La mitología sumeria tiene varias grandes cualidades. Por una parte es la mas antigua del mundo, y por otra, gracias a ser los mesopotámicos muy grafómanos, y a la esplendida conservación de sus escritos en tablillas de barro cocidas, es la mas amplia y voluminosa que se ha encontrado de la antigüedad.

El origen de dicha espléndida colección de escritos, es dudoso. Unos piensan que solo son fruto de la imaginación literaria de algunos sacerdotes de la época, y otros piensan que son las transcripciones escritas de una gran serie de revelaciones realizadas por «seres celestiales» a unos sacerdotes, durante miles de años, antes y después de la invención de la escritura hace unos 5.000 años.

Pero muy posiblemente haya una mezcla de ambas causas. De la inagotable capacidad creativa del ser humano, es prueba evidente, los millones y millones de novelas que la gente ha escrito a lo largo de la historia. Y de la posibilidad de que recojan revelaciones celestiales, son prueba también, las miles de revelaciones que se han seguido sucediendo a lo largo de la historia en toda época y lugar.

Pero si hay un denominador común a todas las revelaciones habidas en la historia es la mezcla de elementos históricos con la adherencia de múltiples deformaciones e invenciones de elementos meramente creativos.

Por ello, en los escritos mitológicos de la antigüedad, hay que considerar y tener en cuenta las interpolaciones imaginativas del transcriptor, la pobreza y polisemia de los lenguajes primitivos, los errores de escritura, los errores naturales y culturales de traducción, y las traducciones de traducciones hasta llegar a nuestro idioma, sería un grave error, interpretar literalmente dichos escritos.

Por ello todas las mitologías antiguas hay que reinterpretarlas muy severamente, en función del criterio fundamental sobre su compatibilidad con nuestros conocimientos científicos actuales de tal manera que todo lo que sea científicamente imposible hay que descartarlo.

Sitchin, a pesar del gran avance que ha supuesto respecto a una primera comprensión de la hipotética historia de nuestros principios, cometió en su interpretación demasiado literalista, algunos errores científicos de bulto.

Como la cultura consiste en ir dando pasos adelante, apoyándose en los maestros del pasado, no es ninguna irreverencia realizar una re-lectura de las interpretaciones de Sitchin, dando pasos adelante.

Su primer gran error científico, fué su descripción del planeta Nibiru, origen teórico de nuestros dioses-visitantes.

Lo describe como un planeta situado en una órbita muy excéntrica y lejana respecto al sol de tal forma que su punto mas cercano se situaría entre Júpiter y Marte.

Un planeta tan lejano estaría a una temperatura del orden de los 100 a 200 grados bajo cero, lo que impediría extraordinariamente el surgimiento de vida y menos aún, de vida superior e inteligente.

Y aunque se suponga que gira alrededor de una estrella enana marrón, del orden de 3 a 5 veces la masa de Júpiter, que formaría un sistema estelar binario con el Sol, y por ello recibiera energía radiante de la estrella, (lo que subiría su temperatura), existiría el problema de la escasez de luz.

Del Sol recibiría una ínfima cantidad de luz, y de su supuesta estrella marrón, poco más. Y sin un grado mínimo de luz, además de dificultar la vida a seres inteligentes, imposibilitaría, el surgimiento de vegetales, y por ello de vida animal superior.

Otro tema distinto sería que unos seres inteligentes pudieran conseguir vivir en un planeta con malas condiciones vitales, para realizar alguna labor de investigación o mantener una base logística o de comunicaciones.

Pero que en un planeta con estas características pudiese evolucionar vida superior, y mas aún, inteligente es imposible.

Además. Si hipotéticamente hubiera surgido vida, parece claro que si sus habitantes hubieran descubierto un planeta como el nuestro, lo habrían abandonado, y se hubieran trasladado aquí definitivamente,

El segundo gran error científico, es suponer que seres inteligentes evolucionados en planetas distintos y aislados, pueden llegar a tener compatibilidad genetica suficiente para llegar a tener hijos en común.

Hay que recordar que la diferencia genética entre el chimpancé y el humano es solo del 2-3 %, y su separación evolutiva ha sido de solo unos pocos millones de años, y es imposible tener descendencia entre ambas especies.

Cuanto más en este caso en que la deriva evolutiva sería hipotéticamente de miles de millones de años.

Y esta incompatibilidad genética sería tan enorme, incluyendo tanto en el número de cromosomas, como en la estructura de los mismos, que sería totalmente imposible cualquier tipo de descendencia común.

Una cosa distinta podría ser algún tipo de retoque o manipulación genéticos, con la adición o sustracción de algún gen, que variaría en algo alguna característica de esa especie.

Entonces, ¿quiénes podrían ser esos visitantes de la tierra, tan genéticamente compatibles con los humanos, que en realidad eran humanos?. Una posible hipótesis, sería que hubo dos llegadas desde el cielo. La primera, a cargo de vecinos de las cercanías del cosmos, quizás humanoides, pero de especies genéticas absolutamente distintas de la del hombre humano.

Estos serían los que habrían «adoptado» a un pequeño grupo de humanos, (lo que la gnosis simboliza con el nombre de Adan Cadmón, u hombre perfecto), incluso haciéndolos algún tipo de retoque genético para mejorar sus características, como por ejemplo la duración de su vida, (aunque incluso esto no sería absolutamente necesario, pues podría ser conseguido mediante tecnología médica superdesarrollada),

Pero sobre todo, les habrían estimulado su desarrollo intelectual potencial, del que ya disponía la especie, pero que quizás no estaba desarrollada en esos momentos históricos.

Esto lo habrían podido realizar, dotándoles de un lenguaje rico y desarrollado, (como los actuales), y mediante la enseñanza.

Esta fracción «civilizada» de la humanidad, serían lo que llamamos «el grupo de antropos o humanos-divinos», que quedaron aislados del resto de la humanidad, (la cual proseguiría su lenta y progresiva evolución natural hasta la actualidad).

No solo serían auxiliares y servidores de los visitantes, sino que serían constituídos, como el grupo dirigente y los representantes de la Humanidad, ante las estructuras cósmicas vecinas, federación, asociación, o como sea que ellos llamen a lo que denominaba Jesús como «el Reino de Dios».

Eso explicaría el por qué en la gnosis se habla de que, respecto a los asuntos humanos, Dios reconoció mas autoridad al hombre que a los mismos ángeles.

Isidoro García

Director Revista Quitapesares