Llegará una época en la que una investigación diligente y prolongada sacará a la luz cosas que hoy están ocultas. Muchos son los descubrimientos reservados para las épocas futuras, cuando se haya borrado el recuerdo de nosotros.

SÉNECA, Cuestiones naturales, Libro 7 Siglo I

Me ha sorprendido a menudo constatar a mi alrededor, en mis contradictores, una completa impotencia para concebir que el individuo humano, por el hecho mismo de representar una magnitud corpuscular, debe, como cualquier otra especie de corpúsculos en el Mundo, encontrarse inscrito en relaciones y agrupamientos físicos de orden superior a sí mismo; cuya existencia e influencia le son, por múltiples indicios, perfectamente cognoscibles.

Fue mi experiencia en la I Guerra, la que me hizo tomar conciencia de este don, o facultad, aún relativamente raro -pero destinado, estoy persuadido de ello (al igual que el sentido cósmico, y al mismo tiempo que éste), a generalizarse rápidamente en el seno de las generaciones venideras-, de percibir, sin verlas, la realidad y la organicidad de las magnitudes colectivas, y lo ha desarrollado en mí como un sentido más. Teilhard de Chardin

Cuando hablamos del origen del Universo, solo nos fijamos en la materia y en la energía, los elementos primigenios, (en el hardware), pero no nos damos cuenta de lo mas complejo, en la información, u organización interna de dicha materia, (el software) que es lo mas determinante en el despliegue del Universo, en formas cada vez mas complejas.

Toda la evolución y despliegue del Universo, desde el momento cero, viene regido por una “información”, (el inteligente diseño), que hace que de una masa amorfa de quarks, hayamos llegado hasta aquí, y hasta más allá…

Esa es la auténtica maravilla y el auténtico milagro en que vivimos. Por ello para imaginar el futuro de la especie humana, hay que pensar que seguro irá en un doble sentido.

Por una parte en una mayor complejidad del individuo humano, y en un segundo término como señala Teilhard en la cita adjunta, en una organización superhumana, comunal, más compleja, de orden superior y colectivo, que logre una sinergia de nuestras capacidades individuales, de tal manera que las capacidades del organismo conjunto, será muy superior al agregado de las capacidades de los individuos integrantes.

El desarrollo científico y tecnológico, aunque imparable, no es de naturaleza lineal, sino mas bien va subiendo escalones. De cuando en cuando se llega ante una “Singularidad tecnológica”, que es un hipotético punto a partir del cual una civilización tecnológica sufriría una aceleración del progreso técnico que provoca-ría nuestra incapacidad de predecir sus consecuencias.

El primer punto de “singularidad tecnológica” que nosotros tenemos por delante es el desarrollo de una inteligencia cibernética superior a la humana, lo que provocará unas consecuencias difíciles de prever. La aproximación más común entre los futuristas sitúa la llegada a esa “singularidad” para dentro de treinta o cuarenta años.

Posteriores puntos de singularidad futuros, pueden ser, el dominio de la gravedad, la cibernetización e informatización de los contenidos de la mente humana, y la consecución de la inmortalidad práctica del cuerpo humano, biológico o biónico.

Cuando contemplamos la hipotética relación nuestra con seres inteligentes exteriores a la tierra, (ángeles o extraterrestres), no sabemos cuantos puntos de singularidad tecnológica habrán atravesados ya ellos. Esto dependerá de varios factores.

Sobre todo dependerá del tiempo que lleven investigando. Así una civilización que lleve un millón de años, puede haber llegado a cotas inimaginables por nosotros que acabamos de bajar de la cuna, como el que dice.

Por otra parte, cabe la posibilidad de que esos puntos de singularidad que nosotros nos imaginamos fácilmente con nuestra fantasía, sean imposibles o cuasi imposible traspasarlos, debido a las leyes profundas del Universo.

La fantasía puede ir todo lo lejos que queramos, pero la realidad cósmica es la que es, y así, quizás viajes en el tiempo, viajes entre supuestos universos paralelos o interdimensionales, etc. pueden ser absolutamente imposibles.

Por otra parte, la ley general del Universo, de ir evolucionando hacia estructuras comunales mas complejas, o sea hacia el desarrollo de inteligencias supraindividuales, se aplicará además de a la especie humana, a toda especie inteligente del cosmos.

Por eso la intercomunicación entre humanos, será un paso previo, hasta llegar paulatinamente a un determinado grado de integración en un único organismo colectivo, sin perder por ello, nuestra individualidad es el futuro inevitable de la especie humana.

Isidoro García

Director Revista Quitapesares