En muchas ocasiones la vida nos propone un desafío complejo que se asemeja a un laberinto con un sinfín de requiebros. Podemos adentrarnos en este viaje arquetípico a través de enfermedades, cambios laborales, familiares… Según el libro chino de las mutaciones cuando esto ocurre la vida se expresa bajo el designio del trueno y nos propone un cambio de dirección inevitable como oportunidad para despertar.

También es posible favorecer una transformación antes de venga la tormenta. Bajo el designio del cielo somos nosotros mismos los que nos inspiramos y decidimos ir al encuentro de un espacio propicio para ello. Hay cursos de formación que permiten emprender el viaje en un entorno seguro, acompañado por compañeros de camino. Una peregrinación o un retiro de silencio estarían en esa misma dirección.

El movimiento humanista generado en la California de los años 60 intentaba despertar el Potencial Humano centrándose en la salud más que en la enfermedad, en las potencialidades más que en sus carencias. Explorando cómo sanar la herida de separación del ser humano contemporáneo investigaron el valor terapéutico común en rituales y danzas tribales. Tomaron conciencia de que las experiencias grupales intensivas podían generar un antes y un después si la persona se comprometía a efectuar una inmersión en sus propios dilemas existenciales.

Para ello se creó un centro llamado Esalen, modelo para muchos, incluido el Instituto Potencial Humano. Watts dirigió su primer seminario allí, Perls vivió largo tiempo, Maslow fue uno de sus profesores, así como también Satir, Lowen, Rogers, C. Naranjo, G. Roth, F. Capra… Todos ellos subrayaron la ilimitada potencialidad del ser humano y su capacidad de dirigir su propio desarrollo, tomando decisiones y aceptando responsabilidades con sentido profundo para sí mismo y para la sociedad.

Esalen fue pionero en el estudio de la inteligencia emocional y recalcó la importancia de salir de nuestro entorno cotidiano para conseguir trascender programas automáticos, para retornar a lo más auténtico y esencial. Desde esta perspectiva podríamos decir que también es posible salir del laberinto “por arriba”.

La expresión de salir del laberinto “por arriba” pertenece al escritor argentino Leopoldo Marechal. Al igual que Einstein sostiene que no podemos resolver un problema desde el mismo nivel de conciencia desde el cual lo creamos.

La PNL denominó “cambio de posición perspectiva” a este movimiento psicológico: salgo de la posición del yo para verlo desde otro lugar menos implicado. Si me salgo del “problema” y observo desde una perspectiva distinta se amplía considerablemente la visión. Un curso intensivo puede ser una sabia manera de salir del laberinto por arriba, fortalecidos, desplegando nuestra mejor versión, irradiando luz y confianza.

Siguiendo este marco teórico y metodología, la PNL transpersonal se ocupa de las meta-necesidades del individuo, los valores últimos, la conciencia unitiva, la experiencia mística, el ser, la autorrealización, el encuentro interpersonal esencial, la sacralización de la vida cotidiana, la felicidad plena, los fenómenos trascendentes…

Queremos hacer realidad el concepto de educación de Huxley: “El ser humano es un anfibio que vive en muchos mundos al mismo tiempo: el mundo de la razón, el mundo de la percepción, el mundo del movimiento, el mundo de la actividad visceral, el mundo de las posibles experiencias místicas… durante siglos, la educación ha insistido tan sólo en el desarrollo de la razón y en la transmisión de información, y ahora, muchas de nuestras otras facultades yacen durmiendo o funcionan de forma aberrante”.

Un curso intensivo permite ocasiones para comunicarse con autenticidad, olvidando normas, roles y juegos sociales. Este proceso de encuentro profundo diluye formas prefijadas, es inestructurado por definición, y puede ser una oportunidad única para propiciar experiencias de transformación, de revelación, de alegría profunda e incluso de éxtasis.

Si el enfoque Transpersonal implica tomar conciencia de quienes somos como seres insertos en una red de relaciones interdependientes con el cosmos, es vital experimentar el contacto con la Naturaleza. Desde nuevas fuentes de percepción y presencia se puede vivenciar la interacción con las energías de la tierra, el cielo y entrenar los sentidos hacia horizontes más sutiles.

También es preciso despertar la inteligencia somática o corporal a través de ejercicios en los que el cuerpo nos cuente historias que muchas veces la mente no sabe. Custodiar ese encuentro y generar el espacio propicio es un arte que hay que cultivar con el máximo respeto y amor, por que como bien decía Bateson, “al fin y al cabo, el Amor es el encuadre de todos los encuadres”.

Robert Dilts, uno de los grandes autores de la PNL lo expresa magistralmente: “Si no nos alineamos desde una visión más allá de nosotros mismos nos estancaremos en el ego. Formamos parte de algo más amplio. ¿Qué necesita alguien para adquirir una visión más amplia? Despertar, despertar a la experiencia emergente de estar VIVO”.

Claudio Naranjo afirma: “Lo que el misticismo es para cualquier religión, el Encuentro esencial lo es para el crecimiento personal. El trabajo en grupo potencia transformaciones mucho más rápidas y fáciles de lo que se aborda desde el trabajo individual”.

Por todo lo dicho y por nuestra experiencia personal, aprovechar el verano para entregarte a experimentar la vida y salir de lo cotidiano te brinda una vivencia más allá de lo mental que te saca del laberinto, ya sea hacia arriba o por el centro.

 

También te puede interesar:

DEL LABERINTO ¿SE SALE POR ARRIBA O YENDO HACIA DENTRO?

 

Techu Arranz y Gustavo Bertolotto
Directores del Instituto Potencial Humano

Institutopotencialhumano.com