Alimentación: otoño, emociones y energía femenina

¿Es la alimentación una expresión más de lo perjudicada que está la energía femenina en la tierra?. Yo creo que sí.

Según el paradigma holístico y Taoísta, tenemos una energía yang de cielo, que canalizamos a través del sistema nervioso central, y recibimos por los pulmones, la cual, se junta en ellos, con la esencia de la tierra, extraída por nuestros intestinos, que es la sangre. La sangre, cargada con oxígeno, a su vez, genera al moverse un campo electromagnético, de forma toroidal, idéntico al de la tierra. Este campo electromagnético se denomina, aura, ki, o chi, y es real; lo produce la sangre al moverse con sus electrolitos cargados eléctricamente, alrededor de un eje central, y regresando al corazón, tras realizar circuitos más o menos circulares y siempre cerrados.

Este campo electromagnético depende mucho también de la calidad del hierro de la sangre, que es un material con cualidades magnéticas. Siendo mucho más magnético el hierro humano que el de las proteínas procedentes de animales.

Durante el verano, solemos comer cosas más yin, zumos, frutas, refrescos, ensaladas, pepinos, melones, sandías, que son alimentos repletos de vitaminas pero no con tantos minerales que son justo los que enriquecen la sangre con estos electrolitos que generan a su vez nuestro ki.

Por eso sentimos al llegar el cenit, veraniego y tener que regresar a casa, al trabajo, a los proyectos, que tenemos una energía dispersa, caótica, que nos complica mucho este regreso y centrado vital.

Es importante tener en cuenta estos ciclos y retomar una alimentación centrada basada en cereal. Y mineralizarnos, para evitar ansiedad y nerviosismo o estrés.

Coincide además con una época que aumenta la energía de tierra ya que disminuye la fuerza solar, al alejarse el sol y acortarse ya considerablemente los días. El verano con sus promesas de luz, alegría y viajes, toca a su fin, y como la energía que se encontraba activa era la del corazón, es importante, bajarla delicada y amorosamente, cuidando el emocional.

Como nuestras emociones, están vinculadas con la glucosa, que es lo que alimenta nuestras células, es importante cuidar mucho el sabor dulce y aportar glucosa en forma de hidratos complejos y frutas dulces, para evitar picos de bajadas y subidas de azúcar.

Sincrónicamente, es la temporada de los higos, uvas, calabazas, cereal frutos secos, chirivías, todos ellos de sabor dulce. La naturaleza como siempre perfecta nos da lo que necesitamos. Mas adelante habrá, batatas, castañas, y elementos dulces, como los membrillos y otros frutos dulces.

¿Qué necesitamos cuando llega esta época? Sabor dulce que nos relaje, y minerales que nos centren y fortalezcan nuestro cuerpo y nuestra sangre de cara a afrontar el frío que se aproxima. Es el momento de preparar verduras en cocción lenta y larga, con algas, y aumentar los frutos secos en los platos para recuperar minerales y ayudar al organismo a escurrir el exceso de líquidos, de los que nos hemos llenado a lo largo del estío para soportar el calor y la sequedad del sol.

Si no hacemos estos cambios, cuando lleguen los primeros fríos, empezaremos a eliminar con mocos y resfríos.

Este otoño incipiente es la energía de la madre que se activa, y si tenemos una mala conexión con lo femenino, podemos tener síntomas como ansiedad, depresión, bajadas de azúcar, gastritis, molestias de acidez…

Es importante reconectar con nuestra sede emocional, con la parte fluida del carácter, esa que nos permite querernos y aceptarnos, tanto a nosotros como a los demás. Para las mujeres, es un momento de conectar con el amor, y la ternura, es muy bueno en esta época activar el chacra sexual y desbloquear con movimientos circulares de la pelvis y del útero, para conectar con tierra, y también hacer ochos con el chacra del corazón, para activar el sentir.

Pues lo que nos da esta sensación de desasosiego es la mente, que en su hemisferio izquierdo quiere entender el cambio energético que se produce y no lo logra. Es el paso del verano donde estamos tan afuera, tan en el corazón y la luz, al invierno que es más interno, y claro, el pasar de la energía del cielo, yang luminosa y activa, al recogimiento de la tierra, a la oscuridad y el frío, no siempre es fácil. Hay que ayudar a relajarse a este hemisferio izquierdo, más masculino y racional, a apoyarse en el derecho, más femenino y emocional, y se puede lograr fácilmente si relajamos un poco el hígado con la dieta y con el sabor dulce de las verduras y la estabilidad de los cereales en grano.

Crisis del regreso vacacional, esto es lo que yo denomino dificultad para conectar con la parte femenina y por consiguiente, con la tierra, y su latir. Con el yin de la tierra, que es la madre cósmica. Este es, para mí forma de ver, el cambio más fuerte y dramático del año, y de ahí que sea tan compleja y caótica a veces. A mi personalmente me encanta el olor de la tierra mojada, el sonido de las hojas secas por las calles, y las primeras lluvias; me evocan filas de colores, libros nuevos, compañeros, tardes de colegio doradas, e ilusiones nuevas… pero no es así para todo el mundo.

Una alimentación dulce, y mineralizada, cremas de verduras dulces, contacto con la tierra y la naturaleza, cantar, bailar, danzas tribales, son cosas que nos pueden ayudar. Comprender lo femenino e integrarlo sería muy interesante también de cara a tener un otoño consciente y sano, y retomar los nuevos proyectos con una energía fluida y positiva. Feliz regreso a casa, feliz regreso a la sede del sentir otoñal a todos.

Receta para el otoño:

Cuscus de avellanas y calabaza a la canela.

Plato dulce otoñal, se cocina el cuscus integral hasta que está blando. Se añaden las avellanas troceadas, unas pasas sultanas y un poco de canela. Aparte se cocinan las calabazas salteando primero un poco de cebollita en lunas, y cuando la cebollita está pochada se añade un poco de albahaca o estragón a la cazuela y añadimos una taza de agua poco a poco, cuando se vaya consumiendo para hacer un «herbifrito» y lo dejamos hasta que se haga la calabaza a fuego lento. Cuando está blandita añadimos un chorrito de shoyu, y una cucharada de concentrado de manzana. Y listo para servir acompañado del cuscús. Faltaría una proteína vegetal como humus, y unos germinados, para tener un equilibrado menú saludable y rico rico.

Diana Isabel López Iriarte

Consultora macrobiótica y profesora en La Biotika

www.labiotika.es