Vivimos tiempos en los que se ve como algo normal agredir al cuerpo o luchar contra él cuando se pierde la salud y aparece un síntoma, trastorno o enfermedad. No se entiende lo que le pasa al organismo, lo que hace o porqué entra en crisis y enferma. La Naturopatía, pieza clave de la Medicina Natural, representa hoy una gran alternativa de tratamiento para cualquier trastorno de la salud, por la gran cantidad recursos eficaces y sin efectos secundarios que ofrece y porque la Naturopatía siempre va a favor del organismo y nunca lucha contra él.

Si observamos un poco, luchamos contra nuestro cuerpo cuando tenemos cualquier síntoma, enfermedad o patología. Si contraemos la gripe por ejemplo, tomamos anticongestivos y antigripales, si aparece una inflamación, tomamos antiinflamatorios, ante una infección tomamos antibióticos o antivíricos (retrovirales), si tenemos fiebre, antitérmicos, si nos aparece dolor, tomamos uno de tantos analgésicos, si nos encontramos nerviosos o deprimidos tomamos psicótropos como los ansiolíticos o los antidepresivos y si en otro caso estamos afectados por un proceso alérgico, entonces tomamos antialérgicos como los antihistamínicos o los broncodilatadores. Esto mismo pasa si el diagnóstico es de una enfermedad autoinmune, entonces nos prescriben medicamentos para deprimir y luchar contra nuestras defensas, porque dicen que nuestro cuerpo se ha vuelto loco y se ataca a sí mismo.

Siempre estamos en desacuerdo con nuestro organismo y le enmendamos la plana, como si nuestra biología se equivocara o perdiera el sentido y se convirtiera en una amenaza para nosotros, por esto buena parte de la batería de medicamentos que se usan son “anti” y tienen una enorme cantidad de efectos adversos. “Anti”, quiere decir “contra”, contra el organismo y sus reacciones poco comprendidas. Muchos de los medicamentos que empleamos son supresores, supresores de síntomas (antiinflamatorios, analgésicos, etc.), hechos para eliminar los síntomas molestos que sufrimos, síntomas que nos advierten de que algo va mal dentro de nosotros.

Nunca he podido comprender como se pueden usar métodos tan agresivos y salvajes como la radioterapia o la quimioterapia, de una alta carga tóxica, para el tratamiento de los distintos tipos de cáncer y otras enfermedades, a sabiendas de que son considerados como puro veneno por muchos oncólogos y especialistas. Es conocido que no es fácil sobrevivir a estos tratamientos tan agresivos, por lo que si al final la persona desgraciadamente muere, no se sabe si ha sido debido a la enfermedad o por la elevada toxicidad y agresión del tratamiento. Lo mismo sucede si sobreviven, porque tampoco se sabe si se han salido adelante por el tratamiento o es que han sobrevivido incluso a la quimioterapia o a la radioterapia, gracias a poseer organismos con una fuerte reserva energética y haber mantenido una fe en la medicina y una intención de de vivir importantes.

Explicar esto así, y pensar que estas decisiones únicamente las toma cada persona bajo su responsabilidad, no es acertado, porque estas decisiones y este enfoque sobre la salud y la enfermedad no es solo responsabilidad de las personas que vivimos en los países occidentales, sino también de la Medicina actual, la llamada “Ciencia Médica” y Farmacopea a la que la gente acude cuando tiene un trastorno de salud o patología. En ambos casos, el paciente por un lado y los médicos y los profesionales sanitarios por otro están influidos por el miedo a la enfermedad, entendiendo la misma como un elemento peligroso que hemos adquirido, ajeno a nosotros o como la amenaza de un monstruo que se cierne sobre la población.

Siempre me ha sorprendido que la mayoría de los fármacos y prácticas sanitarias actuales sean agresivas contra el cuerpo. Quizás esta razón fue la que más me influyó para buscar otro camino distinto como el de la Naturopatía, cuyo procedimiento para el cuidado de la salud y el tratamiento de la enfermedad es beneficioso e inocuo para el organismo, además de altamente eficaz, incluyendo las enfermedades graves o degenerativas. Muy distinto a los sistemas hostiles empleados por la actual medicina convencional.

Cuando nuestro cuerpo se encuentra mal y se pone “ruidoso”, aparecen síntomas como el dolor, inflamación, fiebre, debilidad, mareos, náuseas, diarreas, migrañas, malestar, etc., todos estos son síntomas o reacciones de alarma que nos explican que el organismo está en desequilibrio y alterado. Si como consecuencia de esto cuando el paciente acude al médico en busca de una solución, la Medicina convencional actúa con una terapia de supresión de los síntomas de alarma del cuerpo, que busca suprimir el dolor, la inflamación, la fiebre, la infección, etc., sin atender a las causas que provocaron la patología o la disfunción orgánica, a través de medicamentos supresores de síntomas, que suelen bloquear la enfermedad, facilitando su cronificación, entonces estamos equivocándonos. Es como si un conductor ve que en su automóvil se le enciende una luz roja, avisándole de una posible avería y éste coge un martillo y golpea la luz roja, eliminándola, para que deje de molestar.

Lo significativo de esto es que esta práctica supresiva de síntomas o de cuadros clínicos, la llamamos ciencia, cuando la verdadera ciencia de la salud es la que se plantea como conservar y mantener la salud, y cuando se pierde esta y aparece la enfermedad, el objetivo de la verdadera ciencia es curar o sanar no solo eliminando síntomas sino averiguar porque se produce la enfermedad, descubrir las verdaderas causas, entender que hace nuestro cuerpo cuando se pone enfermo, interpretar bien la fisiología de la enfermedad, el porqué de una infección, de una colitis, de una migraña, de la fiebre, de un tumor, de una inflamación, etc., entender que está haciendo nuestro cuerpo y para que, cuando actúa así.

