Todos los días aparece gente nueva en la consulta que se queja de que su cara ha cambiado y ha ido perdiendo los rasgos juveniles que un día tuvo. Ese es el momento en que el terapeuta de Kogo empieza a trabajar.

El cuerpo físico, y más especialmente el rostro, no es el resultado de las acciones que tomamos ayer, o la semana pasada, sino de años. No existen cosméticos mágicos rejuvenecedores, ni pócimas que detoxifiquen el cuerpo con una sola toma.

Si hay alguna terapia que actúa directamente en la detoxificación del organismo a través del rostro es sin duda Kogo.

Según vivamos el día a día, nuestro cuerpo y nuestro rostro, reflejará un estado salud o desequilibrio.

Muchas veces se ven casos en consulta de personas jóvenes que han perdido el contorno de su rostro con inflamaciones provocadas por medicaciones, que o bien tratan alguna alteración hormonal, o corticoides que tratan inflamaciones internas. Estas medicaciones provocan hinchazón a todos los niveles y sobre todo a nivel facial.

Rápidamente con el tratamiento de Kogo conseguimos retirar esos líquidos antiestéticos, y tan molestos, que a veces cursan con dolor en alguna zona del rostro que siempre coincide con la zona donde, a nivel orgánico, tenemos la inflamación. Drenamos el rostro y detoxificamos hasta conseguir que el ovalo facial vuelva a recuperar los rasgos que tuvo en origen.

También causa estas inflamaciones la alimentación que estemos dando a nuestro cuerpo físico y los hábitos que adoptemos durante nuestra rutina. Cuidados como la respiración, el descanso, la alimentación nutricional y, por supuesto, la alimentación emocional.

El bienestar emocional se genera según nuestros pensamientos y creencias en nosotros mismos. Si en nuestra vida hemos pasado por experiencias que no se han depurado, ni transmutado ni digerido, estas quedan tatuadas en el rostro. Con una pequeña observación haremos siempre la misma deducción: “hay que ver cuánto ha debido sufrir esta persona, se le nota en la cara.”

El diagnóstico en Kogo pasa por varias fases:

1.- Bo Shin – Un primer diagnóstico donde vemos y observamos al paciente.

2.- Setsu Shin – Tocar el rostro del paciente y ciertas zonas del cuerpo, palpar el latido de su vida y emociones.

3.- Mon Shin – Diagnóstico verbal, con preguntas que se realizan al paciente para obtener información de su salud.

4.- Bun Shin – Diagnosticar mediante el oído y el olfato.

Hoy vamos a explicar el segundo: Setsu Shin, el diagnóstico en la palpación. Setsu Shin significa tocar el núcleo de la persona; cortar y abrir el núcleo.

Usamos las manos como si fueran cinceles.

En Kogo penetramos profundamente en el rostro de la persona, pero con una sutilidad extrema, no invasiva. Palpamos cada fibra y cada hueso que va guiando nuestra mano percibiendo las resistencias y cada matiz de su
carácter.

Poco a poco el rostro va perfilando los rasgos perdidos. Esos pómulos llenos de una juventud pasada vuelven a aparecer, el color y la esponjosidad de la piel vuelve. Hemos llegado a las capas más profundas de la piel creando elastina y colágeno completamente natural. No tenemos que introducir de ninguna otra forma en nuestro cuerpo colágeno sintetizado
en laboratorio.

Una completa revolución en la cosmética y estética actual, que no todo el mundo conoce y que está al alcance de la mano de cualquier persona.

Hemos perdido en esta sociedad la esperanza en las técnicas manuales milenarias por conseguir de una forma rápida y brutal unos resultados estéticos que no son permanentes y que encima no sabemos qué consecuencias nos podrán traer en el futuro.

Me preguntan en consulta siempre cual es el resultado del tratamiento y la duración en el tiempo de Kogo, como alternativa a la estética que se practica actualmente. En la sabiduría oriental popular se dice que a los cuarenta años uno es responsable de la cara que tiene. Mientras uno es niño, adolescente o adulto joven, la cara es todavía el resultado de la
herencia familiar y el entorno.

Con Kogo revertimos el tiempo, conseguimos detoxificar el rostro y descargar en una primera sesión la mayoría de esas inflamaciones y rehacer los cambios que ha sufrido durante tanto tiempo el rostro. Esta será nuestra mejor dieta cosmética.

Es verdaderamente sorprendente que en una primera sesión esas toxinas acumuladas durante tanto tiempo y que nada ni nadie pueden deshacer, excepto Kogo, se disuelvan tan rápidamente.

Kogo es acumulativo y siempre aconsejo que se den tres sesiones espaciadas en tres semanas para llegar a un estado óptimo de la piel. Hay casos que por edad o por el estado de la piel se necesita alguna sesión más pero no es lo habitual. Luego requiere del mantenimiento que permite que el trabajo realizado no pierda su efecto.

Kogo es para mis clientas, el secreto mejor guardado de su belleza. Cuando se levantan y se acercan a ese espejito mágico que tengo en la consulta, la sorpresa y la satisfacción vuelven a su rostro, su piel energetizada, y sus líneas de expresión cinceladas otra vez.

 

 

Natacha de Cortabitarte
Facialista certificada por KOBIDO Japón.
Espacio Kogo
kogo.es