“A partir de hoy no diré ni una sola palabra desagradable contra nadie”
Swami Sivananda

La no violencia

Las personas sabias y los seres humanos de paz siempre recomendaron la no-violencia, que en sánscrito se denomina Ahimsa. La no violencia es un método que, aun procedente de la tradición Vedanta, popularizó Gandhi en los años 30. Es un método muy efectivo para contrarrestar y erradicar por completo la naturaleza primaria del ser humano.

Su práctica desarrolla el amor por todos los seres del universo. Amor y servicio desinteresado están indisolublemente unidos.

El mensaje de la sabiduría de todos los tiempos y tradiciones es el mensaje del amor, de la no-violencia: el mejor medio para disfrutar paz constante. Debe ser intención de toco buscador alcanzar la paz no dañando a las criaturas que nos rodean.

La no violencia implica una absoluta abstinencia de causar daño alguno a cualquier criatura viva, ya sea de pensamiento, palabra u obra y es el motor de los que practican Yoga. Para no dañar son necesarias mente, palabra y manos inofensivas. A medida que practicamos Ahimsa el odio es reemplazado por el amor.

Himsa y Ahimsa

La no violencia va más allá de no dañar físicamente a ninguna criatura viva. Mostrar desprecio hacia otra persona, tener antipatía hacia alguien, mostrarse malencarado con los demás, odiar a cualquier ser, abusar de alguien, hablar mal de otros, murmurar o difamar o cobijar pensamientos de odio.

Cualquier palabra desagradable implica violencia (Himsa). Herir los pensamientos de los demás por medio de gestos, expresiones, el tono de voz y palabras duras también es violencia. Menospreciar o mostrar una descortesía deliberada hacia una persona ante los demás provoca un daño irreparable. Negarse a ayudar a la persona que sufre, es una manera de dañar.

Ahimsa, una cualidad del yogui

Si practicas Yoga e introduces la práctica de la no violencia en tu vida cotidiana, debes renunciar también a los insultos, reproches y críticas. Nunca debes vengarte, ni desear ofender a nadie, aun tras una provocación intensa. No debes tener ni un solo mal pensamiento contra nadie. No debes cobijar ira alguna. No debes maldecir. Prepárate a perder con alegría.

Ahimsa es la cumbre de la valentía: vive en la intrepidez.

No tengas un solo sentimiento de antipatía hacia quien te inquieta. Ahimsa es la perfección del perdón: perdona.

Despacio se llega mejor

Cuando se originan en la mente pensamientos de venganza y de odio, trata de controlar primero el cuerpo con la quietud, con respiraciones conscientes. No intentes incorporar ahimsa completamente en cada paso desde el primer día de la práctica. Despacio se llega mejor.

No profieras palabras duras y dañinas. No censures. Los pensamientos de venganza, al no tener oportunidad de manifestarse externamente se desvanecen.

Controla primero tu cuerpo físico. Si alguien te hiere mantente calmado, respira, suaviza tus sentimientos. Quien te ha herido se calmará a su vez al no encontrar oposición por tu parte.

Una vez controlado el cuerpo, controla tu palabra.

Toma una determinación firme: «A partir de hoy no diré ni una sola palabra desagradable contra nadie», nos recuerda Swami Sivananda.

Ten paciencia.
No es fácil al principio.
Guarda silencio.

Finalmente vigila tus pensamientos. Haciendo daño a otros, no haces sino dañar a tu propio Ser.

Ama a todos.
Sirve a todos.
No odies a nadie.
No insultes a nadie.
No dañes a nadie en pensamiento, palabra y obra.

Beneficios de la no violencia

La práctica de la no violencia te lleva a la paz mental. El odio se derrite en presencia del amor y de la no violencia. Su práctica puede impulsar al mundo y te permitirá ganarte los corazones de todos.

El poder de la no violencia es mayor que el poder del intelecto. Es fácil desarrollar el intelecto, pero es difícil desarrollar el corazón.

Quien practica la no violencia desarrolla la fuerza de voluntad. En su presencia cesa toda enemistad. Todos los seres –personas, animales, aves y criaturas venenosas- se aproximan a quien la practica sin miedo. Su naturaleza hostil desaparece de ellos en su mera presencia. El ratón y el gato, la serpiente y la mangosta, y otros seres que son enemigos unos de otros por naturaleza, olvidan sus sentimientos hostiles en presencia del que se ha establecido en la no violencia. La práctica de Ahimsa culminará finalmente en la realización de la unidad de la vida.

La no violencia absoluta es imposible.

Existen limitaciones a la práctica de la no violencia. Para practicar esta aproximación a la vida tendríamos que evitar matar a incontables criaturas al caminar, al sentarnos, al comer, al respirar, al dormir y al beber. La vida sería imposible. Tenemos que destruir vida para poder vivir. Es físicamente imposible obedecer la ley de la no destrucción de la vida, debido a que incluso los fagocitos de nuestra sangre están destruyendo millones de peligrosos intrusos, como espirilos, bacterias y gérmenes.

La no violencia y la violencia son términos relativos: su motivación es el factor principal.

No va en contra de la no violencia si, ante una necesidad evidente y sin ningún propósito egoísta, se recurre a la violencia leve ocasionalmente. Pero tampoco se debe ser indulgente con la mente a este respecto. Si lo eres, tu mente se aprovechará siempre de ello y te incitará a realizar actos de violencia.

Quienes se adhieren estrictamente al voto de la no violencia como un principio fundamental de su vida, nunca podrán ser embaucados hacia la violencia y encontrarán la paz mental.

Vive la no violencia

1.- Alberga sólo pensamientos positivos
2.- Habla despacio
3.- Utiliza palabras suaves que no hieran
4.- Permanece en silencio
5.- No ofendas a nadie
6.- Decide: “A partir de hoy no diré ni una sola palabra desagradable contra nadie”
7.- Sé amable.
8.- Acepta que la no violencia absoluta es imposible
9.- Incorpora la no violencia en todos los actos de tu vida diaria
10.- Reemplaza el odio por el amor

Swami Sivananda
Información facilitada por el Centro Internacional de Yoga Sivananda Vedanta de Madrid
www.sivananda.es