La enfermedad vista desde la naturopatía

En la Naturopatía pensamos que toda patología o enfermedad es un cambio morfológico y químico que experimenta el cuerpo cuando este pierde su equilibrio vital y que el objetivo del cuerpo siempre es encontrar un camino para volver a recuperar la salud y la armonía perdida provocando una crisis o situación de emergencia, a la que llamamos enfermedad, síntoma o trastorno, como forma de resolver la situación o proceso curativo.

La enfermedad no se coge o se mete dentro del organismo desde el exterior, como se cree, sino es algo que se forma, y que hace el propio organismo, como consecuencia de un periodo de gestación, debido a un modo inadecuado de vivir y de inadaptación a la vida. El objetivo de nuestro cuerpo siempre es volver a la normalidad.

No se puede concebir la existencia de enfermedad del tipo que sea, sin que exista un terreno propicio en el que se desarrolle. Este terreno se va produciendo a medida que el individuo deteriora su salud a través de sus hábitos insanos de vida, de una actitud y conducta nocivas o bien porque sufra un trauma inesperado que bloquee el organismo o una parte de él (órgano, glándula, tejido).

La enfermedad aparece como consecuencia de un modo inarmónico de vivir, que genera una sucesión de desequilibrios orgánicos, físicos, psicológicos y emocionales, que en conjunto forman una alteración de la salud de tal importancia, que el organismo ya no es capaz de volver al equilibrio por sí mismo, mediante su propia fuerza autocurativa, instalándose en un estado permanente de enfermedad.

En la enfermedad hay dos fases:
a) La primera, es la fase de enervación en el que el cuerpo llega al límite de sus posibilidades fisiológicas de mantener el equilibrio debido a la sobrecarga mórbida que sufre o también cuando la persona es golpeada por un trauma hiperagudo, inesperado y grave que bloquea el organismo, impactando especialmente en una parte de él.

b) La segunda fase, es la fase de curación, en la que el cuerpo provoca una crisis, a la que llamamos enfermedad, en la que pone en juego todos los recursos energéticos para la curación y el regreso al equilibrio y la salud.

Por lo tanto lo que llamamos enfermedad en realidad es un proceso curativo, con el cual tenemos que colaborar para que evolucione correctamente y ayudar al organismo para que elimine todo el material morbígeno acumulado, que impide la normalidad y la salud. Por eso los naturópatas insistimos tanto en la necesidad de depurar y desintoxicar el organismo. Esto se hace urgente y necesario en cualquier enfermedad.

Por lo tanto, luchar contra la enfermedad es luchar contra el cuerpo, que ha adoptado una forma mórbida y molesta al haber perdido la salud. Luchar contra la enfermedad es bloquear el organismo e impedirle que realice el proceso curativo al que llamamos enfermedad.

La salud y la enfermedad

La Naturopatía se basa en que el estado normal de la vida del cuerpo es la salud y no la enfermedad y que la fuerza que nos proporciona la salud es la misma que nos da la vida, por lo que vida y salud, son conceptos equivalentes. Asimismo podríamos decir que vivir, es gozar de salud.

La salud es algo inherente en los seres vivos y por lo tanto en el ser humano. La fuerza que nos da la vida, la vitalidad diaria y el impulso anímico, nos proporciona en igual intensidad la salud, solo tenemos que conservarla, viviendo en armonía con la naturaleza y con sus leyes.

La Naturopatía cree que lo verdaderamente difícil es enfermar, ya que el ser humano posee un caudal suficiente de energía vital, que se encarga de mantenerlo sano y de impedir de mil maneras que enferme. Sólo cuando el ser humano entra en un camino largo y prolongado de desequilibrio, con un modo de vivir contra natura, con muchos hábitos insanos constantes, con una actitud negativa en la vida, que produce una inadaptación a las circunstancias que le rodean, es cuando se puede vencer la acción de la fuerza vital que nos mantiene en condiciones de salud y abrir las puertas a la enfermedad.

Tratamiento de la enfermedad desde la Naturopatía

Los métodos usados por la naturopatía y la medicina natural para tratar la enfermedad son aquellos que sirvan para estimular el propio poder autocurativo que posee el cuerpo, para facilitar la eliminación del material morbígeno acumulado y para restaurar la salud en todas sus funciones. Éstos no son otros que los Métodos Naturales de Salud.

Los Naturópatas utilizamos estímulos físicos y biológicos, para activar y estimular los mecanismos homeostáticos y la actividad curativa vital del cuerpo. Debido al avance del conocimiento y de la ciencia actualmente la naturopatía está sobrada de recursos terapéuticos eficaces como las plantas medicinales, los suplementos nutricionales o la dieta y la alimentación naturista, pero también utilizamos la sicosomática, la Sicoanalogía y las Psicoterapias avanzadas para tratar los conflictos emocionales que hay detrás de muchas enfermedades. Además la naturopatía actual utiliza una amplia gama de técnicas energéticas (acupuntura, sanación..) y bioenergéticas por restablecer el equilibrio energético del cuerpo.

También significa usar agentes de los que depende la vida y según se encuentran en la naturaleza, tales como la alimentación, el ejercicio, el aire fresco y la respiración, el agua, el barro, la luz del sol, la relajación, el orden.

JOSÉ RAMÓN LOBO RICO
Naturópata, Kinesiólogo, Acupuntor
Especialista y creador de la Sicoenergética
Profesor de la Escuela Dharma Unisalud
www.unisalud.es