El enfoque sistémico, pone el énfasis en las relaciones. Es decir, que lo que da significado a un sistema u organización son las relaciones.
En toda estructura existe un factor común que le da forma, en el caso de la familia, este factor son los vínculos de sangre entre sus miembros. A los que nos seguís en estos artículos sabéis, que la visión sistémica aplica unas leyes para que estas relaciones sean lo más positivas y nutritivas posible.

Una de ellas, la prevalencia nos recuerda que es importante reconocer que antes de los hijos están los padres, y que un hijo nunca debe situarse antes que su progenitor.

No importa cómo sea el padre o el hijo. Al margen de si el padre estuvo o no física y emocionalmente, o si abandonó a su familia; igual sigue siendo el padre y su lugar debe respetarse De igual forma, un hijo puede ser rebelde o cariñoso, pero ni sus virtudes o sus defectos, lo hacen menos hijo.

Las relaciones familiares se producen de manera verbal y no verbal, así el lenguaje puede comunicar mensajes consciente e inconscientemente. Es básicamente por medio de mensajes inconscientes que muchos patrones y pautas de relación se aprenden dentro del contexto familiar, a esto el enfoque sistémico los denomina inconsciente colectivo.

Una madre quizá no le habla mal del padre a su hijo, pero se incomoda cuando se lo nombran. Así como en este ejemplo, en la familia se suelen transmitir mensajes no verbales, que son interiorizados por las generaciones futuras.

Algunos de estos son positivos para el desarrollo individual y social de los miembros de la familia, pero otros tienen efectos negativos, que se traducen en relaciones difíciles y provocan que los componentes de la familia se desubiquen alterando el orden familiar, y como consecuencia las relaciones intergeneracionales resultan dañadas.

No podemos reducir la estructura de una familia a un estereotipo, pues la riqueza de la familia radica, en la variedad relacional que manifiesta. Por eso, no existe una receta que indique cómo tienen que ser las relaciones pues cada una tiene sus matices personales. Sin embargo, según la teoría sistémica-HS, se ha comprobado de manera empírica, como se puede tener una relación óptima dentro de las dinámicas familiares:

a) la familia entiende que, como sistema “vivo”, todos evolucionan y se relacionan interdependientemente.
b) cada persona integrante de una familia, desempeña su rol en el lugar que le corresponde, honrando la memoria de sus ancestros y sus descendientes.
c) la pareja aprende a negociar los roles y funciones que va a desempeñar, manteniendo el equilibrio entre lo que dan y lo que reciben. Equilibrio.
d) ponen en práctica pautas de comunicación mutua, coherentes entre todos los miembros de la familia.

De todo lo dicho hasta ahora sobre la familia, nos queda claro que no sólo transmite la herencia genética, sino también los contenidos culturales del entorno social al que pertenece.

En ese sentido la familia se concibe como un sistema abierto y en transformación, que afronta una serie de tareas evolutivas. Todas ellas directamente vinculadas con la educación de los hijos. La familia integra al niño en el sistema familiar, transmitiéndole sus valores, hábitos, intereses y actitudes. La pertenencia al sistema conlleva la adopción de los contenidos culturales de la familia. Sin embargo, cada miembro, a medida que evoluciona, va elaborando sus propias ideas. En virtud de este proceso de individuación progresiva, la vida familiar se enriquece y las relaciones intergeneracionales se transforman siguiendo el ciclo vital de la familia.

Entre los factores que influyen en la educación de los hijos se encuentran: los diversos estilos de familia, y el bagaje cultural que traen los padres de sus familias de origen ya que esto va a influir de manera determinante en la expresión de roles e interrelaciones que tendrá a lo largo de su vida.

En consecuencia son varios los estilos de familia hoy en día, casi podríamos decir que tantos como familias existen. Aquí veremos los cinco bloques más generalizarlos.

