El periodista Javier Sierra publica esta novela después de 7 años de silencio

El Ángel Perdido aborda una intriga internacional que arranca en Santiago de Compostela y nos lleva hasta el monte Ararat en Turquía en una trama apasionante relacionada con informaciones de hondo calado histórico y espiritual.

El periodista Javier Sierra publica esta novela después de 7 años de silencio tras el exitazo de “La Cena Secreta”  que ha sido traducida a más de 40 idiomas y de la que ha vendido 7 millones de ejemplares.

P – Siempre estás metido en distintas investigaciones por tu labor periodística. ¿Recuerdas en qué momento exacto surgió la semilla de “El Ángel Perdido”?

R .- La semilla surge en un visita que hago al “British Museum” en el 2006. Fue muy llamativo porque yo estaba pensando en impulsar una novela que explicase porque el hombre moderno siente una profunda desconexión con sus Dioses o con Dios en general y porque en el mundo antiguo el hombre no tenía esa separación. Tratando de responder a esas preguntas, a en qué momento se produjo esa separación entre los hombres y los dioses, me encontré en una vitrina del Museo Británico unas piezas del siglo XVI, un espejo de obsidiana, una bola de cristal y unos sellos de cera que habían sido utilizados por un mago de la corte de Isabel I de Inglaterra llamado John Dee para comunicarse con los ángeles. Cuando descubro esas piezas pienso que investigarlas podría ser interesante y, efectivamente, detrás me encuentro un personaje interesantísimo con el que monto la novela.

P – En 72 horas trascurre todo. Es una narración de corte muy cinematográfico, muy visual…

R.- Para un escritor contemporáneo, la influencia del cine es inevitable, ya que vemos películas y series continuamente que tienen un ritmo narrativo al que nos acostumbramos. El lector acaba pidiéndote ese ritmo narrativo: capítulos breves, que sean casi secuencias, que enriquezcan tu punto de vista desde distintas ópticas.

P – ¿Te has planteado que los lectores pueden confundir realidad y ficción?

R.- No creo que pase porque el lector es el receptor de material cultural más preparado que existe y por lo tanto es el más crítico y el que puede distinguir mejor entre lo que es realidad y ficción. Yo le ayudo. No obstante, al final de la novela, hay un epílogo donde explico qué es lo que hay de ficción y qué de realidad. Además hoy los lectores tienen herramientas a su alcance que no teníamos hace sólo una década. Los buscadores de internet te permiten comprobar si John Dee es un personaje real y si las adamantas, las piedras que se utilizaban para comunicarse con los ángeles existen o no, o si hay otras referencias a ese tipo de piedras. En fin, que ahora es muchisímo más fácil.

No obstante, me gusta mucho que exista esa inquietud. Que el lector dude es lo mejor que yo puedo conseguir de él porque va a hacer que por su cuenta trate de aclarar esas dudas y de implicarse en la aventura que le propongo. No es meramente un libro de entretenimiento lo que yo les confío con “El Ángel Perdido”. En realidad es un libro para estimular su inquietud y para que se haga preguntas.

P – Tras toda la ardua labor de investigación y documentación ¿tú crees realmente en los ángeles?

R.- Absolutamente

P – ¿Has tenido algún encuentro o alguna experiencia?

R.- No directamente. Sí creo que existen ángeles pero no son los ángeles con alas que todo el mundo tiene en su imaginación. Yo más bien pienso en los ángeles del Antiguo Testamento, los del libro del Génesis, que son ángeles de carne y hueso que conviven con nosotros, que muchas veces ni siquiera saben que son ángeles pero que nos ayudan a mediar con nuestro lado trascendente. Desde ese punto de vista, no solamente creo en los ángeles, sino que creo que todos en algún momento podemos llegar a serlo para alguien.

vidas pasadas 150x150 - Javier Sierra nos presenta "El ángel perdido"

P – ¿Cuáles son tus creencias personales ? ¿Crees en algún tipo de Jerarquía oculta de tipo espiritual?

R.- Yo en ese sentido soy un poco llanero solitario. Creo que al mundo del espíritu tienes que llegar un poco como lo hace Gilgamesh en su famosa epopeya, que menciono en el libro, y es queriendo hacer tú el camino hacia ese mundo. Y es un camino personal. Entonces no creo cuando aparece una creencia compartida con muchos. Los Maestros Ascendidos, los Ancianos de Shambhala, la Hermandad Blanca,… yo lo pongo en cuarentena. Creo que son “muletas”,.. que están bien, que te pueden ayudar en algún tramo del recorrido pero que al final el camino lo tienes que hacer tú. Además, en el fondo, es un camino del que nadie puede escaparse porque llegará un momento estando vivo o puede ser después de la muerte en el que tengas que enfrentarte a ello. O si, o si. Como pienso que es un camino individual, creo que las muletas pueden ir bien para un tramo del recorrido pero no para todo.

