Es imposible vivir sin decidir y son nuestras decisiones, hechas momento a momento, las que marcan nuestro futuro y determinan nuestro bienestar. Podemos aprender a decidir de la forma más adecuada para nosotros en cada instante, libres de condicionamientos y alineados con nuestro centro.

Casi en todo momento de la vida tenemos que decidir entre una cosa y otra. Ahora mismo tengo que decidir de qué escribir y cómo hacerlo; puedo hablar de muchos temas, pero tengo que decidir y elegir. Es imposible vivir sin elegir en cada momento.

Los condicionamientos
Ante toda decisión está lo que te dice tu ser interior y lo que te dicen tus condicionamientos. La decisión es siempre y sólo entre estos dos opuestos: seguir los condicionamientos o seguir tu ser interior.

Por ejemplo, una mujer puede contar: “Me case a los 25 años y a los 26 años me di cuenta de que no era mi hombre, de que quería tener siempre la razón, de que no se podía vivir con él… A los 26 años ya lo sabía, pero hasta los 49 no me divorcié, me pasé 23 años haciendo lo que mi intuición no quería hacer. ¿Por qué estuve casada con este hombre 23 años?”

Hay muchas respuestas: por miedo a estar sola, por miedo a lo que diría mi familia, por inseguridad económica… podemos encontrar un montón de motivos, pero todos son condicionamientos impuestos por la familia, la sociedad, la historia personal que arrastramos cada uno. En la vida la mayoría de las decisiones no surgen de la esencia, sino de este condicionamiento.

Todos los palos que nos da la vida son por seguir ideas condicionadas, por no hacer caso a nuestro Avisador Interior. Este siempre avisa, indica el camino, dice cuál es el siguiente paso a dar. Esta siempre ahí. Las personas solemos decir “No sé qué hacer”, pero en realidad siempre sabemos qué hacer. Lo que pasa es que no nos atrevemos, porque los condicionamientos son demasiado fuertes y nos dominan como marionetas. Esto lo logras siguiendo tu avisador interior, haciendo justo lo que te corresponde hacer.

Cuando una persona está en su centro, actúa en relación a los hechos, a la adecuación a los hechos, no bajo el miedo, la rabia, la timidez…

Lo realmente importante es que te des cuenta de que si estás condicionado no eres libre. Por ejemplo, no eres capaz de cortar con una pareja que no te llena, no eres capaz de lanzarte a por el trabajo que te gusta, no eres capaz de decirle a un amigo que no a algo… Estás condicionado por los miedos y haces lo que no debes ni quieres hacer: acabas con parejas, trabajos y situaciones que no te corresponden.

Cuando estás condicionado, por mucho que medites, estarás con una pareja que no es la adecuada. Por mucho que medites, nunca vas a estar tranquilo. Sólo puedes estar tranquilo cuando estás en tu lugar, haciendo lo que te corresponde.

Responder en relación a los hechos
Siempre tienes que preguntarte ¿para qué haces las cosas? Si vas a yoga, ¿para qué vas a yoga? ¿Para relajarte? Entonces elige el tipo de yoga y el monitor que más te relaje.

Pruébalo y siente cuál es la decisión correcta, la que te hace feliz, no la que está de moda o la que le funciona a otra persona.

Cuando respondemos a las situaciones en relación a los hechos se llama acción. Cuando respondemos en relación a ideas condicionadas, estamos reaccionando. La reacción te lleva al sufrimiento y la acción te lleva al lugar adecuado.

Tienes que decidir en relación a los hechos, no a lo que imaginas o supones… Investiga, pregunta, indaga y decide según hechos reales, no según suposiciones o imaginaciones. Para estar tranquilo y decidir bien, tienes que funcionar por hechos y por las sensaciones de tu cuerpo.

Si tienes que elegir entre dos caminos A y B, no tienes que elegir ni A ni B. Tienes que limpiarte de las ideas condicionadas, y cuanto más limpio estés, más correcta va a ser la acción.

