Gestalt y Arteterapia

 

La experiencia grupal como vivero de crecimiento personal.

La integración de los conceptos de la Terapia Gestalt con las herramientas del Arteterapia Humanista en un contexto de trabajo grupal siguiendo el recorrido por los Chakras es el mapa sobre el que se lleva a cabo este viaje de autodesarrollo.

Aprender y cultivar una mirada fenomenológica sobre las situaciones relacionales que se dan en el grupo, sin juzgar ni interpretar, como primer paso para salir de la dualidad que nos dificulta la existencia.

Después de más de veinte años acompañando grupos de desarrollo personal aún me maravillo de su poder como catalizadores de energía y como amplificadores de la conciencia.

Voy a comenzar hablando de mí. Había hecho varios años de yoga y muchos más de meditación. Había leído todos los libros de autoconocimiento y espiritualidad que habían caído en mis manos, y reflexionaba a menudo sobre mis comportamientos cuando estos no me dejaban buen sabor de boca. Es decir, estaba poniendo conciencia a mi vida. Aun así había una enorme diferencia en cuanto a la sensación interna de armonía cuando estaba en algún retiro y cómo me sentía en mi vida cotidiana.

Valoro y agradezco esta parte de mi recorrido personal pero fue al comenzar a participar en grupos de desarrollo personal y de formación cuando pude experimentar y aprender de verme en mi totalidad.

En los grupos que se reúnen con esta finalidad de aprender y crecer se producen encuentros con personas que, como en cualquier ámbito de nuestra vida, con unas nos entendemos mejor, con otras peor, y quizás con otras al menos en un principio, no nos entendemos nada. La diferencia es que en este contexto podemos ser más sinceros, naturales, experimentar comportamientos nuevos, ser escuchados y aprender a escuchar.

En los grupos que trabajan con Terapia Gestalt y Arteterapia combinada, se dan multitud de ocasiones para experimentar nuevos comportamientos y observar como el grupo los recibe.

Todos sabemos ya que la mayoría de nuestras reacciones a los acontecimientos cotidianos, nos surgen automáticamente de aprendizajes que hicimos en la infancia, que en su momento tuvieron un sentido porque era lo mejor que podíamos hacer dadas las circunstancias y nuestras habilidades, pero que quizás ahora podrían ser modificadas adecuándolas más a nuestros recursos actuales y siendo más eficaces para aportarnos felicidad, pero si no nos actualizamos seguimos actuando desde los automatismos del pasado.

Para descubrir estos automatismos y ver si vale la pena cambiar algo en nuestra forma de comportarnos la Terapia Gestalt nos provee de conceptos, de formas de ver y sentir la realidad, de actualizarnos en el presente.

Por su parte el Arteterapia apoya este proceso facilitándonos expresar aquello que resulta difícil decir con palabras, a veces porque nos llega a la conciencia a través de un gesto corporal, de una imagen o de una sensación. Al expresar aquello que estamos sintiendo, lo convertimos en algo observable que es posible cuantificar, comprender, analizar, darle un significado y que, de esta forma, se convierte en un proceso de construcción del pensamiento y en un cambio de actitud.

Según nuestra experiencia hemos observado que la forma más eficaz para llevarlo a cabo es mediante la integración de diferentes lenguajes expresivos, de forma que la inteligencia sensorial, emocional, corporal y racional tengan su espacio y puedan colaborar. Esto se lleva a cabo mediante cuatro áreas de trabajo:

1- Dando mucha importancia a la escucha corporal, afinando nuestra capacidad de sentir las señales que el cuerpo nos envía ya que es la caja de resonancia en la que se manifiesta todo aquello que a nivel mental y emocional nos sucede.

2- Desarrollamos nuestra capacidad de visualizar mediante la imaginación activa tanto nuestros arquetipos, como nuestras imágenes internas; también la recreación de nuestros sueños es otro aspecto de la indagación en nuestro subconsciente.

3- Utilizamos para expresarnos diferentes tipos de lenguajes artísticos; dependiendo del objetivo, del momento y de la persona, puede ser mejor emplear el baile, la pintura, el video, el modelado, una acción teatral, la música, la fotografía, …

4- Aprender a leer el significado personal que estas obras y sus símbolos tienen para su creador, es el siguiente paso y es lo que posibilita la reapropiación de su contenido para enriquecer nuestra vida cotidiana.

La mirada fenomenológica que es una característica tanto de la Terapia Gestalt como del Arteterapia Humanista se caracteriza por la no interpretación ni de lo que sucede, ni de las obras; entiende que solo su autor tiene las claves de su simbología. Lo que hace es enseñar a hacerse las preguntas adecuadas para desvelar los significados. Para ello el énfasis lo pone en aprender a describir desde lo obvio, desde la mirada fenomenológica los acontecimientos, las expresiones artísticas, las sensaciones físicas y los sentimientos.

Contemplar y definir con una mirada imparcial, sin juzgar ni interpretar aquello que acontece, es el primer paso para salir de la dualidad que nos dificulta la existencia.

La propuesta que hace el ARTETERAPIA HUMANISTA es permitir que nuestra sabiduría interna, nuestro inconsciente, se exprese a través de los lenguajes creativos, simbólicos, no racionales, con absoluta libertad y los grupos nos ofrecen la oportunidad de vernos en multitud de relaciones diferentes, nos ofrecen también espejos en los que observarnos y reconocernos, al tiempo que son colchones amorosos en los que sentirnos protegidos cuando lo necesitamos. En su función de madre los grupos se convierten en úteros capaces de acoger y dar consuelo cuando en el, a veces difícil, proceso de autoconocimiento necesitamos recibir comprensión y afecto.

De esta manera, con ayuda de diferentes lenguajes expresivos, del grupo y de los juegos de relación que se crean en él, vamos llevando a cabo nuestro proceso de individuación, descubriendo nuestra singularidad, convirtiéndonos en seres humanos integrados, en los que cuerpo, mente, emociones y espíritu se aúnan para que seamos capaces de desarrollar al máximo nuestras potencialidades y para poder acompañar a otros en su proceso de crecimiento.

En nuestro viaje interior empleamos el mapa de los Chakras como ayuda para ir recorriendo nuestro cuerpo y segmento por segmento explorar desde los conceptos de la Terapia Gestalt y las herramientas del Arteterapia Humanista los bloqueos e ideas cristalizadas que podemos revisar, atendiendo en cada uno de ellos a su aspecto físico, mental, emocional y espiritual, de forma totalizadora, restableciendo nuestra capacidad natural para relacionarnos con nosotros mismos y con el entorno.

Bibl.:
Elvira Gutiérrez. “Arteterapia Humanista. Proceso gestáltico a través de los chakras” (2011) ed. Mandala, Madrid

Elvira Gutiérrez
Dra. Bellas Artes, Psicoterapeuta Gestalt y Arteterapeuta
Directora Formación Arteterapia y Terapia Gestalt Integradas
www.arteterapiahumanista.com