Alquimia en la cocina

Sin duda es la cocina el lugar de la casa en el que se realizan verdaderos procesos alquímicos, transformando los alimentos con procesos de ritmo y de temperatura, utilizando el vapor, la ebullición, la congelación y el baño María. También tenemos utensilios y procedimientos en la cocina para pesar y medir, ya que la proporción y la medida son claves para los procesos de elaboración y transformación de las sustancias.

La fermentación es un proceso realmente transmutador donde intervienen microorganismos para transformar la materia, de este modo el pan, alimento base del ser humano, se realiza con la participación de los cuatro elementos: la Tierra, el Agua, el Aire y el Fuego.

  • El grano del cereal molido y triturado: elemento Tierra en relación al cuerpo físico del ser humano.
  • El amasado: incorporamos el elemento Agua en relación al cuerpo vital del ser humano.
  • El fermentado: incorporamos el elemento aéreo (las levaduras fermentan y producen agujeros de gas en la masa) en relación al cuerpo emocional del ser humano.
  • El horneado: se incorpora el elemento Fuego en relación al cuerpo espiritual del ser humano. Así el pan es un alimento muy especial cuando se realiza respetando estos procesos en tiempos, ritmos y con materias primas de calidad.

El pan no es lo que nutre, lo que por el pan nos conforta es la palabra eterna de Dios, es la vida, es el espíritu.Ángelus Silesius.

Realmente con esta visión de lo que es nuestra cocina, el laboratorio alquímico de la casa, podemos disfrutar transformando los alimentos y generando nueva vida. Es posible que no se pueda tener acceso fácilmente a un huerto (tienes muchas opciones en Amazon) para ver crecer la vida, pero en nuestra cocina podemos germinar semillas y de este modo tener multitud de plantas comenzando la vida en un frasco en la cocina. Recomiendo dos tipos de elaboración muy interesantes, saludables y fácilmente realizables: germinados y fermentados. Ambos alimentos son concentrados de vitalidad y de nutrientes esenciales. Una buena alternativa a la toma de suplementos.

 

Germinados 2 - Preparar germinados y fermentados

Los germinados

En una semilla está todo el potencial concentrado que dará lugar al desarrollo de una nueva planta, o de un árbol, cuando las condiciones de temperatura y humedad son adecuadas. Despertar semillas es un proceso maravilloso y que está a nuestro alcance.

Los pueblos más antiguos, especialmente los asiáticos, recomendaban tomar brotes para llegar a edades longevas y es que los germinados son altamente ricos en enzimas. Se sabe que los recién nacidos y los niños tienen en su organismo una alta cantidad de enzimas. Las enzimas son proteínas que catalizan o ayudan a que se den las reacciones dentro de nuestro organismo.

El Dr. Gabriel Cousens denomina a las enzimas “vórtices de vida” y así es. Las enzimas al ser proteínas se destruyen a los 42 grados de temperatura por ello el Dr. Cousens recomienda una dieta alta en alimentos vivos y crudos.

Los germinados contienen grandes cantidades de enzimas, ya que es una semilla desplegándose hacia la vida. Energéticamente también incorporamos a nuestro organismo estas fuerzas energéticas contenidas de la semilla. Las semillas, además, contienen grandes cantidades de vitaminas: E, C, A (beta-carotenos); y varias del grupo B (B1, B2, B3); vitamina K; clorofila; minerales (calcio, magnesio, potasio, hierro); oligoelementos: yodo, zinc, selenio, silicio, cromo y cobalto.

Cómo germinar semillas

Es muy sencillo, sólo tenemos que reproducir las condiciones de germinación de una semilla: humedad, oscuridad y temperatura cálida. Ahora se encuentran en el mercado frascos germinadores, pero simplemente necesitareis un tarro de vidrio y una tapa con agujeritos, una malla o tela para poder escurrir el exceso de agua. Dejadlo en la cocina en un lugar oscuro o que no le de mucha luz directa. El primer día se cubren con agua. Por la noche ya se escurren y así cada día se les cambia el agua y se escurren. Generalmente a los tres o cuatro días suelen comenzar a germinar. Después se lavan, escurren y se guardan en el frigorífico en un táper de vidrio.

Las semillas más fáciles de germinar son las de alfalfa o lentejas, son muy interesantes las de las plantas que contienen azufre: como lombarda, puerro, nabo daikon, rábano negro y sobre todo el brécol por su alto contenido en sulforafano, sustancia que activa la detoxificación hepática y se halla en mayor cantidad en los brotes de brécol que en el brécol.

Podemos emplear los germinados para enriquecer en nutrientes y vida nuestros platos, especialmente ensaladas, batidos verdes, patés y canapés, verduras cocinadas, etc.

Fermentar alimentos

En las casas, tiempo atrás era muy común realizar fermentados, cuando tras la cosecha se daba un exceso de alimentos y había que conservar para el invierno. Se dice que los chinos que construyeron la muralla china 2.939 a. C. consumían col fermentada para soportar estos duros trabajos, fue Genghis Khan quien trajo este tipo de tratamiento de los alimentos hacia Europa. En los alimentos fermentados las bacterias fermentativas se alimentan de las fibras y azúcares presentes en los vegetales produciendo al fermentar ácido láctico gran protector de la salud intestinal. Para realizarlos se utiliza agua con sal evitando el crecimiento de otros microorganismos por ello su sabor es ácido y salado.

Estos alimentos son ricos especialmente en probióticos, es decir, bacterias fermentativas beneficiosas a nivel intestinal y en la salud de todo el organismo, además de prebióticos es decir, fibras beneficiosas de las que se alimentan los probióticos. Además contienen enzimas, antioxidantes y vitaminas de las propias verduras y otras producidas por las bacterias fermentativas, especialmente del grupo B, inclusive la B12.

Elaboración

Se prepara una salmuera: agua a la que le añadimos un 10 % de sal marina. Para un tarro de medio litro añadir el agua con la sal, y luego las verduras. Se aplastan ligeramente con una maza de madera. Ha de quedar bien cubierto con el agua y sal. Tapar el tarro (mejor de tapa hermética con goma) y dejar en un lugar oscuro durante dos semanas. Una vez abierto guardar en el frigorífico. Se puede añadir sobre la ensalada o acompañando a otros platos.

Los más fáciles de realizar, para empezar, serán los de hortalizas más duras: raíces como zanahoria, nabo y coles tipo coliflor o brécol en trocitos. Se les puede añadir especias como tomillo, laurel, ajo, cúrcuma o jengibre que contribuirán a su sabor y aportarán sus cualidades nutritivas y medicinales.

 

Palmira Pozuelo

Farmacéutica Naturista

palmirapozuelo.com