El juego de la vida es permitirte todo, experimentarlo todo, para poder tomar la decisión correcta, porque si te bloqueas y no haces nada, no puedes tomar una decisión.

El miedo es el que te hace decidir lo inadecuado. Puedes ir a un sitio, y ver personas y situaciones que hacen que te quieras ir, pero en la mayoría de los casos no es una decisión desde los hechos, es una decisión desde la mente, desde lo que imaginas que va a pasar.

Por ejemplo, mucha gente compra sin saber lo que están comprando, compran dependiendo de la facilidad de palabra de quien les vende. Esto es un ejemplo de que no se está eligiendo por hechos, se está eligiendo por la impresión, por una persona que habla bien o mal. Y así nos suele pasar con todo, decidimos no por hechos sino por impresiones, por las ideas mentales que nos causan esos hechos o personas.

El avisador interior
Tienes que limpiarte las ideas condicionadas para poder decidir libremente. Muchas veces las ideas condicionadas están en el subconsciente y te las crees totalmente, pero el avisador interno siempre, siempre, lo notas en tu cuerpo. Por eso es tan importante despertar la sensibilidad corporal. Cuando escuchas tus sensaciones corporales es menos probable que respondas a los condicionamientos.

¿Cuantos problemas has tenido por no seguir tu avisador interior? Si estás muy atento a la experiencia es más fácil seguir el avisador, de otra forma te puedes pasar años repitiendo el mismo patrón, teniendo los mismos problemas.

Lo más importante para decidir bien es que aprendas a observar tu cuerpo, que te escuches. Tu cuerpo te indica con claridad total qué es lo que tienes que hacer. Si tienes miedo observa tu cuerpo, respira, y trasciende el miedo. Sólo cuando trasciendas ese miedo podrás decidir; con miedo no puedes decidir. Si sientes rabia, siente y trasciende la rabia, y decidirás bien. Si decides con la rabia harás una elección equivocada; saca la rabia de dentro de ti antes de decidir, y verás cómo tu decisión te lleva al bienestar.

El deseo de ayudar
Muchas personas sienten la necesidad de ayudar para sentirse útiles. El “ayudador profesional” vive para ayudar, porque ayudando es cuando se siente amado; sus acciones están encaminadas a conseguir amor. Todos estamos condicionados para conseguir que los demás nos quieran, y así estamos vendidos. No mostramos lo que realmente somos, y nos convertimos en sufridores profesionales.

¿Quieres ayudar para subir tu autoestima? Prepárate a recibir palos… porque vas a violentar a personas. Si no actúas desde el Ser, recibes palos hagas lo que hagas, y por todos lados. Observa dentro de ti la diferencia entre el deseo de ayudar limpio, que surge del ser; y el deseo de recibir cariño a cambio de esa ayuda, que surge del condicionamiento.

Esta diferencia se ve muy fácil observando a un niño con su madre: Un niño de dos años y medio está jugando feliz y todo concentrado. La madre entra en la sala, ve al niño jugando, y entonces piensa “que rico es” y se le acerca gritando “mi amor, dame un besito”. Lo levanta, lo interrumpe… le corta la energía. Esa madre no está actuando en relación a los hechos, a la situación, está actuando por un impulso; si estuviera en relación a los hechos vería el niño jugando, se le pondría enfrente con un juguete y jugaría con él; pero si la madre necesita un abrazo y lo levanta del juego, la actuación está condicionada.

En resumen
Para decidir correctamente, tienes que observarte a ti mismo constantemente. Sentir tu cuerpo, que es el medio a través del cual tu avisador interno te va a avisar de si esa decisión es adecuada para ti o no, en ese momento. Y no elegir basándote en ideas condicionadas, sino en los hechos, siempre en los hechos.

Alberto Villar
Director de Vacaciones en Gredos
www.vacacionesengredos.com