Liberar el alma de las Conductas Compulsivas con Hipnosis

Comprar cosas que realmente no se necesitan, vivir pendiente del teléfono móvil, de otras personas, redes sociales, Internet, los juegos de azar, comer, fumar o beber en exceso; son entre otras, algunas de las conductas que pueden llegar a controlar nuestras vidas sin que nada podamos hacer por ello. Comportamientos que no se desean realizar conscientemente pero que no se pueden evitar. Manteniendo al hombre encadenado en su prisión de barrotes dorados.

Uno de los principales anhelos y fundamental necesidad del alma humana es la libertad. Lograr soltarse del yugo emocional al que está sometida por el ego. Los comportamientos generados compulsivamente por las actitudes egocéntricas nos encarcelan bajo la tirana opresión de la necesidad de lograr una satisfacción emocional. Pobre alimento para el alma. ¿Lo vas a seguir permitiendo? O… ¿Estás dispuesto a luchar por tu libertad?

El comportamiento compulsivo puede resultar dañino y perjudicial para el equilibrio y bienestar físico, mental e incluso espiritual de la persona. Conductas como ingerir en exceso alimentos con alto nivel de azúcar refinado, grasas saturadas, alcohol u otras sustancias pueden repercutir en la salud e integridad física de la persona. Y aunque a nivel consciente decida evitarlo, todo intento será fallido porque el subconsciente tiene su motivo, por ejemplo, obtener placer o relajación. No hacemos nada para nada.

La PNL nos dice que toda conducta se realiza para satisfacer una intención positiva. Seamos conscientes de ello o no. En el caso de las conductas compulsivas, generalmente no lo somos ya que surgen directamente del subconsciente.

El término “positiva” suele inducir a confusión. La conducta puede no serlo pero sí la intención por cubrir una necesidad normalmente de naturaleza emocional. Las más comunes son: atención, afecto, cariño, comodidad, seguridad, placer, etc. Por lo tanto, me refiero a positiva como útil porque aporta un beneficio.

Por destructiva que sea la conducta compulsiva, en sí misma no la etiquetamos de buena ni mala. Conviene dejar de lado este tipo de valoraciones éticas o morales acerca del bien y el mal al tratar con las conscientemente compulsivas. Simplemente por la tensión interna que generaría el sentimiento de rechazo. La crítica hacia uno mismo es un reflejo del propio ego que desea mantener el control y dominio. La negatividad que genera la lucha interna nos lleva a perder la energía necesaria para impulsar el cambio positivo.

En lugar de criticarnos, machacarnos y sentirnos mal por ello, resulta más efectivo reconocer nuestra debilidad y, mal que nos pese, hacer de tripas corazón para aceptar esta realidad presente. Y a continuación, con el propósito de cambio fuertemente instalado en nosotros iniciar las acciones oportunas y necesarias para llevarlo a cabo.

Paradójicamente la conducta compulsiva cumple la función de calmar la ansiedad generada por ella misma. Pero ¿de dónde viene la ansiedad? Necesitamos ir más allá para atajar el problema desde la raíz, donde realmente se localiza. ¿Cuáles son las carencias que se tratan de suplir con la conducta?

Las técnicas de relajación son una solución remediativa. Relajar para paliar la ansiedad no es suficiente. Utilizamos la hipnosis para comunicarnos con el subconsciente. Necesitamos tomar consciencia del beneficio que se obtiene. Para ello separaremos la conducta de la intención. De manera que podamos discernir y decidir si se desea mantener dicha intención, en cuyo caso buscaremos una conducta más “ecológica” que no dañe a la persona ni a su vida o, renunciar a seguir obteniendo esa intención positiva.

