Echo un vistazo al mundo alternativo y me encuentro con un sinfín de formaciones para el desarrollo humano. Las hay de todo tipo, de todos los colores, de todos los formatos… De fin de semana o entre semana, de nueve meses o dos semanas, de 3 horas o 30… De 2000 euros y de 20… Formaciones para desarrollar tu mente, para trabajar con el cuerpo y las emociones o para conectar con tu espíritu… Nos apuntamos a cursos para formarnos… Y aprendemos cosas que nos sirven más o menos en nuestro día a día… Y en este punto yo me pregunto… ¿Cuánta formación necesitamos para desarrollarnos personal o profesionalmente? ¿Cómo nos acercamos a un curso de formación? ¿Qué objetivo nos lleva hacia él? ¿Cuáles son nuestras necesidades? ¿En quién nos convertimos después de realizarlas?

¿Formación o información?

Siento cada día más claro que la vida es la mejor formación que podemos tener. Aquí escribe una mujer curiosa, siempre buscando información y formación en cada momento de su vida, ávida de saber y conocer no sólo técnicas o temas, sino también personas que aporten esa sabiduría, facilitadores y compañeros que con su presencia y compartir enriquezcan mi interior. Y así pasan los años… Y después de un número del que ya perdí la cuenta de cursos, talleres y formaciones, de muchas experiencias vividas, de recibir e impartir formación, me llega una pregunta… ¿Hacia dónde me ha llevado todo esto? La respuesta brota de mi interior como una rosa que se abre… Es la propia vida la que me enseña y me forma. Las experiencias vitales más fuertes de mi vida me han llevado a dar saltos al vacío para crecer… Y los cursos, talleres y formaciones que he realizado me han servido como vehículos para ese crecimiento.

Cada año sigo buscando algún taller o curso para regalarme… Cada año hay más oferta en el mercado… Y cada año me cuesta más elegir una, si lo hago desde el análisis más mental… En cambio cuando pido un curso o formación desde el corazón suele llegar de forma inmediata y ¿Sabes por qué?

Para mí una formación debe aportar información, pero sobre todo debe focalizarse en dar el espacio al alumno para poder crecer, experimentar, conocer y bucear en sí mismo, a través del tema elegido. Por poner un ejemplo, si haces una formación de doulas es porque el tema de la maternidad te llama, de una u otra forma, independientemente de que hayas tenido o no hijos… Y puedes recibir información sobre el tema, leer libros y apuntes, hacer trabajos y obtener un certificado estupendo de formación profesional… Pero realmente si buceas en la maternidad y la paternidad, en lo que se te mueve en cada seminario con respecto a la información recibida, si indagas en tus emociones y pensamientos, en lo que dice tu cuerpo y tu espíritu en cada momento de la formación, ahí estás haciendo un trabajo en profundidad contigo mismo. En definitiva, te estás acompañando, conociendo, integrando, conectando con tu SER y experimentando desde ti mismo.

Los bebés, nuestros maestros. Referente para volver a nuestra esencia.

Corren tiempos en los que tanto el hombre como la mujer necesitamos «algo más». Algo más que nos mueva todos nuestros cuerpos (físico, mental, emocional y espiritual), algo que nos saque de un sistema caduco en el que nuestros hijos ya no quieren estar… Algo que nos conecte con nuestra Esencia, con nuestro Amor, con nuestros Dones y Capacidades, que nos abra a la mejor versión de nosotros mismos… Algo que nos active hacia dentro, hacia nuestro corazón, para después poder dar todo lo mejor a los que nos rodean…

De la conexión completa entre Hombre y Mujer, desde ese lugar en el que podemos fusionarnos en nuestros cuatro cuerpos de una forma integrada, disfrutada y sagrada, surgen los Nuevos Niños. No sé si niños Índigo, Cristal, Arco Iris o Diamante… Realmente el nombre para mí no es importante, pero si lo es lo que traen. Los nuevos niños nos muestran cada día una maestría en la vida, desde lo simple y ordinario, desde la pureza más absoluta con tan sólo su presencia. ¿Te has parado alguna vez a observar a un bebé? Como respira, como mira, como toca, como siente, cómo reacciona… Realmente emocionante poder ver más allá de lo físico… Un bebé es la muestra de lo que realmente somos, de lo que traemos cuando llegamos… Es una imagen perfecta de la esencia más pura de nuestra alma. Y lo mejor de todo es que nosotros somos esos bebés, podemos conectar de nuevo con esa pureza, con esa libertad, con esa maestría…

Me emociono al ver como personas que se han trabajado desde la experiencia de encontrarse a ellas mismas, conectan con una alegría vital que las lleva a realizar los objetivos que desean de una forma tangible y práctica. Y realmente eso me emociona porque es mi propia experiencia… Sólo desde esa verdad única que es la propia experiencia podemos crecer…

Maestros de la vida…

Se acabó la época en la que necesitábamos Gurús o Maestros que nos dijeran qué y cómo tenemos que hacer para ser felices. El Maestro para mí es aquel que realmente acompaña con respeto y permite que cada uno descubra su propia verdad, a través de proporcionar un espacio seguro al alumno, cobijarle y sostenerle cuando lo necesite. El Maestro es aquel que FACILITA y no enseña, porque realmente aprende más que el alumno, es aquel que ACOMPAÑA y no impone, porque en el acompañamiento se acompaña a sí mismo… Porque la UNICIDAD personal es nuestro tesoro más preciado y sólo desde ese lugar podremos encontrar nuestra propia Maestría y convertirnos en Maestros de nuestra propia vida. Una verdad no es única… Hay tantas verdades como personas… Nunca te creas nada de lo que te digan, conecta con lo que te resuene y vibre y hazlo tuyo, experimenta con ello, adquiere tu propia sabiduría a través de la experiencia… Porque realmente esa experiencia es la única que te va a servir porque es TUYA y conecta con tu VERDAD. Y esa será tu mejor formación… Y si te rodeas de personas que te permiten experimentar, conectar y adquirir sabiduría por ti mismo, estarás en el camino hacia tu verdad…

Más recuerda… No te creas nada de lo que has leído… Quédate con lo que te resuene y hazlo tuyo! Esa será tu mejor formación

Tuty García Morodo

Directora de Khardaia, Centro de Salud y Vida, Periodista, Coach Transpersonal, Doula, Formadora, Creadora del Método Khardaia para el Acompañamiento Integral del Ser (MEKHAIS)

www.khardaia.com