Si hay algo que caracteriza a la sociedad occidental es la prisa para todo: pasamos el día corriendo de un lado a otro, queremos que las cosas se soluciones rápidamente, si queremos tener algo tiene que ser ¡ya! Tener paciencia, dejar que las cosas ocurran a su ritmo, es algo a lo que no estamos acostumbrados.

Por supuesto este deseo se aplica también a la salud: si se contrae una enfermedad no se apoya al cuerpo para que éste despliegue sus propios mecanismos de defensa, lo cual le puede llevar a requerir un tiempo de reposo para reponerse, sino que se toman inmediatamente analgésicos, antipiréticos o los medicamentos que se consideren necesarios para cortar el mal de raíz y desperdiciar a lo sumo uno o dos días. Y cuando se trata de problemas crónicos también se quiere la solución inmediata. Personas que llevan mucho tiempo sufriendo desarreglos más o menos pequeños o grandes quieren encontrar la solución milagrosa que les arregle el problema cuanto antes. Por desgracia, en cuestiones de salud, las cosas normalmente no funcionan deprisa.

Patricia acude a mi consulta por un problema de acné bastante importante. Éste se presenta no solo en la cara sino también en el escote y la espalda siendo las erupciones muy abundantes. Este problema lo sufre desde la niñez y no ha disminuido a pesar de que ahora tiene 32 años. Hasta ahora para tratar de eliminarlo ha visitado a distintos dermatólogos que la han tratado con fármacos pero, aunque inicialmente parece que funciona, en cuanto deja el tratamiento reaparecen los granos.

Tras realizar el diagnóstico de medicina china encuentro que presenta desequilibrios en varios meridianos por lo que le propongo empezar un tratamiento de acupuntura que va a consistir en regular, a nivel energético, todos los meridianos que están desequilibrados. Por supuesto, voy a usar algunos puntos que van dirigidos más específicamente a tratar el síntoma que a ella más le preocupa, es decir, el acné, pero el tratamiento principal y fundamental consiste en regular la energía de todos y cada uno de los meridianos, es decir, buscar la causa a nivel energético que le está provocando el acné y eliminarla. Esto, claro está, puede llevar un cierto tiempo ya que un desequilibrio que lleva instalado en el cuerpo muchos años, como es su caso, no puede eliminarse con dos o tres sesiones.

Así pues empezamos el tratamiento. Después de la segunda sesión los granos han disminuído considerablemente. Tras la tercera sesión y coincidiendo con que le va a venir la regla, ha tenido de nuevo un brote. Esto le ha ocurrido siempre, antes del periodo los brotes son más fuertes. En la cuarta sesión me pregunta: «Bueno, pero, ¿cuantas sesiones más voy a tener que hacer?»

Después de esto dejó de venir.

Cuatro sesiones y lleva con acné desde la niñez. La acupuntura es una herramienta fantástica y los resultados son a menudo sorprendentes pero es imposible que se pueda solucionar con cuatro sesiones un problema crónico de más de 20 años. ¡No es una varita mágica! Pero esto es así con la acupuntura, la naturopatía, la homeopatía, la meditación, el estudio… ¡todo requiere su tiempo! Si no estamos dispuestos a invertir el tiempo que el cuerpo necesita para recuperar su equilibrio difícilmente podremos conseguir recuperar éste ni con acupuntura ni con ninguna otra cosa.

De esta manera Patricia supongo que habrá seguido su peregrinaje por distintos profesionales de la salud, alternativa o no, y seguirá probando una y otra crema, uno y otro medicamento, una y otra terapia… pero si en todas se limita a hacer cuatro sesiones, no creo que se le solucione el problema con lo que llegará a la conclusión de que éste es incurable. Y además me imagino que pensará que la acupuntura no funciona porque ella la probó y no le sirvió para nada.

Otro caso es el de Virginia. Ella viene a la consulta con un problema también crónico en este caso de estreñimiento. Tiene 41 años y no recuerda haber ido nunca bien al baño. Para ella lo normal es una vez cada tres o cuatro días. Esto, por supuesto, de normal no tiene nada. Lo normal es todos los días; menos de esto ya es estreñimiento y en su caso bastante grave. También presenta un problema de acné pero, aunque también le preocupa, no es la razón principal por la que acude a la consulta.

Como siempre, hago el diagnóstico de medicina tradicional china para establecer dónde están los desequilibrios. El que presente un problema de acné además del estreñimiento es muy normal ya que según la medicina china la piel está comandada por el meridiano de pulmón y éste y el meridiano de intestino grueso son complementarios (en medicina china todos los meridianos se acoplan por pares, uno de los pares es Pulmón-Intestino Grueso) de ahí es fácil deducir que si su meridiano de intestino grueso está desequilibrado, de ahí el estreñimiento, es muy normal que también lo esté su complementario pulmón, de ahí el acné. Por tanto, regulando la energía de ambos lo normal es que le desaparezcan los dos problemas.

En el caso de Virginia empezamos el tratamiento y, ella sí, es consciente de que su problema llevará un cierto tiempo regularlo. Acude puntualmente a consulta una vez a la semana. Durante el primer mes de tratamiento le ocurre que va al baño siempre al día siguiente de la sesión y el resto de la semana vuelve a su ritmo de siempre, más o menos una vez cada dos días. A los dos meses y medio de tratamiento ha empezado a ir cada día al baño aunque aun de vez en cuando se salta un día. Un mes después (tres meses y medio de tratamiento) va todos los días sin excepción y puntualmente por la mañana. A día de hoy han pasado ocho meses desde que empezamos el tratamiento y su tracto intestinal parece haberse regulado completamente: va al baño todos los días, también si pasa periodos largos sin acudir a consulta. El acné no se ha quitado completamente pero está muy controlado, no ha vuelto a tener erupciones masivas como le pasaba antes; si acaso le sale algún que otro grano aislado.

Para Virginia la acupuntura funciona, y muy bien. ¿Cuál es la diferencia? Virginia no tiene prisa, invierte tiempo en su salud, es consciente de que regular un problema crónico no es una cuestión de dos días pues son patrones asentados en su organismo desde antiguo y para cambiarlos hace falta un poco de constancia. Ella podrá posiblemente, de esta manera, manejar con éxito cualquier problema de salud, aunque sepa que le puede llevar algo de tiempo. Patricia sin embargo tiene prisa. Quiere eliminar el problema y quiere eliminarlo ya. Pero lleva muchos años con él por lo que con esta filosofía difícilmente va a conseguirlo. Y lo malo es que probablemente le pase lo mismo con cualquier otro problema que se le presente.

Esto de querer curar problemas crónicos de mucho tiempo en dos sesiones se encuentra muchísimo en consulta. Son muchas las personas que después de tres o cuatro sesiones preguntan ¿y cuantas sesiones más voy a tener que hacer? A esta pregunta no se puede dar una respuesta concreta pues depende de muchos factores, pero si se trata de un problema crónico antiguo hace falta ser consciente de que llevará el tiempo necesario para cambiar los patrones energéticos desequilibrados que llevan mucho tiempo instaurados en el organismo y asentar los patrones correctos. Sin embargo, según mi experiencia, el cuerpo responde muy positivamente cuando se le presta la atención que necesita y se le da el tiempo necesario para sanar. En temas de salud las prisas nunca fueron buenas ¡merece la pena tomarse el tiempo necesario!

Belén Benito.
Acupuntora.
www.acupunturaymas.com