El Secreto más profundo

“Así pues, he enseñado esta ciencia, la más secreta, oh impecable. Conociéndola, la persona se vuelve sabia y todos sus deberes quedan cumplidos, oh Arjuna”
Bhagavad Guita XV.20

El conocimiento del Yo
Esta estrofa ensalza el conocimiento del Yo, que emancipa de los ciclos de nacimientos y muertes y nos libera de las cadenas del karma, la ley de la acción y de la reacción. Si se entiende o conoce correctamente esta enseñanza sumamente profunda, la persona se convierte sabia y alcanza la iluminación, el darse cuenta de su propia divinidad. Después, ya no le queda nada que conocer ni por lo que esforzarse.

Ha logrado la meta de la vida y el objetivo de esta existencia humana.
Ha llegado al final de su viaje.
Su esfuerzo por conocer el Yo ha terminado.
Logra la perfección.
Tiene un conocimiento completo del Ser Supremo.
Se mueve en la conciencia de lo Supremo.
Ve el Yo en todas partes.
Vive en el Yo.
Considera todas las actividades como el juego divino del Yo.

El descubrimiento
Cuando una persona ha descubierto el Yo ha cumplido todos los deberes de la vida. Está liberada de las cadenas del karma. Trasciende la conciencia corporal, así como las tres cualidades de la Naturaleza, los tres estados de la conciencia (la vigilia, el sueño con ensueños y el sueño profundo), los pares de opuestos y los ciclos de nacimientos y muertes. Sabe que ha hecho todo lo que tenía que hacer, que ha llegado a la meta más alta de la vida y que no tienen que lograr o aprender nada más. Ha entendido el profundo misterio de la vida, el enigma de este universo. Se ha convertido en el que conoce TODO.

La ciencia del Yo
Quien conoce el Yo sólo debe impartir el secreto más profundo – la ciencia del YO- a personas capacitadas que carezcan de impurezas en el corazón, en la mente y que sean calmas. Si no se dan estas circunstancias es más difícil entender las verdades. Con un intelecto perturbado las verdades se distorsionan y provocan su propia destrucción y la de sus seguidores.

Conocimiento del Yo
El conocimiento del Yo sobreviene cuando la persona no se engaña a sí misma. La persona que no se engaña es la que no se identifica con el cuerpo físico. La que nunca considera el cuerpo físico, la fuerza vital, los sentidos, la mente, el intelecto y el cuerpo causal como el Yo o como algo que le pertenezca, porque descansa en su naturaleza suprema esencial de “Conocimiento, existencia y dicha absoluta” “Satchidananda” y porque se identifica con el Yo eterno e imperecedero.

¿Qué nos lleeva al engaño?
El ser humano es finito e imperfecto. Está lleno de limitaciones. Depende de los objetos para su felicidad y su permanencia. Siempre conserva su relación con los objetos externos. Es arrastrado y empujado por sus deseos, convirtiéndose así en esclavo de éstos y de los objetos.
Los deseos dominan al ser humano y éste vuelve su espalda al reconocimiento de su verdadera esencial, engañándose a sí mismo y apartándose de su verdadera dimensión que es la espiritual.
Si las personas destruyesen su egoísmo y su sentido de separación, si aniquilasen sus deseos y anhelos, identificándose con lo Infinito, todas sus limitaciones, imperfecciones y aflicciones finalizarían.

Funciones del ser humano
El ser humano posee varias envolturas que ocultan su verdadera personalidad. Puede identificarse con el cuerpo físico grueso y procurarse sus necesidades, igual que lo hace un animal, o puede identificarse con la razón auto-consciente, o también sentir su unión con su verdadero Ser, que es el testigo eterno de los anteriores. Los propósitos vitales de la persona, a pesar de lo valiosa que pueda serle su utilización, no pueden controlar al Ser espiritual por mucho tiempo, sin que se produzca un completo desorden en la propia personalidad.
En la persona moderna el intelecto auto-consciente, con todas sus limitaciones naturales, juega un papel principal, dando lugar como resultado a un escepticismo que dilapida el proceso evolutivo del propio individuo.

La evolución
El Ser humano fue animal apenas ayer. Hoy es persona, pero su destino es convertirse en Lo Absoluto, como resultado de un proceso gradual de auto-perfeccionamiento.
El mineral se convierte en la planta con vida.
La planta se convierte en el animal con un desarrollo más elevado de la vida.
El animal se convierte en persona, con vida y pensamiento.

La piedra duerme,
la planta respira,
el animal se mueve,
la persona es consciente
y el sabio es super consciente.
El animal es instintivo,
el ser humano es racional,
el sabio es intuitivo.

Las personas evolucionamos según nuestros pensamientos y acciones.
Cambiamos con cada pensamiento que tenemos y acción que realizamos.

La verdad no está fuera de ti.
Se halla en tu interior.
Reside en la cueva de tu corazón.
Eres en verdad Lo Absoluto.
No tienes trabas,
eres libre,
eternamente libre.
Ruge Om.
Abandona tu jaula de carne,
identifícate con tu verdadero Yo y vaga libremente.
Este el secreto más profundo.

Decálogo del buscador del Yo
*Reconoce tu verdadera naturaleza eterna e inmortal.
*Alcanzar la sabiduría del entendimiento, no basta con conocer la verdad.
*Ten la certeza de que alcanzarás el conocimiento del Yo, estamos destinados a ello.
*Recuerda que las personas evolucionan según sus pensamientos y acciones.
*Practica las técnicas del Yoga, te ayudarán en tu camino hacia el conocimiento del Yo.
*Vigilia los deseos que te atan al mundo.
*Cultiva una ética elevada, es la llave hacia el Reino de la Paz.
*Practica el discernimiento. Es una cualidad fundamental en el camino de reconocimiento hacia nuestro verdadero Yo.
*Medita cada día para abrir tus ojos a una realidad superior.
*Vive en el Yo, ve el Yo en todas partes y alcanza la sabiduría que te hará libre.

Swami Sivananda
Información facilitada por el
Centro Internacional de Yoga Sivananda Vedanta de Madrid
www.sivananda.org/madrid