El siglo XIX, fué el siglo de la modernidad, donde los protagonistas fueron los sociólogos, los economistas y aún todavía los clérigos religiosos. El siglo XX fue un siglo de transición , y en el actual siglo XXI, postmoderno, los protagonistas son los psicólogos, psiquiatras, terapeutas, y consejeros vivenciales y espirituales.

No es casualidad que los intelectuales mas influyentes del siglo XX, hayan sido psiquiatras como Freud y Jung, y que otros maestros como Heidegger hayan sido casi mas psicólogos y pensadores espirituales, que filósofos propiamente dicho.

Y es que todos nos encontramos muy confusos. Kierkegaard ya lo profetizó: «La mas elevada verdad que un individuo existente puede alcanzar, a través de la mas apasionante experiencia personal, no es mas que una incertidumbre objetiva interiorizada firmemente».

Y sin embargo como nos enseñaba ya hace 80 años, Bertrand Russell, «las cosas básicas siguen siendo las mismas hoy en día y darnos cuenta de ello nos puede poner en el camino adecuado para superar la insatisfacción que impera por todas partes».

Y por eso los protagonistas del mundo cultural son los psicólogos y terapeutas, y son los nuevos «brujos» de la tribu, como ayer lo fueron los economistas y los confesores. Son los nuevos «intelectuales», que están en la vanguardia y los que deben guiarnos, y a los que les dirigimos nuestras ansiosas miradas en busca de orientación cuando nos sentimos confusos.

Por eso en estos momentos de confusión y desorientación generalizadas, todos instintivamente buscamos con ansiedad «cabezas bien amuebladas» que parecen escasear o que permanecen ocultas. Clamaba Eugenio Montale: «Nos queda la esperanza de que algún anacoreta, destile resinas doradas, de los troncos putrefactos del saber».

Siguiendo con el símil, de la expresión «tener una cabeza bien amueblada», hay que señalar que una casa bien amueblada, es la que tiene todo lo que hay que tener y colocado en su sitio. Una casa debe tener una lavadora, y un sofá, pero si tiene veinte lavadoras y quince sofás, no es una casa bien amueblada, es un almacén de muebles. Por eso los excesivamente especializados no nos pueden resolver los problemas. Son como unos atletas, que por entrenamiento defectuoso, tienen una pierna el doble de gorda que la otra.

Por eso si yo tuviera que escribir una hipotética carta abierta a los psicólogos, y terapeutas en general, yo los diría:

«Sois el futuro y la esperanza de muchos de nosotros. Estáis en la vanguardia de la batalla por la supervivencia futura de la humanidad. Y esa es una enorme responsabilidad. Tenéis que prepararos a conciencia.

Pero no caigáis en el grave error moderno de la superespecialización. No es bueno ser especialistas en algo. Lo mejor es ser especialistas en generalidades, en visión global, en visión de conjunto. Que seáis multidisciplinares, que «nada de lo humano os sea ajeno». Decía Rudiard Kipling: ¿Qué conoce de Inglaterra, aquel que sólo conoce Inglaterra?. Pues de forma similar: ¿Qué sabe de psicología, aquel que sólo sabe psicología?. Lo que necesitamos de vosotros es que tengáis la cabeza bien amueblada.

Isidoro García

Director Revista Quitapesares