En el otro lado de nuestra dualidad hay otro árbol seco y oscuro por el que sin darte cuenta puedes estar trepando. ¡Ahí no te hallarás! ¡Bajo las grandes mentiras encontramos las grandes verdades!

Las emociones

El recién nacido se maneja bien entre las aguas, ya que los líquidos de la matriz son su elemento principal de supervivencia. Y como este elemento está asociado a las emociones, podemos entender que cuando el bebe nace, estas emociones son sus sensores, sus antenas receptoras, que le protegen, y le dan señales ante el peligro. Si se siente amenazado expresará su malestar con llanto, o cualquier otra expresión que dé la voz de alarma. De igual modo sabe reaccionar cuando experimenta la paz, la alegría, etc. Con este punto de referencia, su sentir, pasan a formar su mundo de las ideas y crece impregnando su mente de datos, algunos de estos reconocidos como válidos, otros rechazados y clasificados como negativos. Estos patrones rechazados pueden ser buenos o no, pero su mundo emocional se encarga de evaluarlos.

Una emoción equívoca como, por ejemplo, una caricia con mensaje sexual a un niño, que no pertenece sentir a esa edad tan temprana, el inocente puede clasificarla como “no deseo sentir esto nunca más” puede generarle un trauma y negarse la sexualidad de por vida. O puede grabar que los adultos nos cuidan y debemos hacer caso y obediencia, y reciba esa caricia sexual como algo normal a su edad, y de mayor se enamore de alguien que lo esclavice sexualmente. Esta confusión emocional es la que crea un patrón equivocado en este o cualquier otro aspecto de la vida. Solo es un ejemplo, pero hay miles de emociones mal interpretadas. Sentimientos que se han confundido y nos han bloqueado.

Las creencias crean nuestras circunstancias

Los patrones mentales van tomando forma en esta etapa, independientemente de que sean acertados o no para su felicidad, y al llegar a la adolescencia es cuando debe seleccionar el sentir y el pensar, según las oportunidades que le ofrezca la vida. Y decidirá vivir aquellas ideas que seleccionó como “válidas”. Cuando repetimos una y otra vez unas actitudes estas quedan ancladas como propias; estos actos moldean la personalidad del individuo. Y al llegar a una edad adulta ya está la identidad definida en un 70% de aciertos (como la proporción de agua que somos) y un 30% de equivocaciones, confusiones heredadas, enredadas, dudosas, con las que pelearse de por vida, intentando esquivar estas conductas y luchando por sacar lo mejor de nosotros.

“El Árbol Personal” tiene respuestas

La cábala y la interpretación del Árbol de la Vida te muestra ese 30% a través de razones lógicas y reconoce también ese 70% que ya funciona bien en ti. Ayuda a sacarle el mejor beneficio al tiempo de tu vida. Cuando la persona experimenta, vive y pasea por los senderos de este Árbol, su apertura de consciencia revela estas trampas mentales, estas mentiras que nos hacen sufrir, liberando y ajustando su comportamiento a una de las mejores versiones de su personalidad, que, como una calca, viene reflejado en su árbol de la vida.

Temas tan cotidianos como la relación con el padre, la madre, la familia, la pareja, el ocio, la salud, el trabajo, la estima, los hijos, las metas, las responsabilidades, las normas, las leyes, la limpieza, el orden, la libertad, la memoria, el amor, los finales de etapa, la comunicación, la confusión de identidad y un largo etcétera, son enigmas a descifrar en tu árbol personal.

¡Libera tu potencial!

 

Carmen Haut

Autora del “Método Haut”

carmenhaut.com