Hoy vamos a hablar de cómo abordar la estética de una manera diferente y completamente natural.

Diagnóstico facial

Son muchas las personas que están preocupadas por la estética de su rostro: pequeñas bolsas, manchas, arrugas,… Hemos comprobado, a lo largo de los años, después de experimentar con el diagnóstico facial y la multirreflexología, que la estética en el rostro, con sus imperfecciones, es a veces causa y origen de desequilibrios internos de la persona.

Igual que dice el dicho “el rostro es el espejo del alma”, deberíamos añadir que también es el espejo del cuerpo y de sus desequilibrios. Después de analizar el rostro y de adentrarnos en la dermis con manipulaciones sutiles, podemos llegar a diagnosticar dichos desequilibrios.

El aspecto exterior del rostro nos da mucha información sobre la persona. Algunas veces es el color de la piel lo que más sorprende. Por ejemplo: Una piel que anteriormente era blanca y sonrosada, en estos momentos tiene un color casi gris o de aspecto cetrino. Este tipo de piel estaría en un estado de desenergetización y estrés. Este sería uno de los puntos principales a tratar.

Debemos energetizar la piel y los órganos que multirreflexológicamente se hallan situados en el rostro de la persona a tratar.

Por otro lado, existen numerosos desequilibrios que se manifiestan de manera diferente sobre el rostro: pequeñas imperfecciones como manchas, pecas, arrugas, … A veces son pequeñas debilidades orgánicas que están presentes en las personas o problemas que sucedieron anteriormente.

No es casual el lugar donde aparecen estos signos. Sólo debemos observar y establecer un diagnóstico facial.

En la medicina tradicional china y vietnamita se distinguen unos meridianos que nacen en el rostro o bien los atraviesan. Son caminos que toma la energía y que a su vez pasan por diversos órganos del cuerpo, transportando esta energía vital de forma muy sutil.

La energía de una persona se puede averiguar por la lozanía del rostro y por el aspecto de su pelo. Un pelo brillante y grueso, junto con una tez uniforme y sin apenas manchas o arrugas denota una salud fuerte y poderosa. Lo contrario, por tanto, nos alertará sobre un momento vital de baja energía.

¿Podemos actuar sobre ello? Por supuesto. Es más, debemos hacerlo si queremos recuperar el estado de salud que habíamos perdido.

Debemos energetizar el rostro combinando todas aquellas aplicaciones y conceptos de sabiduría de sanación ancestral china, denostada durante milenios, y que en nuestro universo occidental no existen.

Hace años que los templos de estética utilizaban masajes que de alguna manera conseguían activar la circulación linfática y sanguínea del rostro. Ahora mismo somos muy pocas personas las que realizamos un diagnóstico eficaz.

Es después de estudiar el rostro en profundidad cuando se desarrolla una técnica sutil que pasa por todos y cada uno de los meridianos del rostro y combina diferentes manipulaciones para poder energetizar tanto la piel como los órganos que se encuentran en el rostro.

Naturalidad vs cirugías

Las mujeres en esta época en que vivimos quieren mediatez en la resolución de sus problemas estéticos. Al recurrir a la cirugía para eliminar signos como arrugas en el contorno de los ojos y bolsas, no se resuelve el desequilibrio interno y es muy probable que vuelvan a aparecer. Incluso puede suceder que el desequilibrio se exprese internamente en sitios menos visibles. Por lo tanto, con el tiempo, las manipulaciones quirúrgicas, o piercings, pueden generar dolencias o desequilibrios internos.

Debemos tratar nuestro rostro como lo que es, un diamante que hay que pulir debidamente. Es frágil, pero si lo cuidamos podemos lucirlo con la luz interior que tiene durante mucho tiempo.

Tratamiento vs inoculación de sustancias tóxicas

Son muchas las mujeres, y algunos hombres, que intentan solucionar las alteraciones o imperfecciones que surgen en su rostro de una manera radical, bien con infiltraciones de toxinas o con intervenciones quirúrgicas.

¿Qué es lo que pasa con este tipo de sustancias que atraviesan nuestra epidermis? Muy sencillo, que son asimilados por nuestro organismo.

Es increíble que a veces no seamos capaces de tomarnos un medicamento por miedo a los efectos secundarios, y la ligereza con que, algunas personas, se inoculan sustancias completamente anti naturales, y a veces tóxicas.

Este tipo de procesos se tienen que repetir una y otra vez porque el producto inyectado es absorbido. Por tanto, estas repeticiones periódicas tienen consecuencias para los órganos implicados en el filtrado de los productos.

Poco se puede leer en Internet. Ya se encargan las empresas que ponen a disposición estos productos en el mercado de que no existan, ni siquiera rumores, de las consecuencias que tienen para la salud.

Existen protocolos que en el tratamiento reflexológico-facial llamamos de detoxificación, puntos en el rostro que permiten desintoxicar el organismo, reforzando las funciones de los órganos alterados. Lo haremos reforzando su sistema hepático y renal para una mejor eliminación de las toxinas y así también mejorar la calidad de la piel.

Para conseguir un tratamiento eficaz en estética y salud tenemos que seguir unos pasos de manipulación sutil en el rostro que generen esta activación y regeneración celular.

Nuestro rostro, durante muchos años en barbecho, necesitará de una renovación y drenaje de la dermis y epidermis. Nuestro abono son las propias sustancias que activamos en la manipulación, el colágeno y la elastina.

Activar, airear y drenar la “tierra”, dejar que la linfa se lleve en el torrente sanguíneo todas las toxinas y que aflore una piel nueva y radiante, será el resultado de la aplicación de un tratamiento y protocolo único para la piel de tu rostro.

 

Natacha de Cortabitarte

Facialista certificada por Kobido Japón

Kogo.es