Quizá el título de este artículo sea un poco exagerado, pero sí es cierto que nuestros patrones de consumo revelan en cierta medida nuestra actitud hacia cuestiones como la protección del medio ambiente y las desigualdades sociales las cuales, dicho sea de paso, están muy unidas.

Diversos estudios certifican que la Tierra no sería capaz de proveer los recursos necesarios para que toda la humanidad consumiera al nivel que lo hacemos en los países ricos. Además, según una investigación de ámbito europeo, parece que en torno a una tercera parte de la población europea presenta un nivel alto de adicción al consumo irreflexivo o innecesario, lo cual se relaciona con insatisfacción personal (estados de ansiedad, falta de estímulos vitales…), carácter hedonista, excesiva credulidad y otros rasgos, que pueden llevar al consumista compulsivo a padecer un auténtico calvario.

Las 3 erres …

Un consumo responsable comienza por consumir lo menos posible, rechazando lo superfluo. Esta idea se corresponde con «reducir«, una de las famosas tres erres. La siguiente erre, por orden de importancia, es la de reutilizar. Le sigue reciclar que, aunque importante, es una estrategia que evita el impacto ambiental en menor medida que las anteriores.

Y otra idea más

Si de verdad nos tomamos en serio que nuestra vida no debe ser una experiencia que contribuya a empeorar nuestro mundo, también hay otra cuestión de vital importancia que debemos tener en cuenta: ojo con los productos importados de los países empobrecidos. Si bien es perfectamente posible que se cometan abusos ambientales y sociales en los países ricos, en los pobres lo es más aún. Por ello surgió hace décadas el concepto de comercio justo. Las consideraciones éticas, sociales y ambientales aplicadas al consumo son los fundamentos del concepto consumo responsable.

El etiquetado

Para ayudarnos a distinguir aquellos productos elaborados de forma responsable con el medio ambiente o con los derechos de los trabajadores, se han elaborado algunas etiquetas respaldadas por la acción inspectora de organismos públicos o de prestigiosas instituciones privadas. Aquí mostramos algunas.

Agricultura ecológica europea. La nueva etiqueta entró en vigor el 1 de julio de 2010. Acompaña a los productos agrícolas y ganaderos elaborados eliminando el uso de plaguicidas químicos, proporcionando un espacio mínimo amplio a los animales o evitando el uso de antibióticos en el tratamiento de enfermedades del ganado.

Etiqueta ecológica europea. Se otorga a una gran variedad de productos de consumo final, (desde camas o zapatos hasta ordenadores) en cuya producción se han reducido los efectos ambientales adversos. Como la anterior, su uso está supervisado por la UE.

Etiquetado energético. Informa sobre el consumo energético de bombillas y electrodomésticos.

Fairtrade (comercio justo) Es un sello concedido por una asociación integrada por diversas entidades que comercializan productos de comercio justo. Se otorga a 19 gamas de productos, dieciocho de las cuales son de origen agrícola y la restante se dedica a los balones de fútbol. Garantiza la mejora de las condiciones sociales y ambientales de los colectivos que intervienen en la producción de estos bienes de consumo.

FSC (Forest Stewardship Council). La misión del FSC es promover la gestión forestal ambientalmente responsable, socialmente beneficiosa y económicamente viable en los bosques de todo el mundo. Esta etiqueta acompaña a los productos del bosque y derivados que han sido gestionados conforme a los criterios de FSC.

Sencillos consejos que contribuirán a que tu vida sea más sostenible

Para disminuir el consumo de envases

Reduce el número de envoltorios inútiles de los productos que compras: comprando la fruta y verdura al peso; litros de zumo para rellenar botellas más pequeñas en lugar de envases individuales; la bollería mejor en pastelerías, ya que será más reciente y la compramos al peso sin envoltorio de plástico. Utiliza productos concentrados o al por mayor, ya que en ambos casos ahorras en envases y es más rentable.

Para aprovechar mejor las cosas

¿Te has cansado de tus juegos o has crecido demasiado para jugar con ellos? No tires tus juguetes, porque puedes regalarlos a asociaciones de caridad o similares que vuelvan a aprovecharlos… Sus pilas son lo más contaminante; procura darles el mejor final.

Mejora el mantenimiento de los neumáticos para alargar su uso y velar por tu propia seguridad. Comprueba periódicamente que están bien hinchados y equilibrados, y que no presentan anomalías o defectos de desgaste.

Para ahorrar combustible y contaminación

Lo mejor: no usar el coche. Pero si hay que usarlo, un adecuado estilo de conducción puede ahorrar hasta un 15 por ciento de combustible. Por ejemplo, evitando frenadas y aceleraciones constantes, circulando en la marcha más larga posible o retrasando la reducción de la marcha.

Para no agredir a tu salud ni al medio ambiente con productos químicos

Para limpiar el horno, puedes utilizar una solución de bicarbonato sódico como sustituto de los cáusticos. Aun así, si algo se derrama en el horno cúbrelo con sal, será más fácil de limpiar cuando el horno se enfríe.

El mejor desodorante: zumo de limón. El medio ácido acaba con las bacterias causantes del olor.

Las macetas de albahaca en la ventana alejan a las moscas. Una bolsa transparente con agua también las aleja. Usa telas mosquiteras, son muy útiles.

Se pueden evitar los ambientadores químicos sustituyéndolos por esencias de plantas aromáticas: lavanda, hojas de menta, etc.

El limón sirve para abrillantar metales como el bronce y el cobre. Prepara tu propio abrillantador de muebles mezclando el zumo de un limón con el doble de aceite.

Miguel Á. Ortega y Gabriela Tabarés

Reforesta

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