P – Es un camino individual como lo es el Camino de Santiago o como puede ser tu subida al monte Ararat. ¿Qué descubriste en esa experiencia?

R.- Recibí varias lecciones en ese esfuerzo. Desde luego, la más importante es la personal, porque ahí descubres que la vida y la montaña tienen muchísimas cosas en común. Primero que es cuesta arriba, la vida es cuesta arriba al igual que la montaña; y en segundo lugar, que se puede vencer si tienes una mente fuerte. Tiene más que ver con tener una mente fuerte que con tener unas piernas preparadas. Los pasos tienen que ser cortos y constantes. Y hay que tratar de no equivocar nunca tu camino porque si te equivocas puedes acabar en el abismo y eso vale igual en la vida que en la montaña. Para mi fue una sorpresa porque yo nunca había hecho alta montaña. Había hecho excursiones, acampadas, contacto con la naturaleza,… pero nunca en una expedición de alta montaña y cuando descubrí eso me quedé muy perplejo. Creo que voy a repetirlo porque me sirve para recordar lo que es importante en la vida. Va más allá de una metáfora; son experiencias clónicas.

P – Un lector, Juan López, a través de nuestra página en Facebook te hace la siguiente pregunta: ¿te has encontrado a ti mismo?

R.- No. Todavía no me he encontrado y sigo buscándome. Por eso seguiré escribiendo porque de alguna manera mis libros son también parte de mi propio camino de exploración, camino que sintoniza con el de mucha gente, por eso creo que mis libros son leídos por tantas personas. Pero al fin y al cabo son búsquedas, no son metas.

P – Hace años, realizaste un curso de Hemi-Sync© una tecnología de sonido patentada por el Instituto Monroe (EEUU) para la sincronización de los hemisferios cerebrales con distintas aplicaciones prácticas como alcanzar estados alterados de consciencia. ¿Qué te aportó esa tecnología? ¿Descubriste algo?

R.- Para mí fue muy importante para mi novela “La Dama Azul” donde yo hablaba de los espías psíquicos que utilizaron esa tecnología para proyectarse. Yo nunca conseguí salir de mi cuerpo y proyectarme, al menos conscientemente, pero sí me aportó grandes lecciones. Quizá lo más importante, lo que más presente tengo, fue tener conciencia segura de que somos mucho más que carne y hueso, que hay una parte de nosotros espiritual que tiene conciencia propia y que es capaz de hacer cosas sin necesidad de utilizar el cuerpo. Yo tuve un par de pequeñas experiencias en ese sentido, no fueron muy grandes, pero me confirmaron eso. Para mí fue importante.

P  – ¿Has vivido alguna experiencia paranormal?

R.- Bueno, muchas, pero un poco en la línea de experiencias de la vida cotidiana que tiene mucha gente: pequeñas premoniciones, saber quien te llama al teléfono aunque a lo mejor haga meses que no hablas con esa persona, o presentimientos, ese tipo de cosas sí. También es cierto que se producen en momentos muy puntuales de mi vida. Son momentos en los que, por alguna razón, no sabes explicar muy bien porqué, estás especialmente sensible.

A mí me pasa cuando arranco novelas. Siempre que empiezo una investigación con una novela se desencadenan todo tipo de situaciones de ese tipo: encuentros casuales con gente que es importante en ese campo, sincronicidades de todo tipo, personales, o lo que llaman las casualidades de libro, que tomas un libro en una librería o en tu propia casa, lo abres por una página accidentalmente o se te cae de una estantería y es justo la información que buscas. Luego te peinas el libro entero en busca de más y no hay nada más de utilidad que esa página por la que se te había abierto. Pues ese tipo de cosas continuamente me suceden cuando empiezo un libro, quizás porque en los momentos creativos son aquellos en los que tu mente esta más permeable, más abierta a las influencias externas.

P – ¿Son formas que tienen de comunicarse con nosotros?

