Todo cambia y todo fluye; y tú también. Aunque no seas consciente de ello el universo de información que te envuelve (lo que denominamos «realidad») está en un flujo constante que afecta a tu percepción y, por consiguiente, a tu estado de ánimo y a tu forma de actuar.

La «realidad» que construyes se basa en los siguientes factores:

PERCEPCIÓN. Utilizamos cinco sentidos (por cierto, muy limitados) para que nuestro cerebro procese los estímulos externos que le llegan a través de los sentidos.

Cuantitativamente el universo de información que nos rodea es infinitamente superior a lo que el cerebro puede procesar.

Nuestro cerebro trabaja en dos planos; consciente e inconsciente. El cerebro es capaz de procesar once millones de estímulos en pocos segundos; pero en el plano consciente procesa sólo cuarenta estímulos por segundo. Es decir, al plano inconsciente se vuelcan en pocos segundos 10.999.960 estímulos que van a constituir, en parte, la intuición, el llamado sexto sentido. La realidad es un conjunto infinito de posibilidades (Dr. Mario Alonso Puig) y tú puedes influir en ella; basta con que desees hacerlo.

Pero la «realidad» no la construimos únicamente con los pedazos de información que procesa el cerebro sino que esa información pasa dos filtros importantes:

SISTEMA DE CREENCIAS. Desde el momento de la concepción cada persona conforma «la realidad» a sus creencias basándose, fundamentalmente, en el enjuiciamiento. Cuando un pequeño observa que su padre, o su madre, da igual, consigue lo que quiere del otro mediante el enfado (la utilización de la ira de forma premeditada) su sistema de creencias establece que para conseguir cosas en la vida es eficaz utilizar la ira. Y así empieza a conformar su sistema de creencias. Paradójicamente todo está basado en el bloqueo de energía concentrando emociones potentes, miedo, ira, tristeza… y no gestionarlas. La consecuencia la vemos en el siguiente punto.

PATRÓN DE COMPORTAMIENTO. Es la consecuencia del sistema de creencias a partir del cual la persona actúa; tus hábitos, tu conducta, siempre están en consonancia con el patrón de comportamiento basado en tu sistema de creencias. Y por eso decimos que «yo soy así» o «cada uno es como es» Nada más incierto.

Tú no eres tus hábitos; ni siquiera eres tu sistema de creencias o tu patrón de comportamiento. Todo eso es tu Ego, quien tú crees que eres, que no tiene mucho que ver con quién tú eres realmente.

Aquí radica la parte más importante para poder establecer cambios en tu vida y acceder a una nueva realidad. Comprender que tú eres muy diferente de quien crees que eres. Tú puedes acceder a una nueva realidad en el momento en el que tu consciencia se expande.

¿Cómo puedes expandir tu consciencia? Hay distintas técnicas pero, por experiencia personal y profesional, siempre recurro a la Meditación y a la Gestión de las Emociones.

La Meditación te permite conectar con tu Yo Interior en ausencia de juicios y de emociones; desde la ecuanimidad, y te permite convertirte en El Observador.

¿Sabes que la mera observación puede cambiar lo observado? Me remito, sin entrar en más detalles en este artículo, a la conclusión del experimento de «La Doble Ranura», uno de los más interesantes relativos a los Acontecimientos Cuánticos.

El aprendizaje y la práctica constante es fundamental en el proceso meditativo porque necesariamente debes realizar cambios profundos en tu vida para alcanzar estados meditativos más elevados. Por ejemplo, para una buena práctica de la Meditación es necesario superar barreras tales como la ira, la depresión, el miedo, la avaricia o el odio. Evidentemente la superación de estos obstáculos nos hace mejores y nuestra consciencia se expande, es decir, iluminamos ese espacio de oscuridad que desde nuestro interior nos limita y nos crea inseguridad y miedo. La persona no ve las cosas tales y como son en sí mismas, sino tales y como son para ella (Dr. José Luis Pinillos)

La gestión de las emociones. Las emociones son respuestas psicofísicas ante estímulos externos o internos y sirven para modificar la atención y la conducta para adaptarse a aquellos estímulos.

Todas las emociones son necesarias para la supervivencia y adaptación a las circunstancias porque de lo contrario nuestra existencia estaría comprometida. La adaptación es, por tanto, la que nos permite mantener nuestras vidas en equilibrio y armonía. Charles Darwin dice en su Teoría de la Evolución que «Las especies que sobreviven no son las más fuertes, ni las más rápidas, ni las más inteligentes, sino aquellas que se adaptan mejor al cambio.»

Evita que una emoción se instale en tu interior por no haberla gestionado convenientemente; cuando esto sucede la emoción se traduce en un estado de ánimo que tiene efectos muy negativos porque tus decisiones pasarán por ese filtro, el de tu estado de ánimo.

Hay diferentes técnicas para gestionar las emociones y muchas veces necesitamos de la asistencia de un profesional para hacerlo. Mi experiencia apunta a la autogestión emocional siempre que se tenga una cierta capacidad para ello; en caso contrario es mejor permitir que alguien te ayude en el proceso.

Gestionar una emoción consiste en tomar consciencia de que algo está sucediendo que te hace sentir mal o en un estado de euforia anormal. Ahora, te haces una serie de preguntas tales como por qué estoy así y si continuar en ese estado es una opción válida. Fíjate la importancia que tiene en este momento que tengas calma mental, equilibrio y armonía, para dar respuesta a tales cuestiones.

En definitiva, una saludable y equilibrada combinación de Meditación y Gestión Emocional te permitirá trascender barreras limitantes que hoy te impiden acceder a cambios profundos en tu vida (crear una nueva realidad) que te lleven al único fin para el que en realidad has venido a este mundo de materia; ser feliz y evitar el sufrimiento.

Miguel Alameda.

Director del Centro de Masaje Manual (Madrid)

Maestro de Reiki

www.cmasaje.com