El buen tiempo, nos acerca al contacto con la naturaleza, que nos ofrece una nueva oportunidad. Abandona la queja, vive, disfruta, desconecta…

Nuestro cuerpo, y nuestra mente, nos avisa de las consecuencias del estrés permanente al que lo sometemos, dolores, malestar, cambios, …

Pero como suele ser habitual, no hacemos caso a los que nos dice el cuerpo, y en lugar de tomar nota de sus sabios avisos, y pasar a la acción o efectuar cambios, la mayoría sigue lo que la publicidad de los analgésicos le dice, que para eso es más cómoda y rápida: ¡Qué el dolor no te estropee tu día! ¡Tómate una pastilla y sigue!

Y así como es natural, llegará un momento en que tu cuerpo y tu mente se rompan… ¡Pero no te preocupes!, ¡Hay analgésicos y sedantes para todo!

Eso es lo que buscan…, que todos seamos enfermos, que todos necesitemos sus productos.

Confundimos estar presentes sin dolor corporal, con vivir en el presente. ¿Es a eso a lo que aspiramos? ¿A ser consumidores sin dolor? ¿Es ese el estado “perfecto”?.

Pues eso no tiene porqué ser así. Podemos desconectar con todo esto, y además sin traumas, sin negatividad, con salud y consciencia: ser libres.

Un principio general para liberarnos de algo, es reconocer que lo tenemos, que lo padecemos. Cuando queremos liberarnos de cualquier adicción, lo primero es reconocer que la tenemos. Y a continuación, hay que estar muy atentos a cuando la adicción nos llama, para “pillarla”…, Cuando la identificamos, es mucho más difícil que se apodere de nosotros.

Liberarnos de nuestra forma actual de vida, no es una labor fácil. Para comprender de forma distinta lo que somos y lo que de verdad importa, se requiere sobretodo no de teorías sino de experiencias; ese es el sentido de nuestros Programas Desconecta, que aprovechan el periodo de distensión de las vacaciones, frente al mar, en playas vírgenes, sin masificación, para hacer lo que te gusta, yoga, masajes, talleres, música, caminar, nuevas amistades, etc… No solo descansamos, sino que podemos ver la ventanita de un cierto despertar.

Nadie vuelve iluminado, pero si con el gustazo de haber “desconectado” y saber que ello es posible: desconectar de la mente compulsiva, del martilleo constante de pensamientos, que nos impiden estar en el presente, con preocupaciones permanentes que nos inducen a tener, ser más, cuando: ¡Ya lo somos todo!

En gran medida, no estamos en el presente porque el presente no nos gusta, no lo aceptamos. Pues bien, aprovechemos para estar presente cuando éste si nos gusta, cuando estamos disfrutando de algo, como unas vacaciones, vayas donde vayas, o te quedes en casa. Porque no hace falta irse de vacaciones, aunque ello, en particular si compartes la experiencia con otras personas como tu, lo facilita.

Siempre hay momentos en el día a día, estés donde estés, que nos ofrecen oportunidades para ello. Fortalezcamos esa energía tan positiva, vivamos en ella.

Tengamos presente y experimentemos que la auténtica felicidad, es la interior. Teresa de Calcuta llamaba Villa Alegría, a la casa en la que atendía a los más necesitados, a pesar de que en ella faltaba de todo, pero allí se respiraba ese estado.

Muy parecida a la alegría con la que se vivimos en el Sur, y que te invitamos a compartir, aunque no sea entendida por muchos, tal vez porque desconocen el dicho budista: “Para entenderlo todo, es necesario olvidarlo todo

 

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DESCONECTA, LIBERATE… I

Juan Moreno
Director de VacacionesDesconecta.com
www.vacacionesdesconecta.com