Los celtas y la Navidad

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Felices Fiestas. Ya llega la Navidad.

Si nos vamos atrás en estudios a lo largo del tiempo, veremos que el pueblo celta, y otras culturas prehistóricas, festejaban el renacer del dios Sol. Cada cultura puso en esta fecha el nacimiento de sus dioses, y la religión cristiana no fue menos, estableció la fecha el 25 de diciembre, al comienzo del solsticio de invierno (que corresponde al 21 de diciembre) que es el día más corto del año.

Muchos de nosotros hemos perdido el espíritu de la Navidad. Yo la recuerdo como algo especial, porque se desarrollaba como una energía dentro de los sentimientos, los movimientos espirituales divinos y emocionales.

Yo soy celta, pero no apegada a las cosas terrenales. Me gusta recordar cómo se celebraban estas fiestas. ¡Qué bonito era eso de: «ahora poned el mantel entre tu hermana y tú»! Y se sacaba de aquel cajón de la vitrina, ese mantel blanco, impoluto, que se extendía, y uno venía y ponía su copa, su plato, sus cosas. Y otros estaban en la cocina haciendo la cena. Era bonito y alegre porque nos juntábamos todos, porque hablaban, charlaban, y sabías que eran fechas especiales. Era un cúmulo de alegría, de amor, de cariño.

Yo recuerdo un tiempo de unas Navidades preciosas. No era compartida sólo en mi familia, sino en otras familias conocidas, donde existía cierta cordialidad y desaparecían las diferencias sociales.

Había lo que había, pero llegaban esas fechas y pensabas en la familia, los amigos, la nieve, las vacaciones, en salir con tus vecinos, jugar en la calle, decorar la casa, la lista de los regalos de Reyes (que no tenían porqué ser extremadamente caros ni elegidos previamente. A ti te regalaban lo que te regalaban, y punto, pero todos contentos porque era Navidad), la melancolía de lo que hubo y ya no está… Hacías sonar una botella de anís mientras otro tocaba la pandereta. Eso han sido siempre las Navidades.

¡Qué recuerdos más bonitos!

En la actualidad, los primeros indicios de que comienza la Navidad se presentan en noviembre. Desde mi punto de vista, el espíritu inocente y nostálgico ha ido desapareciendo para, poco a poco, convertirse en algo puramente económico. En un momento de alto consumismo y excesiva frivolidad, los comercios nos ponen unos escaparates maravillosos, para captar nuestra atención y consumir, sin que sea necesario percibir el motivo del por qué de dichas fechas.

Para romper esa barrera dentro de nosotros tiene que habitar el espíritu de la Navidad. Es una buena ocasión para recordar buenos momentos vividos: si eres madre, recordar el día en que nació tu hijo o en otros casos, la ayuda que tuviste de gente cuando tenías necesidad de ello, etc. Momentos que se hacen imprescindibles, en estas fechas, recordar haber vivido.

Dicen sus detractores: «y ¿por qué no puede ser Navidad todo el año?» Pues porque no, porque es una celebración religiosa, relacionada con nuestra cultura y nuestros rituales, que no tenemos que perder nunca, que tenemos que transmitir los unos a los otros, porque es historia.

En la religión católica, la Navidad es el ritual del nacimiento del niño Jesús. Aquella historia que engrandece el cuerpo y el alma, pero sobre todo la mente, y que siempre hay que tener presente para no volver a cometer los errores del pasado.

Hoy la Navidad implica soledad. Soledad en el sentido de no disponer del más mínimo minuto para pensar en nosotros y en nuestro entorno, de intentar asimilar la rapidez del tiempo, de la vida.

Hay gente que dice que la Navidad es un día cualquiera. Para mí es un día de reflexión. Yo tengo mi religión, tengo mis raíces, tengo mis recuerdos de haber compartido con los míos, que los echo de menos, en parte.

En Navidad (para aquellos que la sentimos), nos envuelve todo, el cosmos, la vida, la energía, el comienzo. Me gusta la vida, igual que me gusta la Navidad, me gusta el día a día, llevarme bien con mis compañeros, llevarme bien con la gente de mi entorno, estar a gusto, y si realmente no estoy a gusto me voy retirando poco a poco.

Lo importante de los rituales es que los cumplas. Ten presente en tu interior las cosas que quieres, a dónde quieres llegar, y si quieres llegar a algo bonito, que te de felicidad, cumple las cosas que debes desde un principio. Ponte metas bajas, pero cumple. Haz cosas, haz algo positivo en tu vida para que te de la felicidad.

 

Maria Elena

Mariaelena.net

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4 minutos de lecturaActualizado: 11/12/2018Publicado: 12/12/2017Categorías: Estilo de Vida