La boca está situada en los limites que determinan el interior y el exterior del Templo, siendo, un lugar de paso para acceder al mismo, es la puerta de entrada de la vida y la puerta de salida que se cierra con el último suspiro.
La odontología ha evolucionado técnicamente en los últimos 35 años más que en toda su historia, los pacientes se benefician de estos avances mediante la utilización de técnicas, maquinaria y materiales de última generación, que prácticamente han eliminado el dolor y mejorado mucho los resultados estéticos y funcionales.

La odontología moderna ofrece facilidad en el tratamiento, rapidez en el resultado y ninguna participación activa por parte del paciente, «usted pague y nosotros le desactivamos la luz roja del cuadro de mandos». Pero ¿y si esa luz roja que se enciende nos está avisando de que «algo» no funciona bien en nuestra historia de vida?.

El ser humano es una unidad integral e integrada en cuyo funcionamiento todos y cada uno de los órganos o sistemas repercuten en el funcionamiento de los otros y no sólo en los aspectos morfofuncionales sino también en los energéticos y espirituales, entender que es lo que está pasando en nuestra boca cuando tenemos patologías, comprender que significado tienen los diversos síntomas que les acompañan es totalmente necesario si queremos entender nuestro libro de ruta.

Venimos al mundo con un cuerpo y lo usamos sin tener en mente que en la misma medida en que lo utilizamos, debemos cuidarlo, casi ninguno de nosotros presta atención a las diferentes normas de cuidado bucal que nos indica la odontología moderna y por este motivo iniciamos esta serie de artículos que titulamos «pregunta a tu dentista», en los cuales pretendemos acercar a los lectores el significado y simbolismo de este sistema al que conocemos popularmente como «la boca».

Según la filosofía tradicional, los dientes representan nuestro mundo interno, son una herencia adquirida del Reino Animal arraigada en nuestro cerebro reptiliano como símbolo de defensa y conquista, sirven para morder, para desgarrar, para intimidar y una patología en ellos puede indicarnos dificultad para defenderse ante la vida.

Se les relaciona durante la masticación con la trituración de la información y con las circunstancias nuevas que deben ser asimiladas posteriormente, si masticamos deprisa no somos capaces de meditar, solo engullimos, si masticamos muy lentamente nos estamos quedando atrás, sin motivación, sin energía. Son la parte más dura del cuerpo y a la vez estructuras muy receptivas a la luz, su color anacarado sensualiza el rojo carmesí de los labios y le dan soporte para que estos recojan la información de los ajenos durante el beso.

Son neuronas externas, finísimos receptores de posición, presión y dolor, que informan al cerebro de la ubicación de la cabeza en el espacio, siendo por tanto un compensador del equilibrio postural. Son también las teclas donde la lengua y los labios se apoyan para permitir la comunicación oral. Permiten la correcta distribución del bolo alimenticio contra las mucosas para de esta forma poder saborear los alimentos y que se nos haga la boca agua. Además intervienen en la deglución, la respiración, la succión, la protección, la expresión anímica, el afecto, el amor…

Como decimos en el pie de foto «cuídalos, te acompañaran toda la vida».

¿Tienes alguna duda en relación a la boca?
¿Hay algún término que no comprendes?
Si necesitas que te hablen claro…

PREGUNTA A TU DENTISTA

Dr. D. Miguel Angel Recatero

Especialista en Homeospagyria Colg nº 28082

estomatologiaholistica@hotmail.com

(Referencia: Consulta Espacio Humano)