ECOSOFÍA

Una visión del mundo desde una concepción profunda de la conciencia ecológica, que incluye además del medioambiente, el ámbito social y espiritual.

CONSUMO RESPONSABLE

Uno de los fines del ser humano es la satisfacción de las necesidades materiales; la economía sería la ciencia que estudia los métodos más eficaces para satisfacerlas, mediante el empleo de los bienes que ofrece generosamente la naturaleza del planeta Tierra, que no hay que olvidar, compartimos con otras especies animales y vegetales.

No hay una única manera de administrar esos bienes planetarios comunes, y una vez más, la diversidad humana ha propuesto distintos modelos a lo largo de su historia. Actualmente, en Occidente, el modelo económico se basa principalmente en el crecimiento continuo a través de la competición, la explotación de los recursos naturales y el consumo como «proyecto vital». El consumismo domina hoy en día la mente y los corazones de millones de personas: un consumo compulsivo de bienes por parte de una minoría del planeta que es una de las causas principales de la degradación ambiental a nivel global.

La capacidad tecnológica de Occidente para producir más bienes y cada vez más deprisa sostiene un tipo de actividad económica que parece una carrera de ciegos rumbo hacia el abismo de una crisis ecológica sin precedentes. Los recursos planetarios muestran su finitud ante un modelo de desarrollo depredador y despilfarrador y los ecosistemas muestran el desequilibrio profundo que sufren por la pérdida de biodiversidad, por la contaminación, la deforestación y el cambio climático. Todo ello ejecutado, además, al compás implacable de una ciencia económica, injusta socialmente, cuya aplicación mantiene en la pobreza a un quinto de la población mundial y mata de hambre a millones de personas cada año, víctimas de lo que eufemísticamente se denomina «ajustes estructurales».

Esa pobreza convive con la riqueza de una minoría que es incapaz de contenerse reduciendo su consumo hasta niveles realmente sostenibles, una reducción que permita a otros pueblos estabilizar su nivel de vida. Una minoría que no entiende que la idea misma de desarrollo no es igual para todo el mundo y que para muchas culturas no es el indicativo de un verdadero bienestar.

Es tiempo, pues, de un cambio fundamental de paradigma, porque mientras el núcleo duro de este neoliberalismo feroz no le vea las orejas al lobo de la catástrofe que la búsqueda de beneficio a toda costa está provocando, y en tanto no extirpemos la causa esencial que nos induce a tratar la naturaleza como pura materia, obviando su aspecto intangible, esencial e incluso sagrado –aspecto que nos muestra un modelo de cooperación, de simbiosis y unidad profunda–, no habremos dado con la verdadera clave del la crisis actual del hombre que reside en las profundidades de su espíritu.

Pero, mientras tanto, todos estamos obligados a responder por nuestras acciones. Esta es una llamada al consumo responsable. A la toma de conciencia de que cuando consumimos estamos colaborando con todos los procesos que hacen posible el bien o servicio consumido y de que estos procesos tienen implicaciones de carácter económico, social, medioambiental y espiritual.

Beatriz Cienfuegos

Área de Comunicación de Ecocentro

www.ecocentro.es

El consumismo domina hoy en día la mente y los corazones de millones de personas

Es tiempo, pues, de un cambio fundamental de paradigma