Indudablemente, el mayor enemigo del ser humano es la ignorancia. El problema, es que nuestra razón en estos tiempos está más orientada en descubrir lo “de fuera”, que lo “de dentro”. Prueba de ello es el empeño en llegar a la Luna, a Marte y mucho más allá.

Para llegar al espacio exterior hemos necesitado cambiar muchas creencias y liberar muchas limitaciones, y sobre todo apoyarnos en la Física Cuántica para poder desarrollar tecnología suficientemente avanzada para lograrlo.

Lo mismo necesitamos hacer para descubrir el “espacio interior” a fondo. La Física moderna comenzó postulando que “la energía es igual a la materia”. Y que “la materia no es más que energía”. Sabemos perfectamente que la materia es el objetivo final de la energía y está comprobado que ambas se troquelan en un incesante baile donde la vida se expresa a sí misma en un sinfín de posibilidades.

También sabemos que las leyes de la materia, que nos desveló Newton, se mueven en una dimensión bien diferente y limitada en comparación con las leyes que actúan en la energía.

Este es la razón de que muchas veces, pensemos que algo es imposible cuando lo contemplamos con los ojos de la razón, a la que le cuesta bastante ensanchar su mirada y reconocer sus límites.

¿A alguien le asombra la idea de que en nosotros subyace una memoria de Salud Original?

La misma que nos suministró un cuerpo humano y lo mantiene, recreando cada minuto, cada hora y cada día de nuestra vida. No fuimos creados únicamente dentro del vientre de nuestra madre biológica; somos recreados cada minuto a lo largo de toda nuestra existencia por la Gran Madre, la Naturaleza, la versión femenina de lo que llamamos Dios. ¡Cuánto hemos de aprender de la Madre Naturaleza! Cada brizna de vida, cada elemento, cada especie, cada ecosistema se entrelaza con lo que nos rodea de forma indisoluble, formando una urdimbre semejante a los hilos que se tienden sobre un bastidor, donde luego con diferentes fibras de diferentes colores, grosores y técnicas, anudaremos hasta crear el paisaje que tenemos en mente nuestro tapiz.

En realidad, nosotros no somos creadores de nada, somos re-descubridores, al desvelar el diseño que llevamos dentro.

Podemos decir sin miedo a equivocarnos que el secreto mejor guardado, lo llevamos dentro. Ese secreto es el “PRINCIPIO UNIFICADOR” que hace las funciones de la urdimbre. Sin ella, ni el telar, ni el tapiz tienen la más mínima posibilidad de existir.

Esta UNIDAD ORIGINAL nos lleva a poder entendernos mejor a nosotros mismos y vivir alineados en esa dirección. Nuestro cuerpo físico es la base de nuestras emociones y nuestro psiquismo, todo está inevitablemente unido.

En nuestro cuerpo físico, los 5 órganos vitales con sus correspondientes vísceras forman una gran familia, donde todos dependen de todos. Casi siempre podemos descubrir que cuando un órgano produce algún síntoma, detrás está otro como responsable del desequilibrio.

El síntoma suele ser el efecto de la causa que hay que localizar en otra parte.

Entre todos realizan las funciones imprescindibles para hacer posible que la vida se exprese en nosotros en la condición humana. Estos órganos, están a su vez formados por millones de células, aprox. 50 billones en la totalidad del cuerpo.

El I ching, nos regala una máxima llena de Sabiduría y poder: “La fuerza de lo pequeño”

11 1 memoria salud original - Recuperar la memoria de nuestra salud original

La célula

Esa pequeña criatura inteligente que posee la clave del Universo, no sólo realiza funciones tan complicadas como impresionantes, si no que sabe interrelacionarse con los órganos y se comunica íntimamente con los demás equipos dentro del conjunto que llamamos UNIDAD. Permite el equilibrio que solemos conocer como salud.

La célula no sólo se alimenta de todos los nutrientes que suministramos a través de la alimentación, también se alimenta de oxígeno y de energía. Son estos 3 ingredientes los que forman su hábitat, su ambiente donde puede encontrar el abastecimiento de todo cuanto necesita.

Es muy sencillo:

  1. Hemos de cuidar que nuestros alimentos, sean integrales, ecológicos, vivos, evitando productos procesados e industrializados.
  2. Hemos de suministrar suficiente oxígeno a la célula evitando el gasto excesivo en digerir comidas no tan saludables y repetitivos procesos de pensamiento innecesarios.
  3. Hemos de propiciar un terreno energético de alto nivel de frecuencia, promocionando la confianza, la alegría de estar vivos, la flexibilidad, la gratitud y la integridad. Toda esta información, las células la graban en su memoria. Hasta la palabra que pronunciamos modifica nuestro ADN.

Después de haber realizado este viaje a través de nuestros órganos, emociones, pensamientos y medio ambiente, llegamos a una conclusión interesante:

Es LA UNIDAD ORIGINAL la que nos convoca a la SALUD y la fragmentación

lo que provoca el desequilibrio conocido como enfermedad.

Si aislamos a una célula de su medio, enfermará y acabará muriendo, provocando la muerte a su alrededor. La membrana celular es un verdadero cerebro en miniatura, tan inteligente como nuestro cerebro. Y de la capacidad de integrar lo de dentro con el medio que le rodea, va a depender lo bien que realiza la tarea de llevar adelante el propósito de la vida.

En cada una de esas células existe una MEMORIA DE SALUD ORIGINAL guiada por el diseño de la vida que es la UNIDAD.

Es fundamental recuperar esa memoria de salud celular, y para ello hay 3 pasos imprescindibles:

  1. Tomar consciencia de ella
  2. Promoverla
  3. Suministrar buenos alimentos, oxígeno, alta vibración con nuestros pensamientos, sentimientos, palabras y obras.

¿Cómo lo ves? Facilito, ¿no? Pues manos a la obra.

 

Mª Rosa Casal

Directora de Escuela de Vida

Naturópata · Consultora Macrobiótica

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