R.- También puede ser. Yo siempre creo que un buen libro, un libro que alcanza cierto éxito, que los lectores lo acogen con entusiasmo es porque sintonizan con el inconsciente colectivo. A lo mejor te has adelantado a una preocupación del inconsciente colectivo, pero es inconsciente colectivo al fin y al cabo. Cuando sintonizas con eso, con un arquetipo, con una idea básica, prende la mecha.

P – ¿Sigues con igual interés que al principio de tu carrera el tema OVNI?

R.- Sigo el tema OVNI con mucha atención pero no me implico tanto como en otras épocas en la investigación de casos concretos hasta que no vea algo que sea muy importante o muy llamativo. El tema OVNI entró en un ciclo en los 90 de repetición en toda su fenomenología. No había avances, y los pocos avances que había solían terminar en casos fraudulentos, manipulaciones o tergiversaciones con múltiples propósitos, asi que lo dejé un poco en “stand by”. Lo sigo porque me sigue pareciendo un tema muy importante. Sobre todo lo que más me interesa es la influencia del fenómeno en la antigüedad y en la prehistoria. Creo que ahí hay una clave también importante para comprender de donde venimos.

P – ¿Has leído la obra de Zecharia Sitchin, la serie de “Las Crónicas de la Tierra”, sobre el origen extraterrestre de la humanidad?

R.- Si claro, la he leído. No comparto con él todas sus conclusiones pero algunos de sus planteamientos son muy interesantes. Él es un experto en Sumer y todo lo que dice sobre la civilización sumeria es muy interesante, su traducción de los textos antiguos es muy interesante. Pero entiendo que con Egipto comete errores de bulto en traducción de textos y también en cuestiones de Mesoamérica, entonces lo tomo con prudencia. Él ha querido escribir una historia global del planeta y a mí si me vale para ciertas áreas en las que él es experto pero no para todo. Pero me interesa mucho su teoría de cómo surge la inteligencia humana.

P – ¿En qué estás trabajando ahora? ¿Nuevas ideas de novelas?

R.- Jajaja… Si, pero de momento no hablo de ellas.

P – ¿Tal vez algo sobre los mayas de cara al 2012?

No, fíjate que los mayas es un tema interesante porque desaparecen de una forma misteriosa y ahí hay un enigma importante sobre por qué ellos tienen todos esos conocimientos astronómicos y matemáticos. Es muy fascinate pero no me he atrevido. Prefiero incluso ir antes de los mayas. A mi me interesan mucho los olmecas de los que todavía se conoce menos y también fueron una civilización muy avanzada. Algo haré pero no aprovechándome del 2012 seguro.

P – Siempre estás metido en distintas investigaciones por tu labor periodística. ¿Recuerdas en qué momento exacto surgió la semilla de “El Ángel Perdido”?

R .- La semilla surge en un visita que hago al “British Museum” en el 2006.
Fue muy llamativo porque yo estaba pensando en impulsar una novela que explicase porque el hombre moderno siente una profunda desconexión con sus Dioses o con Dios en general y porque en el mundo antiguo el hombre no tenía esa separación.
Tratando de responder a esas preguntas, a en qué momento se produjo esa separación entre los hombres y los dioses, me encontré en una vitrina del Museo Británico unas piezas del siglo XVI, un espejo de obsidiana, una bola de cristal y unos sellos de cera que habían sido utilizados por un mago de la corte de Isabel I de Inglaterra llamado John Dee para comunicarse con los ángeles. Cuando descubro esas piezas pienso que investigarlas podría ser interesante y, efectivamente, detrás me encuentro un personaje interesantísimo con el que monto la novela.

P – En 72 horas trascurre todo. Es una narración de corte muy cinematográfico, muy visual…

R.- Para un escritor contemporáneo, la influencia del cine es inevitable, ya que vemos películas y series continuamente que tienen un ritmo narrativo al que nos acostumbramos. El lector acaba pidiéndote ese ritmo narrativo: capítulos breves, que sean casi secuencias, que enriquezcan tu punto de vista desde distintas ópticas.

P – ¿Te has planteado que los lectores pueden confundir realidad y ficción?

R.- No creo que pase porque el lector es el receptor de material cultural más preparado que existe y por lo tanto es el más crítico y el que puede distinguir mejor entre lo que es realidad y ficción. Yo le ayudo. No obstante, al final de la novela, hay un epílogo donde explico qué es lo que hay de ficción y qué de realidad. Además hoy los lectores tienen herramientas a su alcance que no teníamos hace sólo una década. Los buscadores de internet te permiten comprobar si John Dee es un personaje real y si las adamantas, las piedras que se utilizaban para comunicarse con los ángeles existen o no, o si hay otras referencias a ese tipo de piedras. En fin, que ahora es muchisímo más fácil.

