¿Qué está pasando con mi piel?

Todas sabemos que, si somos afortunadas llegaremos a una edad dorada y con eso nuestra apariencia cambiará, en particular la de nuestra piel. Nuestra piel cambia constantemente desde la infancia como resultado de factores que son internos y externos. A medida que maduramos nos enfrentamos a cambios estructurales y funcionales específicos, que ocurren tanto dentro de la epidermis (la capa exterior visible) cómo en la capa de dermis que es la capa de apoyo de la piel, así como a los cambios inducidos por nuestro entorno y a los productos que utilizamos en nuestro régimen de cuidado de la piel.

La piel es nuestro órgano más extenso, pero tenemos que entender cómo funciona, cómo evoluciona con el tiempo y cuáles son sus necesidades reales. Definiendo su estructura podemos conocer fácilmente sus necesidades básicas. Vamos a descubrir cómo adoptando hábitos sencillos y naturales podremos responder a estas necesidades.

La piel es un órgano importantísimo del cuerpo.

De hecho, sin piel no podríamos respirar. No sé si sabéis que las personas que sufren quemaduras muy importantes mueren de asfixia. Por eso una de las funciones principales de la piel es la respiración. Además de la respiración existe otra función esencial de la piel que es la protección.

Nos protege de las agresiones físicas y químicas externas. Además, es una barrera impenetrable que se adapta al medioambiente para mantener el funcionamiento adecuado del cuerpo. La piel no es tan fácil de traspasar y con cuidados sencillos puede mantenerse en un estado maravilloso. Es completamente impermeable, nos protege de la suciedad, de los golpes amortiguándolos, y de la radiación ultravioleta. La película hidrolipídica se extiende por la epidermis y está formada por capas impermeables que limitan los intercambios con el exterior.

Va quedando claro que la piel es una barrera casi impenetrable que nos protege de agresiones externas. Por tanto, deberíamos entonces deducir que la mayoría de los ingredientes cosméticos tienen un impacto muy superficial sobre la misma, lo que nos da qué pensar sobre los productos cosméticos “milagrosos”.

Factores biológicos en el envejecimiento de la piel

El envejecimiento biológico es un proceso natural engendrado por cambios hormonales y factores genéticos. En términos generales las funciones naturales y el metabolismo de la piel disminuyen con la edad lo que provoca una reducción de la circulación y una disminución del suministro de oxígeno y nutrientes a la piel. Con el tiempo las células de la piel se vuelven incapaces de reponerse adecuadamente y como resultado va perdiendo de una manera gradual sus aceites naturales lo que debilita la película protectora hidrolipídica que la protege. Esto se traduce en una tendencia a la sequedad, a las arrugas, a las manchas y a la pérdida de sensibilidad y elasticidad.

El envejecimiento visible de la piel comienza alrededor de los 25 años.

Con esa edad los procesos de regeneración de la piel comienzan a disminuir. La piel reemplaza las células viejas más lentamente y la rotación de las células en la superficie de la piel es menor. La curación de las heridas se ralentiza después de los 45 años. La piel comienza a hacerse más fina volviéndose vulnerable a los daños causados por la abrasión de la superficie, le sigue un aumento de la sensibilidad a los factores ambientales y a los alérgenos. Con la edad el colágeno y la elastina, las dos proteínas principales que contribuyen a la elasticidad, textura y tono, se dañan suponiendo una gran pérdida.

Lo que conseguimos con el tratamiento Kogo es activar estas dos proteínas, pero de una manera interna, movilizándolas y no dejándolas que se duerman. Con toques precisos y vibraciones, de gran utilidad, provocan una hiperemia controlada y generamos estas sustancias tan apreciadas, a lo que debemos añadir que son naturales y propias de cada individuo, y siempre generadas de dentro hacia fuera. Lo contrario no tiene ningún efecto. El cuerpo no reconoce las proteínas sintetizadas en laboratorio y las expulsa.

Al mismo tiempo que la firmeza y la elasticidad de la piel se va perdiendo en su proceso de envejecimiento, los compuestos que transportan la humedad en la piel (proteoglicanos Y GAC) disminuyen de forma natural y las glándulas sebáceas responsables de la producción de aceite se vuelven más lentas, lo que también contribuye aún más a la sequedad y la pérdida de tono y elasticidad.

El papel que tienen tanto los factores externos como el estilo de vida en el envejecimiento

Por si todo esto no fuera suficiente, una serie de factores externos y un estilo de vida determinado pueden exacerbar el envejecimiento de la piel. Muchos signos de envejecimiento como la piel seca, la aspereza, las manchas, pigmentación irregular, arrugas,… se deben a factores como una dieta deficiente, estrés prolongado, exposición excesiva al sol, contaminantes ambientales y productos para el cuidado de la piel de baja calidad. No me cansaré de decir que somos un conjunto, un cuerpo único, no un rostro y un cuerpo que van por separado. La buena noticia, por supuesto, es que estos factores externos de estilo de vida se pueden controlar por cada uno de nosotros. Una reducción o eliminación de cualquiera de estos factores desacelerará el proceso de envejecimiento y protegerá la salud y la belleza de nuestra piel. Kogo te puede ayudar en el proceso de reversión del envejecimiento.

 

Natacha de Cortabitarte

Terapeuta oficial y facialista

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