrar los dos hemisferios cerebrales y aumenta nuestra inteligencia emocional lo que va a mejorar nuestras relaciones personales. Mientras nos divertimos aprendemos nuevas formas de relacionarnos superando el aislamiento y la soledad. El lenguaje de los símbolos desarrolla nuestra intuición, facultad sin la cual nuestra vida pierde mucho interés. La intuición nos permite ver en cada día una oportunidad de madurar y de descubrir facetas nuevas que nos llenan de vida, puesto que la vida es cambio.

LA CONSCIENCIA. Saber cómo funciona nuestro cerebro nos ayuda a conocernos mejor. Es, asimismo, importante aprender a vernos en las relaciones con los demás. Desarrollando la atención dirigida podemos aprender: la empatía (ponernos en el lugar del otro), la asertividad (decir lo que quiero con claridad), poner límites sin tener que «pasarlo mal» o el cariño, demostrando con palabras afables nuestro amor por los demás. La consciencia nos permite aprender a sentir nuestras emociones sin miedo a perder el control o a deprimirnos.

Un ambiente adecuado permite utilizar la conciencia y ensayar con ella una nueva forma de percibir la vida. La alegría y el sosiego aparecen cada vez con más frecuencia al mismo tiempo que el dolor disminuye.

LA NATURALEZA: somos seres biológicos de nuestra madre Tierra y dependemos de ella para protegernos, alimentarnos y sostenernos. Dependemos también de nuestro padre Sol, pues nuestra vida se mantiene gracias a su luz y su calor. El verano es la mejor oportunidad que tenemos para reconectarnos con la naturaleza; podemos así: recuperar nuestros biorritmos naturales, disfrutar de la belleza o respirar aire puro y limpio que oxigene nuestras células. El contacto con la naturaleza es, sin duda, el tratamiento más sencillo y uno de los más potentes. La naturaleza nos conecta con nuestro ser interior acercándonos a la calma y al equilibrio de nuestra biología.

LA CONVIVENCIA. La verdadera sabiduría proviene de la experiencia. La convivencia nos enseña cómo relacionarnos de forma adecuada. El verano es una oportunidad para convivir en un entorno lúdico, tranquilo y seguro que nos permita ensayar todo aquello que aprendemos de nosotros mismos. La vida es nuestro maestro y la convivencia consciente nuestro mejor aprendizaje. Muchos de nuestros problemas residen en no haber aprendido a convivir con los demás. Podemos crear unas relaciones que nos nutran desde la colaboración mutua, el respeto a lo diferente y la alegría de saber que contamos los unos con los otros. Una convivencia activa nos enseña a disfrutar de nosotros mismos y de los demás.

LA ALEGRÍA. Solo aprendemos cuando nos divertimos. De niños lo hacemos desde la intuición y necesidad de conocernos a nosotros mismos y a nuestro entorno. Perder esta capacidad de disfrutar aprendiendo es un drama de adultos. Sanar es recuperar nuestra alegría para volver a hacer del juego nuestro método de aprendizaje. El lenguaje simbólico que aprendemos cuando jugamos nos enseña lo que nunca aprendimos en la escuela: a interaccionar positivamente con los demás, reírnos de nuestros problemas quitándoles importancia o compartir con nuestros compañeros de viaje los momentos de diversión. La alegría nos ayuda a sanar nuestras enfermedades, reactiva la energía en nuestro cuerpo y equilibra nuestro cerebro, nos conecta a la vida, alivia el dolor y hace renacer la esperanza. Es un ingrediente que no puede faltar en unas buenas vacaciones.

Combinar estos factores es ideal para que nuestras vacaciones cubran nuestras expectativas.

La confianza y seguridad que da el pertenecer a un grupo con el que se comparten objetivos es importante para nuestro inconsciente biológico. Notarás los beneficios de una alimentación sana y equilibrada, de un ejercicio moderado y de recuperar el contacto con los ritmos naturales

Las verdaderas vacaciones son aquellas que garantizan una mejora en nuestras condiciones de vida. Nos merecemos todo lo bueno y lo mejor y podemos dárnoslo eligiendo unas vacaciones tranquilas, divertidas y llenas de alimentos que nutran nuestro cuerpo y nuestra mente: desayunos de convivencia pacífica, ensaladas de tolerancia aderezadas con aceptación, proteínas de asertividad, infusiones de alegría o frutas de autoconocimiento.

¡Qué las disfrutes!

Fernando García Suárez
Farmacéutico, Homeópata e Instructor de Chikung Taichi
Próximamente: www.laliregua.com