No obstante, me gusta mucho que exista esa inquietud. Que el lector dude es lo mejor que yo puedo conseguir de él porque va a hacer que por su cuenta trate de aclarar esas dudas y de implicarse en la aventura que le propongo. No es meramente un libro de entretenimiento lo que yo les confío con “El Ángel Perdido”. En realidad es un libro para estimular su inquietud y para que se haga preguntas.

P – Tras toda la ardua labor de investigación y documentación ¿tú crees realmente en los ángeles?

R.- Absolutamente

P – ¿Has tenido algún encuentro o alguna experiencia?

R.- No directamente. Sí creo que existen ángeles pero no son los ángeles con alas que todo el mundo tiene en su imaginación. Yo más bien pienso en los ángeles del Antiguo Testamento, los del libro del Génesis, que son ángeles de carne y hueso que conviven con nosotros, que muchas veces ni siquiera saben que son ángeles pero que nos ayudan a mediar con nuestro lado trascendente.
Desde ese punto de vista, no solamente creo en los ángeles, sino que creo que todos en algún momento podemos llegar a serlo para alguien.

P – ¿Cuáles son tus creencias personales ? ¿Crees en algún tipo de Jerarquía oculta de tipo espiritual?

R.- Yo en ese sentido soy un poco llanero solitario. Creo que al mundo del espíritu tienes que llegar un poco como lo hace Gilgamesh en su famosa epopeya, que menciono en el libro, y es queriendo hacer tú el camino hacia ese mundo. Y es un camino personal. Entonces no creo cuando aparece una creencia compartida con muchos. Los Maestros Ascendidos, los Ancianos de Shambhala, la Hermandad Blanca,… yo lo pongo en cuarentena. Creo que son “muletas”,.. que están bien, que te pueden ayudar en algún tramo del recorrido pero que al final el camino lo tienes que hacer tú. Además, en el fondo, es un camino del que nadie puede escaparse porque llegará un momento estando vivo o puede ser después de la muerte en el que tengas que enfrentarte a ello. O si, o si. Como pienso que es un camino individual, creo que las muletas pueden ir bien para un tramo del recorrido pero no para todo.

P – Es un camino individual como lo es el Camino de Santiago o como puede ser tu subida al monte Ararat. ¿Qué descubriste en esa experiencia?

R.- Recibí varias lecciones en ese esfuerzo.
Desde luego, la más importante es la personal, porque ahí descubres que la vida y la montaña tienen muchísimas cosas en común. Primero que es cuesta arriba, la vida es cuesta arriba al igual que la montaña; y en segundo lugar, que se puede vencer si tienes una mente fuerte. Tiene más que ver con tener una mente fuerte que con tener unas piernas preparadas. Los pasos tienen que ser cortos y constantes. Y hay que tratar de no equivocar nunca tu camino porque si te equivocas puedes acabar en el abismo y eso vale igual en la vida que en la montaña.
Para mi fue una sorpresa porque yo nunca había hecho alta montaña. Había hecho senderismo, excursiones, acampadas, contacto con la naturaleza,… pero nunca en una expedición de alta montaña y cuando descubrí eso me quedé muy perplejo. Creo que voy a repetirlo porque me sirve para recordar lo que es importante en la vida. Va más allá de una metáfora; son experiencias clónicas.

P – Un lector, Juan López, a través de nuestra página en Facebook te hace la siguiente pregunta: ¿te has encontrado a ti mismo?

R.- No. Todavía no me he encontrado y sigo buscándome. Por eso seguiré escribiendo porque de alguna manera mis libros son también parte de mi propio camino de exploración, camino que sintoniza con el de mucha gente, por eso creo que mis libros son leídos por tantas personas. Pero al fin y al cabo son búsquedas, no son metas.

P – Hace años, realizaste un curso de Hemi-Sync© una tecnología de sonido patentada por el Instituto Monroe (EEUU) para la sincronización de los hemisferios cerebrales con distintas aplicaciones prácticas como alcanzar estados alterados de consciencia. ¿Qué te aportó esa tecnología? ¿Descubriste algo?