Los tres primeros corresponden a los esquemas más tradicionales, mientras que los dos últimos han aparecido como resultado de los fenómenos sociológicos

Familia nuclear.-
Constituida por los padres y los hijos. El esposo es quien aporta la autoridad y da la fortaleza necesaria para sostener la estructura de la familia. La madre es la que se encarga del apartado relacional y emocional con los hijos, su labor se centra en el núcleo de la familia. Juntos brindan los valores necesarios. Los hijos son los receptores de todo cuanto ofrecen los padres, los padres siempre están juntos.
(En este no hablamos de hombre o mujer propiamente dicho, sino de lo que moviliza la energía femenina dentro de una familia y lo que moviliza o representa la energía masculina. Sin entrar en la valoración de género hombre/mujer)

Las familias extendidas.-
Abarcan a padres, abuelos, nietos, tíos, primos, etc., que se deben constituir como subsistemas separados. Por convencionalismo, en este tipo de familias ha sido el varón más veterano quien asume el rol de patriarca, pero las tendencias actuales posicionan como jefe a quien ostente mayor capacidad económica o estatus social. Además, en estas familias todos participan de la crianza de los niños. El principal problema que enfrenta este tipo de familias es la intromisión de los algunos integrantes de la familia extensa, en los asuntos propios de los diversos subsistemas familiares. Para el correcto ajuste relacional de todos y cada uno de los miembros de la familia, es imprescindible establecer límites claros entre cada componente familiar.

Familias comunales.-
Poco difundidas en nuestra cultura, las familias comunales, se caracterizan por la organización cooperativa de un grupo que asume como una unidad las funciones asignadas a la familia con respecto a la crianza de las generaciones más jóvenes. Aquí todos los miembros de la comunidad se encargan de la educación de los niños. Los roles sexuales se expresan de manera menos estereotipada, de modo que tanto el varón como la mujer participan en las actividades económico-productivas y en la crianza de los niños.

Familias monoparentales
Tomando en cuenta la creciente tasa de divorcios a nivel mundial, aparecen las familias monoparentales, son aquellas donde un sólo padre es quien se encarga de la manutención y educación de los hijos. Aunque el otro cónyuge, puede apoyar a la expareja, su papel es más bien periférico la mayoría de las veces. Como resulta ya conocido, en estos casos, son los hijos quienes presentan diversos riesgos por no presentar el adecuado soporte familiar. Desde la visión sistémica-HS hay que aclarar que esto no siempre es así, y que un criterio a seguir es el respeto por el lugar del otro cónyuge .De otro lado, un padre o una madre que se encuentre en una situación monoparental, suele optar por volverse a casar, con lo que su familia pasará de ser monoparental a considerarse como reconstruida.

La familia monoparental también puede venir dada por una elección de paternidad o maternidad en solitario. Lo cual nos lleva a tener que hacer también un ejercicio de reconocimiento, frente al ser que presto “su parte” para que se pueda llevar a cabo la paternidad/maternidad. Esa otra parte debe reconocerse como padre o madre del hijo, aunque no haya un conocimiento físico del miembro.

Familia reconstruida.-
Son aquellas, que después de la separación o fallecimiento de uno de los padres, se forman a través de una nueva unión. Este tipo de familias muchas veces convive de manera conflictiva. Para que esto no suceda y las relaciones fluyan de manera positiva, es imperativo que el lugar de los miembros sea siempre respetado.

Esto quiere decir, que en las familias reconstruidas, las exparejas deben ser reconocidas como los padres de los hijos que engendraron y ocupar su lugar en la memoria familiar. Por parte de los hijos, estos deben reconocer que sus padres nunca dejarán de ser sus padres, aunque hayan dejado de ser pareja, y que cada uno tiene el derecho de juntarse con otra persona cuando lo considere conveniente.

Cada estilo de familia determina la personalidad de sus miembros. De la convivencia en su seno, se derivan formas de aprendizaje condicionadas por la presión implícita que ejerce el grupo familiar sobre la necesidad de pertenencia de un individuo a su sistema familiar.

Los cónyuges como personas individuales aportan a su familia una historia personal y un modelo familiar que han vivido desde su nacimiento. Lo mismo pasó con sus padres, y así sucesivamente, Aquí no estamos hablando solamente de la familia como estructura, sino también de sus contenidos: el tipo de interacciones, formas de comunicación, sus expectativas y tradiciones, sus creencias, sus relaciones sociales, los hábitos y costumbres, los valores, los intereses etc. Todos estos contenidos culturales son interiorizados en virtud de los procesos de socialización que se establece en el seno de la familia, donde como hemos visto, se teje una trama de relaciones sistémicas, que si comprendemos e integramos nos darán información de todas nuestras relaciones. Haciendo así que alcancemos mayor grado de consciencia y aprendizaje de nosotros mismos.

Ángel de Lope Alemán
Director de “Desarrollo SISTÉMICO Humano”
Didacta y Titular de la AEBH
Autor del libro: “La Visión Sistémica en las Relaciones Humanas”
www.dshumano.com