Facialismo natural: belleza Kogo

Belleza kogo,visión ecologista y holística en el tratamiento del rostro.

Las mujeres estamos avanzando en la sociedad de forma meteórica. Tenemos puestos de trabajo muy relevantes, somos madres únicas, compañeras maravillosas de vida y queremos estar siempre ideales.

Pero vamos muy rápido por la vida, y no nos queda mucho tiempo para estar siempre perfectas. Normalmente ese tiempo se lo damos a los demás: compañeros de trabajo, hijos, maridos, …Este desequilibrio nos pasa factura y no nos paramos a pensar en lo que de verdad queremos.

Las mujeres siempre hemos tenido especial preocupación con la piel de nuestro rostro. Hasta ahora teníamos algunos sitios a donde acudir (gabinetes de estética, dermatólogos, clínicas de estética), pero no es una alternativa para la gente que quiere tratar su piel desde una perspectiva más natural, dónde las técnicas y protocolos sean normales y los productos que utilicen también sean naturales y veganos.

En Kogo nos hemos preocupado en ser una alternativa maravillosa y totalmente manual y efectiva.

¿Qué puede hacer un Facialista Natural por ti?

No solo necesitamos protocolos, sino tiempo de calidad. Un Facialista natural es el profesional que va a estar al lado de la persona, de su piel y de su rostro. Lo pongo en este orden porque lo que se está haciendo en estos momentos es lo contrario.

Se trata al rostro como si fuera una parte inconexa de la persona que está detrás de él. Se utiliza artillería pesada como láseres, radiofrecuencias, ácidos, toxinas y cremas sintéticas para intentar conseguir que el rostro mantenga la juventud. La piel del rostro “no necesita armas”; es todo lo contrario.

El terapeuta tiene un alma en sus manos. Descubre detrás de cada piel un mundo de sensaciones, de miedos, de emociones, que va a tener que tratar.

Cada alma llega con necesidades diferentes. Casi todo el mundo tiene la piel sensible en determinadas ocasiones, porque somos espíritus cambiantes. Cada día tenemos emociones nuevas y situaciones diferentes, y la piel es un detector interno, y lo expresa.

El Facialista no solo conoce la superficie de la piel, sino que entra en todas sus capas, y las trabaja todas, solamente con sus manos. Hay que saber leer lo que cada capa de piel nos está contando.

La piel un terreno no tan firme

Si imaginamos la piel como un trocito de terreno en el campo, podríamos ver que existen diferentes sustratos, cada uno con una característica específica.

A simple vista no podemos observar la fisonomía de la piel, pero si cogemos un microscopio, o una lupa, distinguiremos un campo de celdillas que forman un paisaje como los campos de cereales, prados y sembrados. Por supuesto no se trata de un terreno liso y firme, sino con ondulaciones y diversas alturas.

La capa superficial cutánea, o epidermis, es una barrera de la piel. Es bastante ácida, con un PH entre el 1 y 1,5.

Contiene numerosos organismos que viven allí, que necesitan ese medio para vivir y son los que nos protegen de todos los agentes externos e internos, y que proporcionan, un clima adecuado y una buena calidad del suelo.

Por lo cual lo que deberías hacer es mantener esa capa de piel totalmente equilibrada. Si la epidermis resulta dañada o presenta huecos, va a dar paso a muchos intrusos que van a conseguir adentrarse en capas más profundas.

Agresiones externas como los rayos UVA que pueden llegar a quemar internamente la piel. También sustancias que desencadenan alergias, agentes patógenos, productos químicos y también el agua de los tejidos que deja de ser retenida normalmente en su interior.

Si retiramos con cualquier aparato, o producto, la grasa y la humedad de la piel, está se volverá quebradiza. Está sequedad puede derivar en eczemas, o en último caso alergias de contacto.

El facialista tiene que mantener está barrera libre de peligro y mantener su equilibrio.

Por eso el tratamiento Kogo es un viaje de investigación permanente. No nos quedamos en la superficie. Nos gusta la naturalidad en los gestos y las pequeñas imperfecciones. Lo que hacemos es flexibilizar los gestos naturalmente. Creando armonía en el rostro, recuperando así el ovalo facial y restaurando los rasgos juveniles que hemos perdido con el tiempo.

Vivimos una época convulsa dónde las ideas de mantener la juventud y la belleza en el rostro son cada vez más injustas. Existe una presión admitida por nosotras mismas que no nos permite avanzar libremente y con naturalidad.

Digo esto porque las personas que llegan a la consulta con unas expectativas creadas en el mundo ficticio del “glamour” y “la estética médica” a nivel mundial, están temerosas de su físico y buscan un antídoto al proceso de envejecimiento natural.

El facialista natural no debe de utilizar nada más que sus manos y productos naturales para recuperar el rostro de una manera perfecta.

Volvemos la vista atrás para incluir en nuestros protocolos una parte de la sabiduría del pasado, investigamos en la recopilación de técnicas que sean una alternativa real a la estética agresiva actual y soñamos con que las mujeres reflexionen sobre su belleza.

Es una mirada hacia atrás en el tiempo para poder dar un paso hacia delante.

Tenemos una visión ecologista y holística en el tratamiento del rostro. Somos defensores a ultranza de una visión natural de la belleza. No queremos qué esta vida rápida y sin sentido nos convierta en muñecas de silicona.

Os animamos a cuidaros siempre de una forma consciente.

 

Natacha de Cortabitarte

Facialista certificada por KOBIDO Japón Espacio Kogo

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