Tiempo de Cuidar nuestra esencia, riñones y huesos

La Energía del Invierno, guarda la misma memoria energética con la que trabajan los Riñones, por lo tanto es el mejor momento, para cuidarlos y fortalecerlos.

Los Riñones, además de realizar el impresionante trabajo de filtrar cientos de litros de sangre cada día, para así purificar todos los desechos del metabolismo nitrogenado, se encarga de mantener el equilibrio base: el PH. Y administra sales y minerales fundamentales para nuestra existencia. Desde el punto de vista fisiológico, podemos afirmar que sus funciones son más que vitales para el cuerpo.

Desde un plano energético, su proyección es aun más amplia y fundamental.

Son órganos que almacenan y guardan la Energía Primaria, que hemos recibido de nuestros padres en el momento en que fuimos concebidos, e incluso guardan los registros grabados mientras nos formábamos en el vientre de la madre.

Por su conexión con la dimensión inconsciente, conservan la memoria de nuestros orígenes y las raíces con nuestros antepasados. Son los guardianes de nuestra Sabiduría Espiritual.

Son la sede de la voluntad y cuando están fuertes, nos suministran la perseverancia y la fluidez para atravesar las experiencias de la vida, sacando de todas ellas el mayor provecho.

Unos riñones fuertes y bien conectados con la Tierra, representan un verdadero tesoro, por su influencia en los huesos. Sabemos, que el sistema óseo, es la estructura de base del cuerpo. Los huesos son, como los riñones, las raíces que se nutren de la Madre Tierra y se elevan como antenas conectadas al Cielo y a la dimensión de la Luz. Se encargan, al regular sales y minerales, de estructurar los huesos y condensar su esencia hacia el interior de la medula ósea, fabricando las células madre de la sangre, que servirán de modelo para el resto de las células sanguíneas, que formamos con los alimentos que consumimos.

Como podemos comprobar, no es una exageración, afirmar que el proceso de salud, depende en gran medida del estado de los Riñones. A parte de ser responsables directos de todos los síntomas relacionados con el apto Urinario y el Genital, que energéticamente es una prolongación de ellos, están influyendo, aunque indirectamente, en cualquier síntoma o proceso de enfermedad seria.

No podemos olvidar, que pertenecen al elemento Agua. Y eso significa que gobiernan el 75% de nuestro cuerpo, que a pesar de su sólida apariencia, es principalmente Agua. Agua en forma de sangre, linfa, liquido cefaloraquídeo, líquido pleural, líquido pericárdico, líquido sinovial, jugos gástricos, lubrificantes…

Siguiendo con sus cualidades, ejercen una enorme influencia sobre nuestras emociones, especialmente la madre de todas ellas: El Miedo.

Siempre ha sido interpretado en un sentido negativo, cuando en realidad es una emoción poderosa, que pone a nuestra disposición recursos extraordinarios para, en momentos de peligro poder salvar la vida, cumpliendo uno de los propósitos más claros de nuestro potencial, sobrevivir.

Después de repasar todo lo que nuestros riñones hacen por nosotros, que es mucho, y siguiendo las leyes del Universo, nos toca abordar lo que debemos y podemos hacer nosotros por ellos.

Sabemos muy bien, que todo lo que se manifiesta como un síntoma o cualquier otro fenómeno, tiene una causa previa, ya que vivimos en una dimensión gobernada por la ley de causa-efecto. El Efecto es lo que podemos reconocer como fenómeno, y la causa, la mayor parte de las veces, la ignoramos o no somos capaces de reconocerla. En el fondo, sabemos que viene de un plano superior, más relacionado con formas de pensar, creencia, actitudes, emociones, y nuestro estilo de vida.

Las causas vienen dadas, principalmente, por lo que decidimos (a nivel inconsciente) hacer con nuestra vida, y cómo vivirla. Hábitos de autodestrucción, adicciones, pensamientos críticos con uno mismo y con los demás, falta de claridad en el propósito de la vida, exceso de trabajo, de actividad, de información, no nos dejan lugar a la reflexión. No hay espacio para pensar y ver que estamos haciendo y en qué dirección nos encaminamos y alineamos nuestra brújula.

Cuando nuestra brújula, no está encaminada en la dirección correcta, desgastamos inútilmente enormes cantidades de energía, que sin duda, debilita los riñones.

Nos conviene recordar, que en ellos reside la Esencia de la Vida, y que guardan el secreto más escondido para la mente superficial, nuestra verdadera naturaleza. Por ello, son los primeros órganos en sufrir las consecuencias, cuando nos desviamos de nuestro camino. Aquello que hemos venido a realizar.

LOS 4 FACTORES MÁS IMPORTANTES:

1. LA REFLEXIÓN.
¿En qué dirección nos encaminamos? Teniendo en cuenta lo que es más valioso para cada uno de nosotros.

Aquí surge algo común a todos los seres: Ansiamos la Felicidad, la Salud, la Prosperidad, las buenas relaciones con los demás, la Vitalidad y los recursos para desarrollar nuestro gran potencial, para nuestro bien y el de todos los seres. Supongo que en este enfoque, estamos todos de acuerdo.

¿Qué estamos haciendo para fomentarlo y conseguir que esa sea nuestra realidad?

