El embarazo, más que un mero periodo de espera, es un poderoso proceso vital que tiene la capacidad de transformarnos profundamente. Las embarazadas, más receptivas, emocionales y sensibles, experimentan fascinantes cambios en su cuerpo físico pero también en su alma, en su espíritu… En este sentido la Vida, al hacernos partícipes de su propio ciclo creativo, nos brinda la maravillosa oportunidad de conectar profundamente con nuestro Ser y con nuestra verdadera esencia…

Dos rayitas rosas. ¡¡Salió positivo!! Emociones, felicidad, escepticismo incluso… (¿funcionará el aparatito, no estará caducado…?), dan paso al comienzo de la gynkana: la primera visita al ginecólogo, las llamadas telefónicas, analíticas, ácido fólico, enhorabuenas, ropa premamá, y el inevitable espejo en el que a diario comprobamos «si ya se nos nota»… Aparentemente todo está bajo control.

Sin embargo, el estado de buena esperanza a menudo viene acompañado de estrés y ansiedad. En mitad del fantástico cocktail de hormonas, nuestras propias emociones nos desbordan, dejándonos bastante confusas. Estamos irritables e hipersensibles, sintiéndonos a veces como auténticas «ollas exprés»… De pronto, ¡no nos reconocemos a nosotras mismas!

E inesperadamente hacen aparición nuestros más profundos miedos e inseguridades: ¿saldrá todo bien en el parto? ¿seré una buena madre? ¿me seguirá queriendo mi pareja cuando mi cuerpo cambie…?

Entretanto, el mundo laboral supone una nueva fuente de nervios e intranquilidad. Nos sentimos agotadas e incapaces de seguir al mismo ritmo de trabajo. La jornada diaria nos pesa cada vez más, y quedamos a expensas de la solidaridad y comprensión de nuestros compañeros y jefes. Porque en nuestra sociedad actual, las situaciones de estrés o cansancio no se contemplan. La baja se concede sólo en caso de riesgo (físico). Nunca por simple agotamiento. ¡Como si el estrés de la madre no afectara al bebé!!!

En este sentido, merece la pena mencionar a la Dra. Christiane Northrup, autora de «Cuerpo de mujer, Sabiduría de mujer» (disponible en Amazon) , según la cuál: «El curso del embarazo influye en el vigor de la constitución del hijo durante el resto de su vida. Me sorprende que esta cultura haya sido tan incapaz de valorar el hecho de que, en términos relativos, cuarenta semanas de gestación es un periodo muy corto en la vida de una mujer. Sin embargo, es un periodo esencial para la salud de la generación siguiente.»

Las madres han de tener muy en cuenta sus propias necesidades de descanso y relajación, que en este punto cobran una importancia vital. Aquí ofrecemos algunas sugerencias concretas que sin duda alguna van a fomentar el estado de equilibrio y sosiego tan deseable para la futura mamá:

1) Practica técnicas de relajación: Yoga, Pilates, Reiki, tapping, etc.

2) Medita.

3) Estimula tu creatividad: pinta, escribe, baila…etc.

4) Haz ejercicio.

5) Camina descalza por la hierba o por la playa.

6) Toma baños con sales, velas, incienso.

En concreto, la realización de técnicas de relajación produce numerosos beneficios tanto para la embarazada como para el bebé. A este respecto la Dra. Northrup señala que:
«Las mujeres deberían saborear y celebrar el embarazo, la gestación de la siguiente generación, como el milagro que es, un periodo esencial en el desarrollo de su hijo o hija. Esto no significa que debamos pensar que el embarazo es una enfermedad ni que se nos deba tratar con guantes de seda mientras estamos embarazadas. De todos modos, es un periodo en que necesitamos un tiempo de silenciosa reflexión para sintonizar con nuestro cuerpo y descansar…» .

En efecto, las medicinas y terapias alternativas constituyen una valiosa herramienta para aprender a calmarnos por nosotras mismas. Mediante la práctica de la respiración consciente, despertamos a nuestra capacidad innata de encontrar la serenidad en cualquier momento y lugar, sin ayuda de agentes externos. Así, adquirimos confianza y seguridad, tan necesarias en el momento del parto. E igualmente, facilitará el no menos complicado posparto. Además, tal y como señalábamos, también el bebé va a recibir fabulosas ventajas ya desde el vientre materno.

El bebé se beneficia plenamente del estado de placidez y descanso de la madre. Algunas prácticas como el Reiki, aplicadas al recién nacido, son muy útiles y provechosas. El bebé, dada su absoluta apertura y receptividad, se entrega feliz, produciéndole paz, equilibrio, sosiego y confianza, al igual que ocurría durante la gestación, y fomentando de esta forma la tranquilidad, el sueño, y el descanso, de importancia tan vital en los primeros días de vida del pequeño.

En definitiva, si nos entregamos por completo a este sorprendente y extraordinario proceso que es la gestación, y si nos permitimos conectar con nuestro interior, vamos a descubrir su gran poder transformador. Ciertamente, el embarazo es un momento mágico en la vida de las mujeres donde se abre una ventana a la espiritualidad muy potente. Al estar más receptivas, abiertas y «cósmicas», las gestantes se encuentran muy conectadas con el ciclo de la Vida mismo, con su esencia de mujeres, y con la propia Madre Naturaleza. De hecho, nuestro rostro resplandece y nuestra aura está más luminosa que nunca. La gente nos dice que estamos más guapas. Y nosotras… ¡lo sentimos!

El cuerpo se transforma en el embarazo pero también lo hacen el alma y el espíritu, que se esponjan y se abren ampliando nuestra consciencia. Nos sumergimos en un devenir mucho más profundo que la simple sucesión de semanas y ritmos biológicos. ¡Es el ciclo de la Vida, en el cual estamos tomando parte! Y este periodo abarca mucho más que nuestro propio Yo, que nuestra conciencia habitual…

Por ello, tenemos la incomparable opción de abrirnos plenamente al tiempo presente, de dejarnos guiar por nuestro Yo superior… y vivirlo como el momento inigualable que, ciertamente, ES. Participar en nuestro nuevo estado, comprenderlo, entrar en conexión con nosotras mismas y con el bebé… es una experiencia absolutamente bella y sublime.

¡No dejemos, por tanto, pasar la oportunidad! Y vivamos plenamente esta hermosísima y misteriosa experiencia en nuestras vidas. Tal y como decía Buda, el cielo y el infierno están dentro de nosotros. Disfrutemos pues este breve lapso de tiempo que nos ofrece la Vida para avanzar hacia nuestros cielos particulares, conocernos plenamente, y dar los pasos necesarios hacia la Luz interior que siempre ha estado ahí para guiarnos.

Rocío Corral Díaz

Terapeuta de Reiki, Reflexología Podal y Masaje Metamórfico

rocio.natureluz@gmail.com