«La locura es curada por acción de aquello mismo que la provoca. También el vómito cesa por acción de aquello que lo provoca.» Hipócrates

PRIMUM NON NOCERE – Lo primero es no hacer daño

La Homeopática Unicista demuestra cada día su eficacia con ausencia de efectos secundarios. Basada en un método elaborado (doctrina homeopática) busca el remedio que lleve al enfermo a una recuperación total de la salud, sea cual sea la afección que haya que tratar.

Para Samuel Hahnemann la curación era un camino en el que no se contemplaba el sufrimiento.

Así, «La curación sólo puede tener lugar por obra de la reacción de la fuerza vital… de aquí que la homeopatía evite cuanto debilita aun en el más ínfimo grado y, en la medida de lo posible, se abstenga de toda excitación del dolor porque el sufrimiento resta fuerzas «.

ENERGÍA VITAL

«La enfermedad es ocasionada por desarreglos dinámicos del principio vital que anima al cuerpo».

Esta Energía Vital que anima al cuerpo se refiere a lo que diferencia un ser humano vivo al mismo ser humano cinco minutos después de muerto. Si hacemos un análisis químico en estos dos casos, no habría diferencias. Pero la diferencia es, ni más ni menos, que la vida. ¿Qué es lo que hace que este cuerpo, con la misma composición química, esté en disposición de vivir o sea sólo materia inerte? Es la fuerza vital la que falta cuando la vida no existe.

Estos desarreglos dinámicos actúan a favor de la fuerza dinámica cuando suponen estímulos vitales y actúan debilitándola cuando «nos quitan las ganas de vivir».

SÍNTOMAS

Cuando este estímulo por vivir mengua, aparecen los síntomas.

Todos los síntomas reflejan el cuadro completo de desviación de la fuerza vital dando una imagen completa de la enfermedad. El homeópata unicista requiere hacer una entrevista profunda para obtener el mapa completo que le de una idea de cuál puede ser la enfermedad para así buscar la enfermedad más similar que reordene esta energía cuando se prescriba en dosis ínfimas y con la frecuencia apropiada.

Si no atendemos a los síntomas mentales no actuamos sobre lo que es más importante; cómo afecta al enfermo la alteración. Si el enfermo es feliz aunque manifieste externamente algún síntoma en la piel, posiblemente no acuda a quitar este síntoma. Si el enfermo no manifiesta ningún síntoma externo pero es infeliz, acudirá continuamente al médico a decirle que algo no marcha bien aunque los análisis salgan en los valores normales. Este cambio dinámico detectado por el enfermo es un síntoma muy importante a tener en cuenta por el homeópata.

REMEDIO – DILUCIÓN – DINAMIZACIÓN

La homeopatía recoge los síntomas mentales, síntomas generales y los síntomas locales. Reuniendo todos ellos se crea un cuadro de la enfermedad completo que puede ser tratado por un producto que origine los mismos síntomas. El remedio homeopático está basado en los síntomas más jerárquicos, los que afectan profundamente al enfermo restándole las ganas de vivir. Estos síntomas jerárquicos se acompañan de aquellos que caracterizan y diferencian al enfermo. Los síntomas peculiares que nos permiten tratar a una persona concreta y no a una enfermedad genérica.

El remedio homeopático trata los síntomas más jerárquicos al ser diluido y dinamizado. Atiende a los síntomas mentales que, una vez tratados, permiten al enfermo reencontrar su camino en la salud desplegando sus potenciales y disfrutando de la experiencia de la vida.

SIMILIMUN

«Una afección dinámica en el organismo vivo será extinguida por otra si ésta es más fuerte que la anterior y si (aunque difieran en su índole) la segunda es, en sus manifestaciones, muy similar a la primera»

La homeopatía crea una enfermedad similar a la que padece el enfermo más fuerte por recoger los síntomas más jerárquicos y presentada de manera adecuada para que el enfermo pueda gestionarla y recuperar su equilibrio dinámico disponiendo de la energía vital.

SUPRESIÓN DE SÍNTOMAS

«La escuela clásica de medicina creyó poder curar a las enfermedades de una manera directa eliminando la causa material (imaginaria) de la enfermedad…»

Cuando eliminamos un síntoma de forma agresiva, la enfermedad tiende a profundizar todavía más en el organismo pues es necesario que el enfermo realice un cambio para volver a disponer de toda su energía vital. Si este cambio no se produce, ¿por qué tendría que desaparecer la enfermedad que no es sino la manifestación externa de esta necesidad de cambio?

ENFERMEDAD CRÓNICA

«Pero, además, esta fuerza vital irracional recibe, dentro de nuestro cuerpo, sin atenuación, las mayores plagas de nuestra existencia terrestre, la chispa que enciende a las incontables enfermedades bajo las cuales ha gemido por cientos y miles de años la torturada humanidad, los miasmas crónicos; psora, sífilis, sicosis».

Hahnemann desarrolló el tratado de las Enfermedades Crónicas. Llamó miasma crónico a las causas que producen enfermedad que no se cura y se mantiene en el organismo en un cierto equilibrio que permite la vida pero que resta potencia a la fuerza vital dando como consecuencia una reducción del desarrollo de los potenciales del individuo. Estos miasmas son tratados en homeopatía para recuperar todo este potencial de la fuerza vital.

«La falta de naturalidad sobreviene en el hombre por una adaptación necesaria fruto del instinto que mantiene la vida en un intento de recorrer de nuevo el camino a lo que un día tuvo que renunciar porque no supo afrontarlo. El camino de regreso al propio ser donde los potenciales propios, sostenidos por la fuerza vital permiten el desarrollo de la misión personal».

Recuperando nuestra motivación vital, nuestra alegría de vivir, el sentido de estar aquí, es como recuperamos la capacidad de nuestra medicina más potente a nivel fisiológico; el sistema inmunitario. Y viceversa, recuperando nuestra capacidad inmunitaria recuperamos nuestra energía vital, nuestra alegría.

DOCTRINA HOMEOPÁTICA – MÉTODO

Hahnemann creó un método coherente, basado en la jerarquía de los síntomas y en la similitud de los remedios. Ateniéndose al método se consigue reproducir las acciones que este compasivo ser logró durante toda su vida… restaurar la capacidad del individuo para afrontar la experiencia vital desde un aprendizaje donde el dolor no lleva al sufrimiento.

Fernando García Suárez

Farmacéutico, Homeopata Unicista, Naturópata

Profesor de Homeopatía Unicista en el Instituto de Estudios Naturales IEN

www.ienelvergel.com