De esta reflexión (si es sincera) saldrán muchas respuestas. Por ejemplo, nuestro estilo de vida y costumbres nos han traído hasta aquí, si estoy satisfech@ quizás no sea el momento de cambiar nada.

Si no lo estoy… adelante con:

2. LAS HORAS DE SUEÑO.
Han de ser suficientes, según la propia necesidad, cada persona tiene su medida y no conviene quedarse con teorías, si no investigar con uno mismo. El sueño es un alimento esencial para los riñones, y las primeras horas de la noche, cuando se inicia el ciclo de energía Yin, son las más nutritivas para ayudarnos a entrar en un sueño profundo y reparador. Es la mejor forma de ayudar, a través de los riñones, a regenerar y reparar el cuerpo entero.

3. EL EJERCICIO
En cualquiera de sus diferentes fórmulas, nos ayuda a profundizar la conexión con la energía de la Tierra. Caminar, subir a la montaña, pasear por la playa, Taichi, Qi Gong…. Se trata de conectar con la energía femenina, ascendente, que tanto puede fortalecer los riñones y potenciar todas sus funciones y nuestra voluntad. La Voluntad es el mejor apoyo para reforzar la Intención que ponemos en mejorar nuestra calidad de vida. Necesitamos unos riñones fuertes y bien conectados con la Tierra.

4. LA ALIMENTACIÓN
Aquí, recordar que de los alimentos que seleccionamos y cocinamos, tendremos una calidad de sangre, que a su vez, es la base de casi todos los demás fluídos.

No sólo nos interesa tener en cuenta la sangre desde el punto de vista funcional, como vehículo del oxígena y nutrientes imprescindibles para nosotros. También hemos de considerar su función ligada a la bioquímica, en la que somos capaces de leer lo que está pasando en nosotros.

La sangre es el vehículo de nuestros pensamientos, proyectos, sueños, propósitos, dirige la brújula de la Semilla Divina que nos habita en el Corazón y que espera “su tiempo” para despertar de su largo sueño en los Riñones.

Un primer paso para ensayar una forma más consciente e inteligente de alimentarnos no es tan complicada como se piensa.

Se trata de sustituir productos refinados, vacíos de nutrientes por alimentos completos, naturales y cultivados sin químicos.

Todos los refinados, como azúcares, harinas, o productos industrializados, como batidos, helados, zumos, bebidas gaseosas, bollería… Poseen una energía muy expansiva, muy Yin que va debilitar los Riñones.

También un exceso de Proteína animal, de sal de embutidos y salazones, sobrecarga demasiado los riñones. Pues estos alimentos tienen una carga energética muy Yang, muy contractiva que los endurece y los cierra.

Los Riñones, en su función biológica, son filtros. Las energías extremadamente expansivas, los dilatan demasiado haciéndolos perder su capacidad de filtrado. Y las energía extremadamente contractivas, los cierran y endurecen, produciendo finalmente el mismo efecto, la pérdida de su capacidad de filtrado.

Podemos empezar con una dieta sencilla, siempre de la mano del sentido común, alimentos no refinados, que conservan su esencia y equilibrio energético, donde los nutrientes se combinan perfectamente, como sólo la Naturaleza sabe hacer y a la que nunca podremos corregirle ni un detalle.

Los Riñones necesitan:
Comida rica en agua, hidratada de cuchara: por ejemplo, potajes de la abuela, con verduras de invierno (muy ricas en minerales y en Vit C, para ayudar al Sist Inmune).

– Una buena cantidad de Cereales Integrales nos ofrece una calidad de energía centrada, limpia, bien enfocada y fuerte. Además de Proteínas, Vitaminas, Minerales y otros magníficos nutrientes.

– Una pequeña cantidad de Legumbres para completar los aminoácidos protéicos que nos aportan los cereales integrales, y así conseguir la mejor calidad de proteína para nuestros Riñones, sangre y Sistema Nervioso.

– Pequeñas cantidades de Algas, cada día, para remineralizar los Riñones, los huesos tejidos duros y Sist Nervioso.

– Semillas ricas en Minerales y Ácidos Grasos Esenciales (Omega 3-6)

– Fermentos que utilizamos en MACROBIÓTICA, como el Shoyu, Miso, Umeboshi. Para sanar y regenerar la flora intestinal, capaz de proporcionar un Sit Inmune Fuerte.

– Frutas, del tiempo y del lugar, siempre separadas de las comidas.

La cantidad va a depender de la estación del año, menos en invierno, porque nos aportan una energía refrescante y expansiva, más adecuada para la época calurosa del verano. Y también va a depender de la constitución y la condición de la persona. En casos de enfermedades, es preferible consumirla cocinada durante el invierno.

Como veréis, volver a comer de una manera más sencilla, es la comida tradicional en los 5 continentes. Son alimentos que nacen y crecen nutridos por la Tierra, el Agua y la Luz. Comparten la misma naturaleza que nosotros.

Con ellos potenciamos los Riñones y conectamos con el potencial de los logros y la perseverancia para tener una larga y Gran-Vida. Es la mejor forma de potenciar el SER, lo que somos en los profundo.

¡¡¡¡ APROVECHEMOS BIEN EL INVIERNO !!!!

Mª Rosa Casal
Directora de Escuela de Vida
Consultora y Profesora Macrobiótica
www.escueladevida.es