“Sea cada uno quien es, inventen el equilibrio, construyan el paraíso aquí en la tierra”.

Si vivir es viajar por el tiempo de la vida, nuestro periplo se encuentra en un momento histórico lleno de retos y aventuras. Todos los momentos históricos han tenido sus aventuras y desventuras, pero el nuestro se las trae.

Formamos parte de un tiempo y de una cultura, dominada en sus valores y sus leyes por los principios del paradigma patriarcal. El sistema capitalista y neoliberal ha impuesto sus “reglas del juego” al mundo entero dictando leyes (lo que se puede y no se puede hacer) y valores (lo que es importante, lo que es bueno y lo que es malo).

Estas “reglas del juego” han impregnado todos los ámbitos de la cultura y han creado consecuencias en la convivencia y en la naturaleza. Aquí vivimos en el primer mundo y somos afortunados por haber recibido educación, atención sanitaria, protección social…(una gran parte de la población mundial no pueden decir lo mismo), pero formamos parte de un mundo global y ya sabemos que todos estamos interconectados en nuestra “aldea planetaria”. Junto a logros indiscutibles de nuestro sistema conviven consecuencias perniciosas que podemos observar:
. Uso predatorio de los recursos naturales (esquilmar, contaminar) con influencia sobre el clima y la toxicidad en la biosfera.
. Desigualdad en el reparto de los bienes mantenida por las fuerza (de las leyes o de las armas) y aparición de castas
. Individualismo, ambición y crecimiento material desvinculado del bien común
. Competividad extrema en las relaciones personales, comerciales…
. Modos de vida acelerados y estrés
. Enfermedades relacionadas con el estrés (nerviosismo, depresión, psicosomáticas..)
. Debilidad, desarraigo, falta de sentido, angustia existencial..
. Escasez de tiempo
. Modelos de felicidad basados en el poder de consumo (dinero), prestigio y poder social…. ´

Ahora más que nunca se hacen visibles las contradicciones de nuestro sistema y se comprueba la insostenibilidad del mismo, por lo cual nuestro tiempo nos confronta con una crisis sistémica y una crisis de valores que alcanza a cada uno de los individuos y al planeta en su conjunto.
Como somos hijos de nuestro tiempo, somos herederos de estos legados.
La crisis es tiempo de inestabilidad e incertidumbre y también de nuevas oportunidades para inventar un mundo mejor.
Ese es nuestro reto, como individuos y como especie.

Como especie nos enfrentamos con la pregunta de:
¿Cómo crear sistemas prohumanos que apoyen el cuidado de la vida, la sobrevivencia individual y del conjunto, la felicidad y la realización de los seres humanos?

Como individuos nos preguntamos:
¿Qué me aporta más felicidad?
¿Qué me hace sufrir de forma innecesaria?, ¿Qué hace cantar mi alma?,
¿Qué decisiones tomaría si tuviera en cuenta “el bien más elevado” para mí, para el entorno y para las siguientes siete generaciones?….

Es en estos tiempos de crisis en que el sistema demuestra su obsolescencia y se vuelve inestable, cuando el libre albedrío y los actos individuales adquieren un poder decisivo.

Es el momento adecuado de hacernos las preguntas claves sobre cómo vivir vidas plenas, teniendo en cuenta la propia naturaleza, las relaciones interpersonales, las relaciones planetarias y la relación con la naturaleza.

Es momento de cuestionar lo que ha producido desequilibrio y dolor e inventar nuevas formas de vivir con mayor armonía y plenitud global.

Cada ámbito de la cultura puede preguntarse cómo contribuir al Buen Vivir de los individuos y de la colectividad: desde la Educación, la Economía, la Salud, la Política la Justicia, desde la Ciencia (Biología, Física, Ecología, desde la Psicología…).
Es un reto de la cultura en su conjunto.

El paradigma actual necesita ser fecundado por nuevos valores que prioricen el respeto a la vida y el bien común e impulsen la felicidad de las personas. Nuestro sistema necesita “hacer espacio” al principio femenino y sus valores: el vínculo, el cuidado de la vida, la sensibilidad, la empatía, la ternura, la intuición, la cooperación, la aceptación de los ciclos, la buena administración, el sentido de comunidad,…Y junto a los principios masculinos de iniciativa, fuerza, autonomía, intelecto, actividad, resistencia, eficacia, asertividad, valentía.., crear un nuevo paradigma más equilibrado y armonioso para el Buen vivir.

Desde lo individual nos corresponde desarrollar nuestra inteligencia emocional, ejercer con sabiduría nuestra capacidad de elección y crear estilos de vida, acordes con nuestra naturaleza. Nos corresponde aprender a vivir bien. Procede pararse para sentir desde la propia sensibilidad interior qué vidas nos sientan mejor, nos aportan más sentido y contribuyen al bien de la vida.

El Equipo Kiluz quiere aportar su granito de arena en esta reflexión sobre cómo vivir vidas más plenas. Durante más de veinte años hemos recogido claves de la Psicología (Cognitiva, Gestalt, Traspersonal, Bioenergética…), de la Ecología y del Chamanismo y en mayo de 2013 salió publicado el libro “Aumenta tu Felicidad Interior Bruta” (Conviértete en un artista del buen vivir). Equipo Kiluz. Edit. Los Libros del Olivo
En 2014 iniciamos una nueva serie de formación con Los Cursos del Buen Vivir.

Estamos en una encrucijada como especie. Vivimos un momento crítico, pero podemos…
Nos toca aprender, desarrollar nuestra inteligencia emocional y elegir en la buena dirección.
¡Apasionante el reto de vivir!

Enrique Repiso Vallejo
(Equipo Kiluz) “Los Cursos del Buen Vivir”
La Lobera de Gredos
www.laloberadegredos.com