A continuación te presento un modelo de hipnosis con PNL para realizar el cambio de la conducta compulsiva.
Vas a grabar los textos de los pasos 1 y 2 y los escucharás uno tras otro siguiendo las indicaciones dadas.
1- En primer lugar grabarás el texto que te presento a continuación. Hazlo haciendo una pausa de unos 10´´ en los puntos suspensivos de forma que des tiempo a la imaginación.
Cierra tus ojos… Ahora vas a ver una casa…
cualquier casa… la casa de tus sueños
Ahora imagina una playa… cualquier playa…
Ahora vas a ver una luna… una luna llena… redonda…
Ahora ponle un rostro a la luna… el rostro que a ti te apetezca…
un rostro conocido… un rostro amable…

2- Ahora graba este texto, del mismo modo, dejando espacios de tiempo de unos 15´´ para facilitar la realización de las indicaciones que se van dando en cada paso del proceso. Si al escucharlo te das cuenta que tu mente va más lenta que la grabación, puedes detenerla y volver a darle al play cuando hayas completado tu proceso mental.
a. ¿Quiere la parte de ti que genera la conducta (X) comunicarse contigo ahora en el plano consciente? Si es así, pídele que te envíe una señal.
Atiende en un estado de alerta pasiva a cualquier sensación, imagen o sonido que se produzca como respuesta.
b. Una vez recibida la señal: Pídele que la intensifique para decir sí y que la atenúe para decir no. Ahora pídele que diga si y luego no.
Agradece su colaboración Pregúntale si está dispuesta a comunicarte lo que quiere hacer por ti al generar la conducta (X). Atiende a su comunicación.
Toma consciencia de los beneficios que esta conducta te han aportado en el pasado, dale las gracias a esta parte por tales beneficios.
c. Conecta ahora con tu mente creativa. Pídele que genere 3 nuevas conductas que sirvan tan bien o mejor a la intención positiva que tiene la otra parte para obtener el beneficio que quiere para ti.
d. Cuando las haya generado se las presentas a la otra parte, responsable de la conducta que quieres cambiar. Pregúntale si estas nuevas conductas son tan eficaces como la otra. Y si está dispuesta a asumirlas en lugar de la actual en las situaciones que sea necesario. Si la respuesta es afirmativa. Sales abriendo los ojos. De lo contrario, puedes volver a la mente creativa y pedirle que genere de nuevo otras 3 repitiendo los pasos c y d.

3- Siéntate cómodamente en un espacio donde sepas que nada ni nadie te va a interrumpir mientras escuchas la grabación. El proceso puede durar aproximadamente 30´aunque depende de cada persona. Antes de iniciar la escucha, tómate un minuto para observar tu respiración, tomando consciencia de ella, date cuenta cómo estás inhalando y exhalando el aire en tu cuerpo.

“La reflexión calmada y tranquila desenreda todos los nudos.“ Harold MacMillan

Mantener un estado de serenidad no es tarea sencilla en el mundo que nos toca vivir. Pero es la única y auténtica vía hacia la liberación.
Las grandes tendencias filósoficas, religiosas y espirituales hablan de estar presentes. Mantener nuestra presencia viva y consciente nos permite conocer, desarrollar y armonizar nuestras funciones humanas de pensamiento, sentimiento y acción.

He aquí un método de autoobservación: Realiza esta práctica en el mismo instante que sientas la necesidad de llevar a cabo la conducta compulsiva que deseas evitar. Hazlo con sinceridad, cariño, paciencia y comprensión.
1- Explora el sufrimiento. No luches contra ti mismo. Estarías perdiendo la batalla antes de comenzar. Más bien actúa con inteligencia reflexiva. ¿Qué estoy pensando? ¿Qué me digo a mi mismo? ¿Qué imagen tengo en mi mente? ¿Qué estoy sintiendo en mi cuerpo? ¿Qué sensación experimento: frío, calor, hormigueo, presión, etc? ¿En qué lugar de mi cuerpo se localiza la sensación?
2- Clasifica la compulsión. ¿A dónde me lleva todo esto? ¿Qué pretendo lograr con esta conducta? ¿Qué me aporta realizarla? ¿Para qué? ¿Qué perdería si no lo hago? ¿Qué dejaría de obtener? Trata de ser sincero contigo mismo. Identifica los beneficios que obtienes con este comportamiento.
3- Reprograma la intención. ¿Es lo que quiero en mi vida? ¿Hacia qué prefiero dirigir mi vida ahora?
4- Experimenta la libertad de elegir. ¿Si tuviese otras opciones las utilizaría? ¿Cuáles podrían ser? ¿Qué otra conducta podría satisfacer mis necesidades emocionales? ¿Cómo quiero actuar realmente?

Espero y deseo que esta información te haya sido útil y valiosa.

Maria A. Alcázar
Coach.
Directora del Instituto Español de PNL
www.pnlspain.com