¡Desconecta de las noticias!

Seguro que por muy poco que veas la televisión habrás observado como cada vez los noticiarios dedican más tiempo a las malas noticias, tanto, que seguro que te habrás preguntado: ¿pero es que hoy no ha pasado nada bueno en el mundo? ¿Te lo has preguntado alguna vez?

Últimamente, he venido haciendo el seguimiento de este comportamiento, comprobando, confieso que con horror, que si bien antes los informativos comenzaban y se detenían en un par de noticias (las mismas en todos los medios), ahora muchos días en algunas cadenas, inician directamente con algo que nos produce indignación, o bien dan una noticia, la imprescindible, e inmediatamente introducen algún caso de corrupción, robo, asesinato, catástrofe… Ya no esperan a la segunda parte del noticiario, que dedican íntegramente a las malas noticias; no. Ahora las meten lo antes posible. ¿Por qué está pasando esto?

Las cadenas de televisión, en nuestro país tanto públicas como las privadas, son empresas a las que lo único que les interesa es la audiencia, porque ello significa ingresos a través de la publicidad, es un hecho bien conocido.

¿Por qué el contenido de los llamados “informativos” lo componen cada vez más noticias negativas? Evidentemente, porque aumenta la audiencia.

Merece la pena detenernos para darnos cuenta de lo enferma y peligrosa que se ha convertido nuestra sociedad a la que le interesa más comprar lo negativo que lo positivo. Pero, más atroz es darse cuenta que lo que realmente vende no son las noticias, que han pasado a un segundo lugar. Lo que vende de verdad es lo que producen. Es decir, lo que en esta sociedad hoy vende son las emociones negativas.

¿Quieres tener éxito?: indigna.

Es la triste realidad, la forma degenerativa a la que hemos llegado. No es que no haya motivos más que justificados para la indignación, pero incluso eso, se ha convertido en materia de negocio y poder.

¿La causa? la identificación que la inmensa mayoría de esta sociedad tiene con que “todo está mal”; convencidos de ello, viven en un estado de malestar permanente. Debo aclarar que no estoy diciendo que debamos mirar hacia otra parte. Es lícito que nos indignemos, porque hay muchas personas pasándolo mal, pero no debemos admitir que nos hagan vivir permanentemente en el sufrimiento y en el miedo.

Si el sufrimiento y el miedo vende, es porque esta sociedad está identificada con ello. Para seguir vendiendo, nos siguen alimentando de lo mismo, sin importarles los riesgos que ello conlleva, convirtiéndolo en algo tan esencial para las personas, como el agua para el pez. Es el medio en el que quieren que vivamos, y nos alimentan con más sufrimiento.

¡Desconecta de eso! Sufrir más, alimentarnos de más sufrimiento, de más indignación no soluciona las cosas. Nos han convertido en adictos, esclavos, del sufrimiento.

Digamos sí a la acción, sí a la toma de conciencia de lo que hay que cambiar, pero desconecta de identificarte sólo con las emociones negativas a las que nos tienen enganchados. Nos han convertido en adictos a ellas; no pasamos un día sin criticar, juzgar, sin quejarnos…

Ver un reportaje de un campo de concentración nazi, está bien para tomar conciencia de que no debe ocurrir nunca más. Pero si me alimento de ese terror de los campos de concentración, debo parar, porque en ese caso, algo en mí no funciona bien. Pues eso es lo que nos está ocurriendo.

No permitamos que nos retroalimenten con el dolor y la indignación, que nos hagan identificarnos sólo con esas situaciones. No toleremos que nos hagan vernos reflejados solo en ellas, porque nosotros no somos solo sufrimiento y dolor, somos luz, y nuestro hábitat es el bien. Haciéndolo e identificándonos con él, es en donde de verdad disfrutamos y nos sentimos felices.

Lo que somos, se refleja en lo que nos importa. ¡Desconecta!

Juan Moreno

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vacacionesdesconecta.com