Desde hace miles de años se ha tenido en cuenta la influencia de la luna y otros astros de la bóveda celeste sobre las distintas labores agrícolas y su capacidad para aumentar la productividad y favorecer o perjudicar la conservación de las cosechas recogidas. Este artículo no pretende ser un estudio en profundidad, sino una primera aproximación a los diferentes fases y posiciones en que podemos observar la luna desde nuestra posición terrestre, para poderlos tener en cuenta a la hora de realizar las labores que requieran nuestro cultivos.

La observación de los movimientos de la luna, el sol y otros astros en el cielo es tan antigua como la propia humanidad y su observación se ha tenido en cuenta desde hace miles de años a la hora de realizar las labores agrícolas, ya que su influencia se ha ido observando y se ha sido transmitiendo de generación en generación.

Ésto no quiere decir que este sea el principal criterio que debamos tener en cuenta para que nuestros cultivos crezcan y se desarrollen favorablemente, pero si utilizamos un buen compost, mantenemos la tierra aireada, favorecemos la presencia de insectos auxiliares, utilizamos semillas de buena calidad y regamos cuando corresponde, podemos ademas comenzar a tener en cuenta otra serie de factores mas sutiles como puede ser la influencia de la luna sobre el crecimiento de las plantas. Daremos a continuación algunas reglas sencillas para iniciarnos en esta técnica porque si bien hay cosas muy intuitivas que debemos conocer, también es cierto que la influencia de los astros puede ser muy compleja para estudiarla de forma tan somera.

Así todos conocemos que la luna gira alrededor de la tierra con una periodicidad de aproximadamente 28 días, por lo que la parte visible de la luna va cambiando a lo largo de este recorrido dando lugar a las fases lunares que todos conocemos: luna llena, luna menguante, luna nueva y luna creciente. Cuando la cantidad de luz solar reflejada por la luna sobre la superficie terrestre es mayor permite a los vegetales continuar, aunque mucho mas lentamente, seguir realizando sus funciones básicas. De esta manera las plantas durante la luna creciente hasta la luna llena tendrán un mayor crecimiento vegetativo y será un período ideal para el cultivo de aquellos vegetales en los que necesitemos el desarrollo de un gran follaje, por el contrario en la fase de luna llena y menguante la iluminación es cada día menor y por tanto conviene la plantación de hortalizas de raíz y tubérculo.

La fase de luna llena, es el período en el cual el círculo lunar está completamente iluminado por el sol, siendo un momento adecuado para cosechar y sembrar plantas de fruto, se plantarán en este momento tomates, pimientos, berenjenas, judías, guisantes,… Luna menguante, es la fase en la que se observa día a día cada vez una porción menor del círculo lunar, asemejándose su forma a una letra «C», hasta llegar a la luna nueva, fase en el cual no vemos la luna, por estar completamente oculta tras la sombra de la tierra, es un período adecuado para sembrar raíces y tubérculos como remolacha, rábanos, patatas…La luna nueva, es una fase poco propicia para realizar actividades en el huerto, pudiéndose destinar al desherbado de adventicias. Luna creciente, es el período en el cual cada noche se ve una mayor porción del círculo lunar hasta llegar a la luna llena, en este caso la porción iluminada se puede hacer corresponder con la letra «D». Durante este período se estimula el crecimiento vegetativo, es bueno para sembrar abonos verdes, lechugas, acelgas, y plantas de hoja en general. Al final de este período, también se observa una buena influencia en las plantas de fruto. Sin embargo estas influencias de las fases lunares son demasiado generalistas, ya que existen otros ritmos lunares y planetarios que influyen sobre las labores agrícolas, algunas de las cuales describiremos a continuación.

La luna en su desplazamiento alrededor de la tierra describe una órbita elíptica y por tanto la distancia entre la luna y la tierra va variando en un ciclo que va desde el apogeo, en el cual la luna se encuentra a la máxima distancia respecto a la tierra hasta el perigeo, en el que se produce un acercamiento de la luna a la tierra estando a su distancia menor. A medida que la luna se va alejando de la tierra, se ve mas pequeña, teniendo su mínimo tamaño en el apogeo y vuelve a aumentar de tamaño poco a poco a medida que se acerca al perigeo. Cuando la luna está en perigeo no se recomienda realizar ninguna labor agrícola.

La luna tiene también un ciclo comparable al ciclo anual del sol, en el cual, la observamos realizando un movimiento ascendente en el horizonte durante aproximadamente 14 días y otro descendente durante aproximadamente otros 14 días, este ciclo se llama revolución lunar periódica; éste es un concepto habitualmente menos conocido, pero que tiene una gran influencia en el desarrollo de los cultivos. Es un movimiento independiente de la fase lunar que se observe en ese momento, por ejemplo la luna puede estar al mismo tiempo creciente y descendente o decreciente y ascendente.

Durante la fase ascendente de la luna tiene mas savia en la parte aérea de las plantas, por encima del suelo, es un momento ideal para la recogida de frutos, realizar injertos y sin embargo es preferible en este momento evitar la tala de árboles para maderas o la recogida de flores para secar, ya que en este momento su contenido en agua sera mayor. Cuando la luna es descendente, la actividad vegetal se produce sobre todo bajo tierra siendo el momento adecuado para recolectar raíces o para podar, trasplantar, talar árboles para leña y recoger hierbas aromática o medicinales para secar.

En el recorrido de la luna por la bóveda celeste, la luna va pasando por delante de las distintas constelaciones, constituidas por grupos de estrellas situadas en la banda que rodea el plano de la eclíptica (superficie imaginaria por la que se desliza la tierra alrededor del sol), que se observan a simple vista desde la tierra y que constituyen los doce signos zodiacales. Así aries, leo y sagitario son constelaciones de fuego y el paso de la luna sobre ellas favorece los trabajos del suelo, siembra o trasplante de plantas de fruto, leguminosas que se cultivan por su fruto y cereales. Géminis, libra y acuario son constelaciones de aire que influyen sobre la floración, son beneficiosas para plantas como alcachofas y coliflores. Cancer, escorpio y piscis constituyen las constelaciones de agua y favorecen el desarrollo de la parte aérea, siendo muy favorables para lechugas, espinacas, acelgas y abonos verdes. Tauro, Virgo y Capricornio son constelaciones de tierra y favorecen fundamentalmente la parte radicular siendo días adecuados para labrar la tierra y sembrar plantas de raíz y tubérculo.

Las diversas posiciones que van ocupando los planetas formando cuadraturas, trígonos sixtiles, etc, así como conjunciones y oposiciones, pueden matizar o incluso cambiar por completo las influencias lunares.

Con lo anteriormente contado, puede parecer complicado cultivar teniendo en cuenta todos estos factores, pero no debemos asustarnos, si somos unos buenos observadores del cielo podremos darnos cuenta de muchos de estos cambios, pero si no podemos dedicarle el tiempo suficiente, no debemos preocuparnos ya que en realidad no hace falta ser un experto para poder cultivar teniendo en cuenta la influencia de los astros, ya que es suficiente con conseguir un calendario lunar, de los que se publican anualmente, en el cual nos indicará en cada día del año cuales son las mejores labores para realizar en cada momento, teniendo en cuenta la influencia de la disposición de todos los astros.

David Martín de Hevia
Biólogo Ambiental, gerente huertos de ocio Cultivalia
HUERTOS DE OCIO CULTIVALIA
www.cultivalia.es