R.- Para mí fue muy importante para mi novela “La Dama Azul” donde yo hablaba de los espías psíquicos que utilizaron esa tecnología para proyectarse. Yo nunca conseguí salir de mi cuerpo y proyectarme, al menos conscientemente, pero sí me aportó grandes lecciones. Quizá lo más importante, lo que más presente tengo, fue tener conciencia segura de que somos mucho más que carne y hueso, que hay una parte de nosotros espiritual que tiene conciencia propia y que es capaz de hacer cosas sin necesidad de utilizar el cuerpo. Yo tuve un par de pequeñas experiencias en ese sentido, no fueron muy grandes, pero me confirmaron eso. Para mí fue importante.

P  – ¿Has vivido alguna experiencia paranormal?

R.- Bueno, muchas, pero un poco en la línea de experiencias de la vida cotidiana que tiene mucha gente: pequeñas premoniciones, saber quien te llama al teléfono aunque a lo mejor haga meses que no hablas con esa persona, o presentimientos, ese tipo de cosas sí. También es cierto que se producen en momentos muy puntuales de mi vida. Son momentos en los que, por alguna razón, no sabes explicar muy bien porqué, estás especialmente sensible.

A mí me pasa cuando arranco novelas. Siempre que empiezo una investigación con una novela se desencadenan todo tipo de situaciones de ese tipo: encuentros casuales con gente que es importante en ese campo, sincronicidades de todo tipo, personales, o lo que llaman las casualidades de libro, que tomas un libro en una librería o en tu propia casa, lo abres por una página accidentalmente o se te cae de una estantería y es justo la información que buscas. Luego te peinas el libro entero en busca de más y no hay nada más de utilidad que esa página por la que se te había abierto. Pues ese tipo de cosas continuamente me suceden cuando empiezo un libro, quizás porque en los momentos creativos son aquellos en los que tu mente esta más permeable, más abierta a las influencias externas.

P – ¿Son formas que tienen de comunicarse con nosotros?

R.- También puede ser. Yo siempre creo que un buen libro, un libro que alcanza cierto éxito, que los lectores lo acogen con entusiasmo es porque sintonizan con el inconsciente colectivo. A lo mejor te has adelantado a una preocupación del inconsciente colectivo, pero es inconsciente colectivo al fin y al cabo. Cuando sintonizas con eso, con un arquetipo, con una idea básica, prende la mecha.

P – ¿Sigues con igual interés que al principio de tu carrera el tema OVNI?

R.- Sigo el tema OVNI con mucha atención pero no me implico tanto como en otras épocas en la investigación de casos concretos hasta que no vea algo que sea muy importante o muy llamativo.

El tema OVNI entró en un ciclo en los 90 de repetición en toda su fenomenología. No había avances, y los pocos avances que había solían terminar en casos fraudulentos, manipulaciones o tergiversaciones con múltiples propósitos, asi que lo dejé un poco en “stand by”.

Lo sigo porque me sigue pareciendo un tema muy importante. Sobre todo lo que más me interesa es la influencia del fenómeno en la antigüedad y en la prehistoria. Creo que ahí hay una clave también importante para comprender de dónde venimos.

P – ¿Has leído la obra de Zecharia Sitchin, la serie de Las Crónicas de la Tierra”, sobre el origen extraterrestre de la humanidad?

R.- Si claro, la he leído. No comparto con él todas sus conclusiones pero algunos de sus planteamientos son muy interesantes.

Él es un experto en Sumer y todo lo que dice sobre la civilización sumeria es muy interesante, su traducción de los textos antiguos es muy interesante. Pero entiendo que Sitchin comete errores de bulto con Egipto en traducción de textos y también en cuestiones de Mesoamérica, entonces lo tomo con prudencia. Él ha querido escribir una historia global del planeta y a mí si me vale para ciertas áreas en las que él es experto pero no para todo. Pero me interesa mucho su teoría de cómo surge la inteligencia humana.

P – ¿En qué estás trabajando ahora? ¿Nuevas ideas de novelas?

R.- Jajaja… Si, pero de momento no hablo de ellas.

P – ¿Tal vez algo sobre los mayas de cara al 2012?

No, fíjate que los mayas es un tema interesante porque desaparecen de una forma misteriosa y ahí hay un enigma importante sobre por qué ellos tienen todos esos conocimientos astronómicos y matemáticos. Es muy fascinate pero no me he atrevido. Prefiero incluso ir antes de los mayas. A mi me interesan mucho los olmecas de los que todavía se conoce menos y también fueron una civilización muy avanzada. Algo haré pero no aprovechándome del 2012 seguro.

Cristina García Castro 

Fotos: Miguel G. Castro

www.elangelperdido.com